julio 09, 2013

De las estrellas


¿Qué pasaría si descubriéramos que realmente estamos solos en este universo?, solos de conciencia, ¿sería la vida considerada un accidente maravilloso o tortuoso?

Cuando pienso en el lenguaje, la conciencia o lo complejo de esta organización humana (tanto lo bello como lo bárbaro) me remite a analizar el por qué de este accidente tan elaborado, ¿cómo es que logramos guardar en la memoria tantos recuerdos?, como si fueran imágenes de una película vivida por nosotros, o llorar ante una emoción que no cabe en nuestros adentros de sangre y huesos, o sentir que se nos sale el corazón cuando amamos..., ¿por qué le tememos a la muerte y hacemos rituales?, o seguimos ciertos patrones que la sociedad nos dicta sin cuestionarlos o mejor aún cuestionándolos, y la razón nos invita a romper con dichas imposiciones, y surgen revoluciones. 

Hay millones de estrellas, de ahí venimos, pero vemos a las estrellas como si fueran algo tan ajeno a nosotros y en realidad el planeta también es polvo de estrellas; en este mundo para algunos enfrentar la vida es muy difícil, para otros no, pero lo raro estriba en que dejamos de sorprendernos de lo que nos rodea (sea fascinante o nefasto), como si fuera natural que a algunas personas se les otorguen títulos nobiliarios y sólo por haber nacido en dicha familia tengan su vida resuelta, o que nos encarcelemos unos a otros, o que la vida la tengamos que vivir tan lejos de nuestro hogar, trasladándonos 40 minutos para llegar a nuestro lugar de labores, o que del día que representa nuestra vida cotidiana tengamos que trabajar 10 horas, ¿dónde queda el tiempo para vivir? o que sobre la producción de comida y siga habiendo quien sufre hambre, o que las mujeres tengan que montarse en zapatillas para andar.

Nuestros ojos están capturados con la venda de la normalidad, como si lo fuera que la gente transite por las calles en autos que los llevan a 80 km por hora, entes trasladándose cual tele-transportación, pero en autos. O la vida en las calles que se resiste a la muerte creada con nuestros hábitos, pues a pesar de nosotros siguen naciendo girasoles en las zonas más sucias, las hormigas trabajan duro para el invierno aun cuando algún chiquillo gigante les escupa y patee su hogar o una llanta descomponga sus sueños y esperanzas, los dientes de león hermosos en su fragilidad siguen volando con el viento, las tarántulas continúan transitando este desierto con el garbo de su andar, la vida se impone y no nos damos cuenta. Y hambrientos de destrucción vamos arrastrando en el ocaso de nuestra especie todo rastro de criatura.

¿Cómo es que no nos tocó ser una ameba en algún otro planeta de otra galaxia?, o ser un aldeano de algún otro tiempo que no sea el nuestro, hubiera sido interesante ser una planta carnívora.

La vida no es natural, no hay en ningún lado, únicamente aquí, ¿quién estará detrás de todo esto?, me gustaría saber la verdad antes de morir, cómo surgimos, de dónde venimos, ¿qué cosa-ente tiene tanto poder como para ser un motor y darle a los entes la capacidad de movimiento? o es que acaso en cada uno de nosotros está depositado ese pequeño motor inmóvil y no lo hemos sabido ver.

Sé que eventualmente todo esto va a terminar, la Tierra es finita, yo también. Cada cierto tiempo me invade una desesperación muy rara de deshacerme de cosas; cuando tenga 70 años quiero vivir lo más ligera posible, con dos cambios de ropa, un ipod con mis libros y canciones favoritas, un par de pantuflas, mi cactus y una foto de mis seres queridos, creo que para entonces ya habré apilado las cosas que alguna vez me pertenecieron para hacerlas cenizas. Quiero  morir como nací, desnuda de todo, sin dejar rastro, será romántico. 

Es interesante lo pequeños que somos respecto al cosmos y aun en nuestra pequeñez todo el desmadre que hemos hecho, y creemos que hemos alcanzado la gloria "llegando a la luna", o enviando sondas a Marte, cuando no es ni siquiera el patio trasero del universo... : ) 

Imagino cuando nuestro sol muera y no quede rastro de lo que alguna vez fuimos y el universo descanse de nuestra insensatez  (si es que alguna sonda que viaja por el universo con información humana perdura), será un momento glorioso cuando cualquier forma de vida se desarrolle y el tiempo se levante del letargo de los siglos, el contemplar que un ser inteligente encuentre el Voyager y escuche "Johnny be good" de Chuck Berry..., seguro que una revolución acontecerá en su cuerpo y en su estirpe. Cuando eso suceda quizá ya estaremos muertos y en nuestra gloriosa nada saludaremos con notas de silencio a las habitantes de las estrellas, en tiempos nuevos, de civilizaciones jóvenes, esperando que en los futuros pueblos el sentido de paz y de justicia sea uno con su ADN, y la fraternidad sea el lema que reine el universo por siempre.

!Salve universi populi!

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