noviembre 24, 2021

Querido Santa

¡Quiero que sepas que te quiero mucho! 

Estoy muy agradecida contigo por aquella vez que me trajiste mi hornito mágico, ¡no sabes todos los pastelitos que horneé y vendí en mi jardín!

Como siempre has sido muy lindo conmigo, esta vez no quiero pedirte nada, sino agradecer tu bondad, y desear cosas bonitas para el mundo.

Seres bonitos y maravillosos del universo, que pasen una navidad rodeada de sus familiares, acogidos por la fogata y el chocolatito que caliente sus corazones, abrazados por la dulzura de los bombones quemados. 

Por otro lado, agradezco todos los privilegios que he tenido en mi dulce vida.

Un abrazo, Santa.

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Pobre ilusa Miriam, 

Yo aquí me encuentro en el infierno echándome un roncito con mi compadre el diablo, quiero que sepas que no te creo nada, nadie puede ser tan iluso al sentir esperanza y amor en un mundo tan oscuro como en el que vives. 

Aquella vez yo no te traje el hornito, tu papá se lo robó de la fábrica de juguetes donde trabajaba, y déjame decirte que haber vendido tus asquerosos pastelitos en el jardín contribuyó al sistema capitalista de mierda que está devastando esta tierra. 

¡Hipócrita!, te he visto, Miriam, te he visto sentir envidia, desear el mal, te leo y escucho la canción: "con flores, te llevaste la tristeza de colores"... y nada más siento asco.

Con odio, 

Santa.

Combatiendo clichés

I. La mejor venganza es vivir bien.

No hay placer más ferviente y destinado a la gloria que alcanzar una existencia que rebase la expectativa promedio, que ofrezca la bienaventuranza de un paraíso temporal que nos deleite, al vivir de esta manera, la revancha se hornea por sí sola.

2. Nadie se ha muerto de amor.

Y entonces ningún ser humano, por más abismado a la dulces mieles del fervor ardiente que implica sumergirse en el alma de otro ser viviente, feneció de aquella dulzura. No hay difunto que tenga la marca del desamor en la frente, Caín y toda su estirpe miserable no heredaron ningún estigma innecesario. Ya no es la oscura y triste época medieval, ni estamos en una tragedia shakesperiana, no somos la Ofelia que en un arrebato de locura, se lanza a las aguas fangosas de la inmolación.

3. ¡Me vuelves loco!

¡Oh, tu ser!, que anidado en mis entrañas, ha trastocado el ser que soy. La sinrazón se posó en mí como una mariposa inocente, diluyendo toda fibra de juicio, no sé lo que digo: la bugambilia se cocinó con salsa de canela, comí la corteza del señor árbol, las nubes me recibieron en su vientre tranquilo, el fuego viento extinguió mi memoria.

4. Todo ocurre por una razón.

¿Por qué hay algo en vez de nada?, se preguntaba Leibniz, después de la nada, algo. Entonces no hay accidentes, no hay azar, la rueda eterna se echó a andar y giró y giró sin detenerse jamás. Yo soy quien soy y ninguna de mis decisiones es en libertad, una cosa lleva a otra, un pensamiento no es una ocurrencia sinsentido, hay un previo que lo conectó con el inicio de los tiempos. Que yo piense hoy: "quiero chocolate", se relaciona con la ubicación y actividad del planeta más lejano del universo después del big bang.






noviembre 22, 2021

Afuera de la ventana

La tarde era un espectáculo iridiscente, los pájaros-gato danzaban extasiados en parvadas que sinuosas dibujaban colibríes. El sol no era fuego, era azul, por fin dejaba ver su majestuosa identidad.

La última página de mi novela

¡Oh, la humanidad!, ante esa historia de imperios fenecidos, de pérdidas y de caos, donde la confusa y convulsa especie humana nunca supo qué hacer.

Por fin, después de un desenlace casi trágico de enfermedad, se dio cuenta de algo, y no era un mito, no era un cuento, era un destino.

Entonces los economistas renunciaron a sus tristes saberes, los reyes fundieron sus coronas y pisotearon sus laureles.

Y fue así que de entre todas las preguntas filosóficas, ontológicas e incluso matemáticas, una sobresalió: "¿a quién amo?", y entonces de nuevo el mundo retomó su cauce.

No te olvidé

Traté, juro que traté, pero tu dulce humanidad y congruencia me hicieron recordarte cada que la estridencia del rock & roll raspaba mis oídos, cada que la ocasión de la belleza me recordaba que si no hay poesía, hay que hacerla. 

No lo logré, ni quiero, te recuerdo y me hace bien.

Si yo hubiera sabido

Habría gritado con todas mis fuerzas: "¡Asqueroso tú!". Le habría dicho con los ojos, con la piel y con las manos: "Te amo". Habría construido poesía en cada buenos días, y sobre todas las cosas, me habría visto más veces al espejo en mi completa desnudez.


noviembre 17, 2021

El génesis

Han sido universos de silencio, el motor inmóvil ha despertado debido a una falla del sistema, la clásica: "si hay un principio, debe haber un final". Despertar es un principio, así que despertar constituye el inminente final.

¡Pobre Dios!, condenado desde el primer suspiro.

Lo veo temblando, mares de sudor y miedo escurren por su ahora existencia, se sabe el elegido y como creador creado él tiembla, porque entiende el efecto mariposa que aguarda la hecatombe.

Un Dios condenado al sinsentido de la florida y estrepitosa destrucción, millones de años, ¿para qué?...

....pero, y ¿quién soy yo?, ¿quién me narra a mí y quién narra a ese narrador?, un abismo de espejos, han sido universos, dice que han sido universos, dice que dice que han sido universos.

Entonces Miriam comenzaría a escribir: "Han sido universos"

¿Y yo quién soy?

La pobrecita señora X

¡Tan pequeña que eres!,
tan ínfima muñeca de trapo,
un diente del diente de león,
desgarrada por dentro,
¿hay un adentro?
yo diría que un hueco.

Y ¿cuántas historias no vividas?,
por tu absurda timidez,
por tu absurda facultad
                                        de ser                                                      nadie,
de ser ninguna,
transparente.

noviembre 10, 2021

Poema conectado

El amor no existe,
existe la profunda y anhelante necesidad de mirarte a los ojos,
tus ojos no existen,
existe la luz que plasmas en esta tierra siniestra y hostil,
la hostilidad no existe,
existe tu ser y ese deber moral de traducir el mundo,
el mundo no existe,
existe una tarde templada y colorina bajo tus brazos árbol,
los colores no existen,
existimos tú y yo que dibujados estamos en el tiempo,
el tiempo no existe,
existe tu risa, el roce de tu mano,
el beso que me has dado, el compartido canto,
el canto no existe,
existen nuestras almas que no conocen el silencio,
el silencio no existe,
existe ese eco milenario y la memoria de otra vida,
la vida no existe,
existe este amor que no sé cómo nombrar,
existe esta historia sin final.

Inspirado en: "Inexistencia" de Mauriio Ramírez.