septiembre 29, 2021

Las pequeñas cosas

RESPIRAR: Todo el viento del mundo en mis entrañas, todos los huracanes de fatales tormentas alimentan la bóveda interior de lo que soy. Respiro, recuerdo que respiro, recuerdo que respiro y respiro, respiro y recuerdo que recuerdo, recuerdo que recuerdo y respiro, entonces todo mi ser late como si dentro de mí se contuviera el incendio primigenio.

IMAGINAR: Cuando hago pausa y hago nada suelo ser muy feliz, porque en la contemplación imagino, me voy y me sumerjo en el espacio de lo imposible, donde invento todas las formas de mí, donde nacen mundos en una caída en abismo que no tiene fin. 

LLORAR: Últimamente la marea de la luna ha eclosionado en mis esquinas, me siento conmovida, me duele la música, me conecta la gente, me siento rendida ante algo que no comprendo, como si hubiera entendido por fin cuál es el sentido. Es hermoso inventarse una vida, renegar de los lineamientos, decir que no a la estructura y pintar de colores absurdos y hermosos mis días. ¡No vuelvo a ser esclava de nadie!

Panorama post-apocalíptico

¿Quiénes somos?,
¿quiénes fuimos?,
en todos lados,
miseria que me alcanza,
¡estirpe de bárbaros sin nombre!,
¿por qué pisamos esa flor y
cubrimos la Tierra con ese líquido
nauseabundo creador de muerte y caos?

Aquel remedo de hombre se arrastra
por un pedazo de pan acedo.

Mirada perdida, anquilosado,
no recuerda que sus manos 
pueden arar la tierra,
que sus pies pueden trasladarse y viajar 
sin necesidad de aviones o autos combustibles.

¡Homo-Walmart!
        ¡Homo-Petroleus!
                ¡Homo-facebook!

¡Ojalá despertaras e incendiaras ese falso mundo 
erigido para entender que somos tierra!,
igual que aquel zenzontle,
igual que aquella estrella.

Tú en el todo.... tú eres todo.

¡Ojalá te dieras cuenta que también fuiste flor,
que también eres sauce y viento y marea y un sol!

¡Oh, humanidad, que, 
perdida entre edificios y anuncios,
nunca entendiste! 

La hormiga sabe que es hormiga,
y tiene claro a lo que viene,
el ave sabe que es libre,
y entiende del sentido de estar viva,
¿a qué vienes tú?

septiembre 17, 2021

Ruido infernal

 ¡Ahh, crrrr, crrr!

Rechinar de dientes, el diablo cantando ópera y el eterno sonido de su limonada con hielos, que en su desfachatez siempre presume ante la fatigosa sed del pueblo.

¡Dejen de lanzarme piedras, bastardos!

Mis huesos truenan a cada momento, grito ¡ah, ah!, garganta seca... y apenas ha pasado un segundo de la eternidad.

Mindfulness

Cierro los ojos y los abro dentro de mí, existo, desaparezco para aparecer adentro, soy de sangre y fluyo en torrentes de lluvia que cae en cascadas de cristal.

Estoy aquí, respiro, respiro, respiro, estoy en la conciencia, transito despacio este universo que soy.

Las veo, son mujeres de agua que con sus palabras me erigen, mujeres puente que juntas conformamos un instante universal, para inventarnos planetas, para ser un mucho diosas. 

Y ahora, ¿cómo me salgo de este instante?, ¿cómo destruyo este puente de palabras para hundirme de nuevo en el plano de lo mundano?, ¡no puedo!, la belleza se ha posado sobre mí y ahora soy otra, palabras nuevas me dibujan, palabras viejas me dicen adiós, y en un crisol de fuegos eternos me precipito para aparecer en la tierra del planeta tierra.

La metáfora vagabunda

Ojos de agua tibia,
ojos melifluos que me miran.

No hay salvación.

Un puente de madera cruje en reversa,
se construye después del abandono,
es un instante,
el fuego combativo de Gengis Khan
erige una civilización.

Te vi y encontré un paraíso perdido,
tus ojos brujos de ciénaga tranquila,
tus ojos de la primera tarde apacible después del big bang,
tus ojos que rebobinan el tiempo concentrando todos los siglos.

Viajo al infierno negro de tu pupila y ahí me quedo.

Epifanía sobre lo importante

Todas las veces de la vida iba corriendo, con el nudo en el alma y dando tumbos, iba corriendo. La urgencia me arrojaba a la insustancialidad irracional de vivir presa del tiempo.

Todo por hacer, una vida en cada estrella no me habría alcanzado.

Aquella tarde mi madre me invitó a ver a las tías y yo accedí gustosa, ella me preguntó con una ternura apenas imaginada: "Hija, ¿te presiono mucho?", y fue que comprendí y accedí con parsimonia. Entonces le dije: 

"No, madre, creo que es urgente hacer lo importante y no lo urgente-urgente. Es importante jugar, estar contigo, fiestear con mis amigas... porque ¿te imaginas?, algún día no estarás y he de recordar que hoy hice con urgencia lo importante, y ya sabes, lo urgente-urgente lo haré en las madrugadas".


Orobroy

Hubo una vez la humanidad, 

decían que había esperanza y la hubo,

decían que había poesía y aconteció,

hoy el viento trae más vida 

y otras semillas se esparcen 

en mundos otros,

milenios rebozantes 

de apenas 10,000 años 

que florecen

en ti y en mí.

Caída libre

 ¡Quiero amar!, ¡que recupere la salud!, ¡encontrar un trabajo!, ¡terminar la secundaria!, ¡que la vida sea larga!,...

¡Viví un milenio!, hoy caigo en el instante fugaz y la mirada del mundo me desnuda, caigo y con mi muerte renacen las historias, los amores se logran.

¡Valió la pena!, que la nada me acoja entre sus brazos. 

Soy polvo de estrellas que es estrella que es polvo de estrellas que es estrella.

Sombra que no

Cansada de no dormir, de madrugar siempre, de ser perenne transparencia.

A veces quisiera esconderme tras la luna y eclipsarme más de un segundo, ante esta fatalidad que se esconde en esta terrible desnudez de ser diurna. 

Soy de la noche, los infiernos me habitan, y yo..., yo muero al alba cada que la lacerante luz del sol me obliga a andar. 

Soy del silencio, el eco disonante de aquella tumba triste me es música sagrada, y el vulgar claxon, los pasos sin rumbo de la gente, me someten a un purgatorio dantesco en el que estoy condenada.

Que me transporta en alas de luciérnaga

Un sentimiento punzante me atraviesa, soy vacío.

Afuera, el caos, la lluvia, todos huyendo, gente corriendo desesperada por contribuir a la devastación de este imperio que sembré y que no tendrá final. 

Un choque, dos cañones se arrastran lentos pero seguros, esquirlas que se acercan, pasos agigantados de dos naciones que no comprenden, que nunca entendieron mi profundo amor por la humanidad.

¡Oh, la lluvia, la lluvia!

Hoy es 30 de abril de 1945, y adentro, solo escucho el Nocturno en C Menor de Chopin, hay un vacío, estoy en paz, conexión que va de mi sangre al pecho, corazón exaltado, de la piel a mis pies. Miro a la gente temerosa y me pierdo en el silencio, todo el cosmos se ha alineado, algo va y viene de galaxia en galaxia, sin tiempo, hemos entrado a una dimensión de fuego, que me abraza, que me transporta en alas de luciérnaga.

Hoy es 30 de abril de 1945...

septiembre 15, 2021

Peregrinatio vitae

El tiempo no se va volando, hemos hecho, dicho y vivido un sinfín de aventuras que seguramente hemos volteado a ver, pero que hoy no reconocemos porque ya estamos de este lado. 

Tengo muy presente momentos que son balas de tiempo, en su historia contienen cascadas de emociones y experiencias que me hacen pensar que no duraron un día, sino dos años. 

Mi padre me daba vueltas en esa caja de cartón, mi madre planchaba y la tarde amarilla asomaba lenta, cruzábamos a otro país como si fuera un patio extraño, la marea de alcohol penetraba en mi cerebro, aquella biblioteca daba forma a mi espíritu, las estrellas sobre el techo de mi casa eran nuestro escenario, Tecate, The Beatles, el piano y él vestido de blanco hablando con certezas, la Coca-Cola, un futuro amplio y la juventud fueron eternos en ese instante. 

El desierto de Mexicali como un mundo nuevo, aquel amor que siempre será, la casita y el timbre que sonaba con clave. Luego un campo amplio de posibilidades que tuve que elegir, estar aquí, ser yo y todas las Miriams que he sido. 

La vida ha sido muy larga, la vida ha sido un viaje que sí he logrado apreciar. 

Quién soy

¿Quién soy?, ¿es la resonancia de lo que digo lo que me hace ser?, ¿es mi nombre-destino un augurio de lo que seré?, ¿o soy una tabula rasa que descansa en la libertad de senderos infinitos?, ¿es la inextricable necesidad de la razón la que me confunde y me nubla el verdadero ser?, ¿debería pensarme en la levedad de ser parte del eco de dios?, ¿cuántas miriams he sido o seré?, ¿acaso Diotima de Mantinea me pensó y al erigir mi fonema aparecía cada inicio de los tiempos?, ¿algún día, siendo olvido, resurgiré en una sacerdotisa de aquel pasado glorioso de 2032, donde su imaginación dé lugar a lo que otra vez seré?, ¿he de ser un beat alguna vez?, ¿mis cualidades de persona evolucionarán a ser arena?, ¿en cuántos granos de polvo me convertiré?  

La última página de tu novela

Entonces, entonces, la palabra, la p, la a, l, a, coma, a, r, b, a, l, a, p. Pa, Bra, LA, Ces, Ton, En, nació el fonema, el primero fue un grito hacia arriba, después un aullido de dolor ante la sed, luego el grito y el aullido dio lugar al ahhh guuuuuuuuuuuuu y otro grito más, aaaaah, agua. 

Nació el agua, porque era necesaria, y aquel ente curioso se dio cuenta que podía combinar fonemas para nombrar las horas, los días, las estrellas, la muerte. 

Así, desde una poesía onomatopéyica y ditirámbica, hablé yo.

El deseo de lo imposible

Quiero ser esa ventisca que se cuela por la ventana y que eriza la piel, quiero ser ese silbido de viento antiguo y reverberante que lo ha tocado todo, que presenció el silencio estridente de aquel faraón y su equívoco al no entender que sí fue Dios quien envió la plaga, que ese mar se detuvo porque obedeció a un creador caprichoso que le encanta la ciencia ficción. 

Quiero ser esa viento gélido que reposa en la calma natural de la duna del desierto, que descansa en el secreto misterioso de aquella piedra que ha callado el secreto del cosmos, porque puede, porque ya está del otro lado, porque prefiere la contemplación a gritar el escándalo de los eones, porque en ese anonimato de polvo inerte emana la divinidad más pura.

¡No te olvidé!

Aquel 2001 fue un teatro.

Ojos bien abiertos, no querer dormir porque es inútil, ¡como para qué!, si la castrante eternidad de la nada nos abraza a cada paso, si aquella ciudad amarilla se desvanece con la podredumbre del viento que todo lo corroe.

Ojos bien abiertos, quise ser Diosa y lo fui, en aquella libertad constante de la soledad, en aquel paraíso de hotel masacrado por lo antiguo que mis sentidos percibían como un dulzor fermoso.

En la barandilla caminé como un felino que se sabe los caminos, en los callejones los ecos de mi júbilo dejaron huella, canté, bailé, aquel teatro lo escribí yo.

No fui sombra, fui persona.

Epístola al ayer

El tiempo es un fósforo que nació oliendo a cenizas.

La ignorancia es el filtro con el que me enfrento al mundo, y bajo ese lente voy entendiendo que hasta el ayer, lo que sabía me hizo actuar en proporción. 

Nada de qué arrepentirme.

Volvería a caer cada una de las veces, abrazar cada dolor, sentir que el corazón reboza del mismo modo en que lo ha hecho. Voltearía a ver la lentitud sin tiempo con que la araña teje su tela... e insisto, mi lente ha sido la ignorancia, por lo que dedicaría un mes completo a jugar a las cartas con mi padre y le vería a los ojos, y me repetiría que los abriera muy bien, para que ese último mes no se me escapara de la memoria ni un suspiro. 

Soy quien soy porque mi voz y mis palabras son ecos distantes de aquel padre, y a la vez, en una sutil paradoja, no jugaría ese mes a la baraja ni le vería a los ojos más de lo que le vi, porque le recuerdo preciso, y esas cartas, esos ojos tristes, esa vida que vino a construirme, me alcanzará para dos mil vidas más.

Escribo por...

Escribo por la impetuosa necesidad de desdoblar las capas más recónditas de mí en fonemas que me preceden y formarán parte de mi olvido. 

Escribo por ese terrible deseo de hacerme presente, de sentir que respiro, de extraer de mí esos dulces fantasmas de mis pensares que me permiten entender la materia de lo que soy.

Escribo porque con las letras puedo ser capaz de vestirme de anciana, de alacrana, de castillo que cae, de polvo que guarda ecos de lo que nadie dijo, y sentirme aquí, recordar que soy voz, que soy grito, y en ese clamor, existo.

Escribo porque mis manos son puente concreto que erige mundos abstractos sin preguntar la razón. 

Escribo porque aunque sé que la nada me traga, las palabras son el lazo del que pendo en este precipicio en el que me suspendo desde que nací, porque vivir es estar cayendo, y morir también.


septiembre 04, 2021

Cartas a quien pretende amar

Amado Constantino


Te escribo desde esta morada oscura y vacía en donde a diario hay tormenta, pero ¡qué importa cualquier diluvio si mi remanso cálido se encuentra en la memoria de ti!, en ese brevísimo instante en que conecté con tu mirada, en ese dulce lapso perenne en el que al respirar cerca de ti, como un elixir, supe que eras tú y nadie más. 

Y es que entre todas las vidas ya vividas nos volvíamos a encontrar.

¿Qué me importa estar en el exilio?, en donde no habrá nada por vivir más que la infinita contemplación del abismo en el que me hundí cuando te conocí.

¡Oh, Constantino!, mi dulce fonema cargado de sentido, quiero que sepas que te pienso, que vives en mí, y en esa promesa que en un beso se selló, de buscarnos entre las estrellas, de peregrinar en el tiempo hasta dar contigo.

¡La humanidad qué sabe de nuestra pasión!, si viven por esos deseos mundanos y frágiles que se abocan con vigor a construir imperios de polvo.

Duermo, amado mío, para derramar mi querer en el espacio de lo onírico, y que te llegue la vaga sombra de mi deseo vehemente.

Con fervor, Justina.

Año 1042.

septiembre 01, 2021

Evocaciones del agua

Soy la brizna de la tarde,

me diluyo en la montaña, 

me sublimo en esa lágrima,

me vuelvo sal,

vuelo con el viento,

soy ave sin alas,

voy... 

        voy...

                  voy...

navego entre piedras,

del agua, la vida,

de la vida, el agua.


En las venas soy fuego,

perforo el tiempo,

capullo de cristal,

que alimento,

que florezco,

que reviento.

junio 23, 2021

A mi soleciñha, filósofa, gitana, punk

Amada Soleciñha:

A ti te encantaban las epístolas y los romances del siglo XIX, aquí te va la mía.

Un día 22, del 2021, tú que amabas combinar los números y encontrarles significado con toda tu brujez antigua.

Escribo esta carta a las estrellas porque sé que estás, y curiosamente, contigo tengo la certeza de que me escuchas, me lees.

Nada más quiero agradecer tu presencia en este mundo, porque aunque brevísima, me enseñó y reafirmó pensares que ya había creído un camino.

¡Gracias, Soleciñha del corazón!, por ser tan gitana, tan libre, tan amorosa del amor, por leerme las cartas y enseñarme a imaginar la vida que quiero, por invitarme a danzar, a cantar, a resistir y pintar este mundo de colores más bellos, por instruirme firmemente en seguir creyendo en el romance del siglo XIX, por echarme porras, por creer en mí, porque sé que cada palabra que se va formando en este tecleo, tú las recibes como en un puente seguro y confiado. 

Tu presencia en esta tierra y todas las enseñanzas que dejaste confirman que de lo bueno, poco. Tu vida fue poesía, y como un verso y su brevedad, una vuelta completa, que permitió ver la totalidad.

¡Gracias por no tener miedo!, esa forma de ser dinamitó estructuras, abrió senderos. 

Gracias por tus ganas de hacer, de vivir, de seguir, a pesar de la cuerpa.

Yo te creo, pero soy cabeza dura y me trabaja lento el ratón. Te creo y seguiré tu consejo cósmico de pedir con agradecimiento lo que he de tener.

Creo con entusiasmo y fe que todo ese espíritu tan libre que no te cabía en el cuerpo, ya vuela ligero y danza por los cosmos eternos.

"¡Bésame mucho!", me pediste un día que cantara, "creí que ibas a cantar", dijiste.

¡Gracias por confirmarme que ser cursi está bien, está re bien, "yo también amo el amor romántico", "wey, yo sé que te llegará un amor hermoso y de la calaña que te mereces", y yo te dije: "tus palabras son sabias, Sol".

-La neta, tú más que nadie se merece el mejor amor del mundo.

-44, la mejor edad.

-Ya sabes, mi mente siempre anda tramando historias.

-Solo respira, cree en ti, ve como toda una leo, a deslumbrar.

¡Gracias, mi gitana-ponk!, por vivir de esa manera tan tuya, y hasta en la enfermedad, abrazar la vida, la danza, el amor y la música del modo en que lo hiciste.

Te veo en el cosmos para el próximo baile.

¡Gracias por las castañuelas y los tenis! Un tesoro de verdad.

#enlagitaneríajuntas #enlafilosofíajuntas #enelamorysumagiajuntas #enelpunkbienjuntas 

junio 21, 2021

El sobresueño

Después de comer es la sobremesa, pero después de despertar, ¿hay un concepto para la sobremesa de lo soñado y el enfrentamiento a la realidad, que dura como hora y media?

Edit: "sobresueño", ganó esta palabra, propuesta por Miguel Zavala.

Terminé mi tesis :)

En este instante envié mi tesis completa, me merezco dormir un mes y un fiestón de 3 días y muchos chocolates y una vida bonita.


#mealcuerna #goodvibes #hidrátatemundo

abril 22, 2021

Viene del vientre


Nos he visto viajar hacia nosotras,
lejos de nosotras,
sin nosotras.

Un motor inmóvil
es causa de nuestra causa;
un motor inmóvil nos revienta
y afuera, como adentro, hay tormenta,
afuera, las gotas caen sagradas y violentas.

Hace frío.

Antes de nacer
sombra y silencio,
hoy, ave en fuego.

Ya no temblamos.

La luna cae
al abismo del mar,
el viento susurra
en el ónfalo;
Saturno guarda en sí mismo
brillo de siglos viejos.

Y nosotras,
nosotras cantamos.

En nuestra voz hay ecos
de aquelarres ancianos;
nuestro canto,
espejo de agua dulce,
nuestro canto,
infierno de agua turbia;
viene del vientre,
nace y expira en orgasmos
de viejas brujas que viven en nuestra vulva.

La caracola se arrastra,
va al estanque,
sin tiempo,
sin miedo.

Ir desnudas,
ser la que busca,
sí sabemos qué,
sí sabemos cómo,
ojos bien abiertos,
ser la que busca,
ser la que busca,
ser la que busca.

Encontrar.

marzo 23, 2021

A las pinturitas acuarela de Linares

¿Cómo no amar el color con eterna devoción?, mundo infinito que me ha dado puente al cosmos, alas con qué paralizar el tiempo, como un colibrí.


Ser la tiniebla del negro, la inocencia de ojos nuevos del azul, la humana pasión del carmesí.


Ser el mango reventando en el naranja, la tibieza del sol que amarillea la tarde y la esperanza.


Ser arena y montaña en esa tierra que pinta el sendero de la mañana.


Ser el pino que florece bajo cero y la sombra blanca del pensamiento.


¿Cómo no amar esta elección que recrea universos?


Regalo de mí, para mí, para mis mundos.

marzo 16, 2021

El Mono y la tía Lupita, viaje en el tiempo

En ocasiones la vida es siempre "Cien años de soledad", idas y venidas, sueños que se marchitan, errores que crean vórtices donde hay un antes y un después, esperanzas que se disuelven, dolores indisolubles con los que se tiene que llorar cada noche para dormir poquito más o menos, finales medio felices, decisiones que nos marcan, y así es la vida, una constante azarosa sin una narrativa que nos ampare con un poco de sentido.

Quiero profundamente viajar en el tiempo y entender los amores de la bisabuela María, el porqué de la dureza de la tía abuela Isabel, la belleza del amor incondicional y absoluto del Mono y la tía Lupita, estar de cerca viendo a través de ese ojo brujo que alcanza a comprenderlo todo cuando mi madre sintió que mi padre sería su compañero, y de repente, en ese instante fugaz pero certero, mi hermano y yo aparecimos en la curiosa ecuación de la posibilidad de nacer algún día.

Hay amores que se viven diferente. La siguiente es una historia de amor.

La tía Lupita conoció al Mono cuando eran unos niños-grandes. Se encontró con él a través de su hermano Manuelito, quien fue un niño travieso toda la vida. No voy a contar los detalles que sucedieron entre 1958 y 1988, pero sí lo que mi tía me hizo sentir al contarme su vida.

Ella es -a la par que mi madre- una de las mujeres más generosas y graciosas que conozco. Su vida ha sido dedicada al cuidado de otros, no por obligación, no por mandato, sino porque ella es la personificación del amor. En su trayectoria como ser humano ha dado sin cansarse, se ha preocupado por el sufrimiento de los demás porque no lo soporta, se ha ido aligerando de lo material porque le pesa mucho ese costal de amor a la humanidad que lleva cargando, y es o lo uno o lo otro, por supuesto ella eligió lo otro.

Es bella, en todos los sentidos es bella. Algunos pensarán que la vida no ha sido justa, pero yo creo que sí y vengo a este espacio virtual a defender tal idea.

Tía Lupita posee dos tesoros que solo ella conoce a profundidad. Los he de nombrar:

1. Narradora de buen humor

Tiene la capacidad de la resiliencia, una memoria y un sentido del humor que hace que me olvide de todo y nada más quiera estar preguntando, escuchando; y mi mente viaja, porque cuando narra lo hace como si ella fuera contemporánea de la abuela María que nació en 1895, del papá Polín que vivió a inicios del siglo XX. Sus historias me dicen que sus ojos de luna presenciaron la cantina, el cuchillo, al tío güero, al linchado, a la familia destruida, y entonces aquel dolor fue su dolor, porque esa tía Lupita tiene toda la empatía del mundo.

Y es así que con sus palabras me voy al exilio a Mexicali, me encuentro con la tía Tencha y esa negación al amor en una sala humedecida, un hombre huyendo. 1926 y veo la banqueta de la casa de enfrente donde mi abuelo se sentaba a platicar con mi abuela, porque se conocieron desde siempre. Viajo a los viejos bailes de Puerta de Canoas y voy en ese desfile de señoritas cuidadas por dos tropeladas de caballos. 

En sus historias todas las tragedias son tragicomedias, no hay gota de amargura en su decir ni en su hacer, la vida sigue siendo bella, de ella siguen emanando los elíxires hermosos porque es buena.

2. Encontró al amor de su vida

Hay historias de amor que se viven a destiempo. A veces un año es una vida. A veces una vida es un instante. A veces un día es un desierto que no lleva a ningún lado. A veces 13 años es para siempre. Mi tía Lupita amó, fue amada, la luna descendió a sus ojos y se quedó a vivir ahí. Fue una reina y no necesitó más. Después, la corona se hizo polvo ante la inminencia de la muerte, pero el eterno triunfo de haber tocado la eternidad al comprender un poco de la divinidad que se posa en los seres que se aman, fue de ella. Esa suerte de la gente generosa que recibe el guiño de Dios, que recibe el regalo real, que aunque breve, se hace perenne en el recuerdo.

Aquellas manos se tomaron, aquellos pasos anduvieron, aquella historia fue, se perdonaron todo, y de ellos nació un ser de ojos de luna que fue dotado con los mismos dones: la generosidad y el buen humor. 

Ese Manuelito te habrá hecho mil travesuras, mi querida tía, pero lo pagó con creces al darte involuntariamente la ocasión de conocer a Mono, porque esa conexión tan rara es casi ajena a esta tierra, pocos logramos ver a Dios a los ojos, y aquellos años de magia, de ser comprendida por otro ser en total transparencia de alma, es un presente que sigue presente.

Seguro Mono y tú ya se conocían de antes, y se seguirán encontrando en cada vida.

He aprendido, a través de los viajes en el tiempo de la tía Lupita, que ante esta brevedad de la juventud y la vejez como un instante que se confunde, no somos conscientes de ese efímero fósforo que se apaga desde que nacimos. 

Si cuando viejos, algo en nuestras almas se enciende, entonces logramos aprender algo, entendimos, quizá, que de lo que se trataba simplemente era de acumular ligereza en nuestros pies; pero ante todo, de pisar esta tierra y asomarnos al alma de los otros.

marzo 08, 2021

Me gusta mucho mi vida...

Me gusta porque soy perfectamente capaz de vivir sola, porque puedo elegir la ropa que me gusta, cantar ridículamente -pero con sentimiento- todas las veces que quiera, elegir si seré señora de los gatos solitaria o señora enamorada, envejecer y aun así darme el permiso de andar en la música, "perder el tiempo" en la fiesta, situarme en la vida bonita contemplativa, estudiar lo que quiera, vestir de rosa, amar el glitter, vivir donde se me pegue la gana, ¡elegir, elegir, elegir!... 

Así, escribo desde el privilegio, reconociendo que si he podido, ha sido gracias a las otras compañeras y amigas que me han enseñado, que han abierto y cubierto caminos para nosotras, cuando quizás muchas de ellas no pudieron andarlos.
 
Ruego a las diosas que mis palabras, mis letras, mis decisiones, sean también sendero para que haya más mujeres sin miedo a ser, vivir y sentir -desde sus ovarios-, como se les dé su re-bonita/chingada gana ser.

marzo 04, 2021

A la espera de tu like en instagram de modo obsesivo :)

Va la vida tiránica,
y tu rostro en mi memoria,
roja rueda mecánica,
yo a la espera de tu historia.

Se despliega el instante
en abrupta continuidad,
te conozco desde antes,
¡oh, la inevitabilidad!

Cuando siento tu mirada
el corazón me has tocado,
de mi brotan alas de hada.

Sé que sabes que eres tú,
el ojo brujo te avisa,
¡un montón de veces tú!

marzo 01, 2021

Traiba

 A veces me llegan ecos de las palabras que usaba mi abuelo Carlos, una de ellas es la hermosa: "traiba".

Investigando un poco, entendí que antes era el pretérito imperfecto del indicativo -ahora arcaísmo-, usado en el aragonés -lengua romance de la península ibérica-.
Más allá de los datos, esta forma de conjugar me hace sonreír, es mi abuelo, su dulce locura y aquellas historias de valiente ranchero.
Y es que mi abuelo me traiba tanta risa, ahora su recuerdo, tanta paz.

febrero 18, 2021

El amor

El amor es una revelación, una escalera que nos hace sustraernos de este cuerpo finito y comprender desde la manifestación más alta de la poesía, que nuestra narrativa humana tiene sentido, y que no vamos a ciegas caminando hacia la nada en una linealidad fúnebre y vacía.


🦄🌸😍


Festejo y bendigo al amor.


Festejo y bendigo al amor.

noviembre 11, 2020

LA TRIPLE MIMESIS – Paul Ricoeur

Poiesis,
ser un poco diosa,
el revés de la realidad
acontece,
erigiendo otros mundos posibles.

En la letra hay cosmos,
el tiempo es un ojo brujo-humano,
el tiempo es al agua,
como yo soy a la tierra.

El tiempo de la espera,
El tiempo del click,
El tiempo de la memoria,
El tiempo que resbala
y cae a la alcantarilla,
la gente que en su ingenuidad
sigue existiendo.

¡Inmóvil episodio del presente,
constante gota que no cae!

¡Oh, la muerte!,
¡dulce anfitriona del destino humano!

La vida gira despacio
y aun así no la alcanzo,
y esa vida se pierde
entre semáforos,
y un disco rayado
que suena incesante,
repetido, brutal.

La identidad es un cuento
al que le he creído.

He de morir,
así como fenecen los imperios,
así como revientan los gusanos.

Y los fonemas que fui
serán decibel de viento,
eco profundo de abismo de mar.

Cada día es una despedida
de cada día.

Cada trama guarda en sí misma
todos los ayeres.

Añoro una tarde amarilla de hace veinte años.

noviembre 03, 2020

¿YA TE ACORDASTE DE MÍ? – Por Keyla Keylish (en taller de escritura creativa)

Después de tantos años recorriendo calles y montañas, luego de tantos momentos bellos y tristes juntas (suspiro), ¡por favor, intenta recordarme!, ¡haz un pequeño esfuerzo!

Soy aquella con la que compartías música, risas, secretos y consejos.

A quien salvaron en varias ocasiones de las rejas.

Quien ha defendido siempre sus derechos, sin pena ni consciencia de las consecuencias.

Quien escupe y rompe la autoridad con sus propias uñas.

Con la que amaneciste en Santa Cecilia bailando rock y cumbias mientras la gente pasaba ebria rumbo a sus hogares o barriendo sus puestos para iniciar su jornada de trabajo.

Quien tiene un concepto de vivir como si de repente hubiera explotado un frasco enorme de vidrio construido por su padre, repleto de normas sociales, y ahora los pedazos y partículas vuelan disipándose en la nada, ¡porque me dan flojera, y ya ni pienso en ellas!, porque, ¿cuánto tiempo estaré aquí como para vivir la vida como me dicen otros?

Miriam… ¿ya me recordaste?

octubre 29, 2020

El retorno de la ficción a la vida

                                                     Camino y camino y nada encuentro,

mundos de palabras en que me sumerjo,

¿qué historias me componen?,

¿qué de ese vasto océano de memoria

he elegido como narrativa precisa de un

recuerdo que me ha inventado?

 

Perpetua dialéctica entre los pasos que doy

y los que sigo en esos ecos de voces aún presentes.

Un caleidoscopio de Diógenes

aparece frente a distintos Magnos,

desde cada mirada, en cada siglo,

en cada nacimiento y así mismo,

desaparece en cada disolución del yo.

 

“Yo no sé, atenienses, la impresión que habrá hecho

en vosotros el discurso de mis acusadores”.

Y es así que Sócrates encarna la vida,

el ágora se reconstruye en un instante,

y es que el eco de las palabras erigidas,

como eternos imperios virtuales,

vuelve a resonar en el presente.

 

Distintos siglos, distintos lectores,

distintas apologías,

y Sócrates, lentamente,

se transfigura en un

campesino medieval,

en un rey déspota,

en un dictador,

en un Nietzsche,

en una flapper,

en un flaneur,

en un milenial,

en María,

en Bo,

en el profe Borunda,

en mí.


Inspirado en "Para una teoría del discurso narrativo" de Paul Ricoeur, en clase del Dr. Ismael Borunda, Arte y literatura (MEAL) :)

octubre 09, 2020

Sin puente

Otra vez en mí el puente roto,

el eterno drama de la soledad, 

despertar en el vacío y el silencio, 

olvidar cómo se toca un corazón, 

cómo se alcanza ese fuego 

en un mundo desolado, 

sin cartas, sin velas, sin espera, 

sin la noche donde el calor de dos cuerpos lo incendie todo, 

hasta la sombra de lo que fuimos, 

hasta el eco de estas palabras 

escuchadas por nadie. 


septiembre 24, 2020

¿A quién le canta Whitman cuando canta?

No hay, no existe, y griega, io, iu, fonema, yo-yo-yo, un aliento que la lengua y el paladar exclamando un rumor que al expirar se va con el viento. ¿Cuál es el hilo que nos teje?, ¿soy yo en el nos?, ¿hay tú en el mí?, ¿yo soy el que soy?, ¿qué aliento puso en marcha al motor inmóvil?, somos ecos de nada flotando en un vacío de tiempo y fuego, que nos consume, que nos avienta al abismo de nacer para ser en la nada.

El habla es mía, el lenguaje es nuestro, A y B para ser, para entender. Escribir, la fotografía Saussuriana de la palabra hablada. Un libro escrito para nadie no hay, si es para nadie, ¡entonces quémalo y que nadie escuche! La nada no es el abismo absoluto en el texto, solo es un par de sílabas que significan. La idea precede al habla, el habla precede a la escritura.

¿A quién le canta Whitman cuando canta?:

He oído a unos juglares que hablaban del comienzo y del fin.

Pero yo no hablo del comienzo y del fin.


Nunca ha habido otro comienzo que este de ahora,

ni más juventud que esta ni mas vejez que esta;

y nunca habrá más perfección que la que tenemos

ni más cielo ni más infierno que este de ahora.


¿Es a este io que soy?, ¿a estos 38 años de presencia en este valle de carcajadas en que he transitado?, ¿es el azul de aquel cielo de 1879 igual de brillante que el de este atropellado y divertido siglo XXI?, ¿qué entiendo yo por juventud?, ¿qué vacíos se asoman en tu poesía y mi constante celebración de la vida?, ¿puedo acaso leerte y añadir una fiesta en aquel infierno de tu 1800?

Aquel hombre luchando a muerte con aquel niño, nieve en mano, no fusil, mirada del viejo oeste, y yo, lágrimas en los ojos por aquel encuentro de padre e hijo, nieve en mano, amor en el corazón, esfuerzo nivel MCDonalds: espacio vacío, relevancia estética, experiencia estética.

Una nueva palabra que cuestiona mis creencias, palabras performativas, performanceras, actrices, saltinbanquis, que me llevan al funambulismo aéreo donde si doy un paso atrás, 1879, o si doy un paso al frente, me voy al 231 a.C. Después, montón de fonemas que se vuelven ruido astral o ancestral, y que no conectan con esto que he sido, negación y vacío.


julio 12, 2020

Camposanto - por Eleanor Miriam Rigby

D
Cae la gota,
A7
cae la brizna, (Pausa y bajo)
D
cae el universo.

D
Entre oasis y desiertos,
A7                                 G
nadie sabe ... nadie miraaaaaaa.

D                                                     A7
Vuelve la noche a los brazos de la lluvia, 
EM                                                 G
y en mis venas hay torrentes, en mis venaaaaas.

(Coro) 
D: Ay, A7: ay, G: ay,
G                     A7
Vuelvo a tu mirada
D
y te canto:
G                     A7
vuelvo a tu recuerdo
D
viene el llanto. 
D                    A7
¿Cuándo volverás,
D
dime cuándo?

D
Hoy te pensé como a todos los muertos 
A7
de mi casa,
EM                                                       G
y recordé aquel aroma cargado... de futuroooooo,
D                                                 A7
la brevedad lacerante de ser un suspiro, 
EM                                            G
tus largas cartas pausadas, tu bellllllleeezaa. 

D                                      A7
llega la tarde cargada de tristezaaaaaaaaaaaa.
EM                                                  G
Dalias que viajan marchitas...con el viento,
D                                                 A7
tumba enlutada y copas en la mesa,
EM                                                       G
esta plegaria no escuchas, estás muerto. 

(Coro) 
D: Ay, A7: ay, G: ay,
G                     A7
Vuelvo a tu mirada
D
y te canto:
G                     A7
vuelvo a tu recuerdo
D
viene el llanto. 
D                    A7
nunca volverás,
D
Camposanto.                           

D: Ay A7: ay G: ay,
G                     A7
Vuelvo a tu mirada
D
 y te canto:
G                     A7
vuelvo a tu recuerdo
D
viene el llanto
D                    A7
nunca volverás,  (lento)
D
camposanto.

junio 22, 2020

A Jorge Negrete

Mi querido charro cantor:

Ayer vi una película tuya que me puso triste, tu última película. Tenías 41 en 1953, recién te habías casado con tu amada María. 

Una cosa me llevó a otra en mi tarea de querer saber más de ti; me enteré de que en esa última grabación ya estabas muy avanzado en tu enfermedad -y aun así decidiste entrarle-, y en uno de esos episodios en que trabajaste muy duro, estuviste a punto del desmayo y te acercaste a Ferrusquilla para decirle al oído: "Me estoy muriendo".

En toda la película no vi nada más que tu propia almita entristecida al saberte tan frágil frente a un mundo glorioso que habías construido tú y tu carisma, tú y tu barítona voz que inspiró a Plácido y a otros grandes.

Hoy es junio de 2020, el mundo atraviesa por una de sus más colosales crisis, y afuera de mi ventana llueve. Aquí he de detenerme. Truena, y cada trueno está contenido de los decibeles con que se musicalizó el inicio de los tiempos, lo sé porque el sonido viaja en ecos que tocan las paredes cuánticas de una vía que no es la láctea. Y es que el cosmos ahorita está mal acomodado; ¡y sí mi Jorge!, ¡somos todos!, ¡fuimos todos!, con cada uno de nuestros actos hemos desviado la curvatura natural de este infierno sitio lácteo, perturbando incluso el ritmo caótico de nuestra pequeña masa flotante, que ha traído este trueno de rabia que ya no se reconoce en su canto.

Ahora mismo escucho "flor de azalea", compuesta para la dulce Elsa Aguirre por Manuel Esperón, pero hecha para las notas de tu voz. He de confesar que voy por la vida pregonando que si un buen día, algún ser amado decente y de buen corazón se digna a llevarme serenata pronunciando palabras tan justas como las que adornan esta canción, ¡me les caso! : ) -es un decir-. Cada que la escucho vuelvo a creer -y a recordar- que soy capaz de amar, que alguna vez fui amada, que alguien me puede tratar con el más absoluto cariño e ir lento, cantándome una bella canción, dándome una flor, al tomarme de la mano, yo del brazo, al vernos a los ojos, al leernos un poema.

Acá es de madrugada, y la lluvia ha amainado, yo te pienso y estás en el recuerdo. Me consuela saber que esos 41 años los viviste cantando y amando, y en esa última escena en donde apareces en una colina con tu amada María y aquel perro fiel llamado "amigo", está, en suma, tu vida, ¡como el mejor de los finales, ¡como el final más feliz!

¡Gracias por tanto!

Miriam

junio 13, 2020

De mis padres

A veces quisiera quitarme este disfraz de hija y poder ver a mi madre y padre como dos seres humanos nada más. Aunque siempre seré la hija, lo intentaré:

Marina Páez Osuna es una mujer inmensa y hermosa en cada instante de la vida, que tiene afición por cantar todo el tiempo, que cree con una fe desmedida en un Dios que siempre la salva de cualquier mal. Su corazón es tan grande que todos los días dedica un tiempo del día a orar nombrando a quienes ama.

  • Es una excelente amante de la cocina: pastel de queso, asado mazatleco, gallina pinta, sopitas con huevo, nopales asados, ¡lo que haga!, pero sobre todo, los domingueros y ya clásicos de mi infancia: los jotkeis.
  • Le gustan las telenovelas y tiene una capacidad narrativa oral que siempre me tiene al tanto de la trama de cada una de ellas. Cuando se ríe, es a carcajada abierta, porque si no... ¡pa qué! 
  • Es una mujer trabajadora y organizada que ha vivido la vida que le ha dado la gana.
  • También le sé que es una mujer que se mantiene incólume ante el entierro de todos sus muertos, resolviendo, encontrando papeles que ya están ordenados, haciendo llamadas, y que se guarda sus dolores para sí misma. Pocas veces la he visto llorar, porque es muy fuerte, pero cuando he sido testigo de esas lágrimas, no lo puedo soportar. Nada más quiero que sea feliz y dichosa.
  • También sé de ella que es fan de los bebés, que siempre quiso ser abuela y ahora lo es con nuestro dulce Emilio. 
  • Sé que le encanta Mazatlán, lugar donde nació, y que en cuanto escucha banda sinaloense se pone a bailar. 
  • Sé que cuento con ella y que siempre que estoy en problemas, de todo el mundo entero, solo ella no soltará mi mano. 
Y hay tanto más que no conozco y que espero algún día conocer. También sé que soy muy feliz de ser su hija y haber aprendido de ella tantísimas cosas que hoy me tienen en pie.

****

Manuel Ibarra Cota fue un hombre también inmenso, que dejó huella y ecos por donde pasó, rockero hasta la médula, se sabía datos inútiles de Buddy Holly, Jimi Hendrix, The Platters, The Ronettes, y tenía esa chispa de melómano que es posible heredar -afortunadamente la heredé- : ) .


  • Era un hombre justo, mesurado, que no le gustaba pelear; él nada más quería la concordia, descansar y disfrutar. 
  • Cuando llegábamos a su colonia -la Pancho Villa- en Tijuana, saludaba con un chiflido y un "keobo" a quien le pasara por enfrente, y yo le preguntaba: "¿quién es, papá?" y él contestaba: "Un camarada". ¡Qué palabra tan pre-cio-sa!; entonces me daba cuenta de cuántos amigos tenía el apodado "Biliki" por aquí y por allá. 
  • También fue un hombre muy apuesto, que disfrutaba quitarse la camisa y andar así, mostrando los no-cuadritos en el sobreruedas. 
  • Le gustaban las carnitas en los puestos de la calle, era un hedonista de primera -eso también lo heredé de él-. 
  • Era fan de las Chivas del Guadalajara porque mi abuelo era oriundo de aquella ciudad; le gustaba escuchar al "Perro" Bermúdez.
  • Le encantaba ver "Miss Universo" y decir de las señoritas participantes: "¡Está fea la hija de la chingada!" -frase que mi madre reprendía contestándole: "Ni que tú estuvieras tan guapo" y yo reía. 
  • También era fan de manejar de la peor manera, acelerando y maniobrando en tono de broma como si fueran curvas, lo que me hacía reír -también me mareaba- y a mi madre hacía enojar por lo peligroso del asunto. Después, en ese mismo trayecto, pasábamos por una mansión grafiteada y abandonada por la Col. Altamira, y la historia era la misma cada domingo, me decía: "Hija, allí grabaron la película de Camelia la Texana, y por las noches se aparecen fantasmas y caballos con alas". ¡Y yo, por supuesto, le creía y sentía un miedo! 
  • También le gustaba juntar a todos los primitos y aventar "bolo". 
  • Era un maestrazo del "Conquián" -lo que también heredé- : ). 
  • Recuerdo que una vez me llevó a recorrer la Col. Agua Caliente ante mi petición de ver de cerca las mansiones que solo veía en películas. 
En fin, concluyo que mis padres son seres extraordinarios que se amaron hasta que la muerte los separó. ¡Qué suerte la mía por haberlo conocido/por tenerla!

De ahí vengo, de ahí venimos, hermano, ¡qué felicidad!

mayo 05, 2020

El futuro

Ante el encierro en el tiempo,
en el que no se vive,
en el que no se canta,
ni baila.

Ante las prisas inventadas,
yendo a la nada,
acelerando,
desapreciendo.

Ante el olvido de sí mismo,
de olvidar el sueño,
ser sin voluntad,
sin elección, sin libertad.

Ante el vórtice de repetir,
donde todo está dicho,
donde somos algoritmo,
estadística y ya.

2020 y nada está escrito,
siglos de creencias en el abismo,
hoy somos carne, sentidos,
materia fugaz, fluidos.

En cada ojo un universo,
no hay vuelta atrás,
no hay vuelta atrás.

mayo 01, 2020

De la memoria cósmica

Por mucho tiempo me he sentido o tonta o irresponsable por no recordar datos que la gente quisiera que yo recordara, datos que a ellas, ellos les parecen dignos de recordar o muy obvios, y me lo dicen así: 

¡¿Neta, no te acuerdas?!, 
¡ay Aspy (de asperger)!
¡Miri, te quiero a pesar de ti!
¡ay no mames!, ¿netaaa?, ¡te estás haciendo bien guey!, 
¡nada más recuerdas lo que te conviene!, 
¡qué mala onda, seguro no lo recuerdas porque no te parece importante!

Y ante esas expresiones, no pretendo victimizarme, sino expresar lo que siento porque al fin y al cabo me gusta más mi memoria. He de decir que a veces me he sentido devaluada, triste y muy sola por no conectar con el mundo real, por no poner el peso de mi memoria en los días en que pasa la basura, en el 5 de mayo, en que se está acabando el papel de baño, y un gran etcétera. Creo que seguramente en este gran planeta de tantas personas, tal vez por lo menos 1/4 se identifique con mi memoria.

Por lo que he decidido hacer un recuento de la memoria que sí tengo y que también es valiosa. Mi querida amiga y roomie Bo dice que mi memoria es cósmica, entonces les diré lo que sí recuerdo:

Recuerdo las sinuosidades de la carretera de la Rumorosa, como un retrato.
La risa estruendosa y el chiflido de mi padre, y las mentadas a mis tíos en tono de broma.
El amor que se le desborda a mi madre y que alcanza para tantas vidas; sus sopitas con huevo, su pastel de queso, que cada cumpleaños me desmañana con una llamada cantándome las mañanitas en varias versiones.
La navidad en que mi hermano se puso de rodillas para entregarle un anillo al amor de su vida.
El alma fundida en la guitarra del dulce y enorme Devol.
La chulada de la Jícama y yo en el barecito que era nada más para nosotras, carcajadas con Bronco y las mejores caguamas de la vida.
Los ojos brillantes de mi hermano al abrazar a su Emilio.
El cumpleaños en que mi hermano me llevó una sorpresa de payasos comediantes albureros.
Los bailecitos de mi abuela Justina y las locuras del señor Don Carlos, abuelo mío, que tanto me heredó con su espíritu exaltado y fiestero.
Al Alex del Nelson y toda su magia en ese bar, su amistad perenne y las especiales perfectas.
A la Keylunchis y todo el rock & roll compartido, vivir juntas en una fiesta eterna.
La generosidad y cariño de mi amiga Li Bo cuidándome día y noche cuando estuve enferma.
A mi roomie Omar y sus bromas que parecen reales y que no sé distinguir si bromea o no, y toda su bondad.
A mi amigaza Karina Villalobos y esos chismaxos duraderos y profundos.
Tecate, la Coca- Cola, la fogata, The Beatles, la filosofía, mis ojos bien abiertos ante un mundo nuevo, y la queja de no haber logrado lo que Alejandro Magno a sus 22.
La protección y fuerza que siento al estar a lado de mi Pilunchis, también recuerdo la lloradera ante las chickflicks.
La transparencia majestuosa de los ojitos de Emilio bebé.
El sentimiento desbordado que no podía contener cuando leí por primera vez Piedra de Sol.
A mi padre jalándome con un cinto amarrado a una caja de cartón, y yo viajando por el cosmos absoluto.
La secundaria y haber ganado un concurso de belleza como princesa primera al vestirme de Saturday Night Fever.
Cuba, el amor que trasciende todo, música que venía del mar y niños descalzos y felices bajo una lluvia tropical.
Ese roadtrip a las Vegas con la abuela y mi best friend Manuel (y lo recuerdo consolándome en el velorio de mi padre).
El roadtrip a Disney, caerme persiguiendo una burbuja, estar toda llena de glitter y al final, al ver el show "World of colour" llorar y llorar y tener la sensación de querer ser mejor persona.
Saberme completas infinidad de canciones, de The Beatles principalmente; y recuerdo hablar de datos inútiles del rock de los 50s con mi padre, a mis 12 o 13 años mencionando a Buddy Holly, Chuck Berry, The Chordettes.
Que se dieron las 5 de la mañana y yo era un mar de lágrimas con Gone with the wind, y recuerdo ese abrazo de consuelo.
Las fiestotas del Vindi que perdurarán en la memoria colectiva chikalense.
Tocar el timbre tres veces y un ser muy especial venía a recibirme todos los días.
A mi amigo Manuel y yo carcajeándonos mientras hablábamos de la mierda y cantábamos Beatle songs en Telvista.
Las tocadas-comida-rock&roll con mi amigo Smokey.
Al bello Maresitos de la vida y esos roadtrips a Ensenada con la luna nada más.
Guanajuato y sus callejones, y cómo se fue poco a poco incrustando en mi alma.
A la Judy-Moody de mi amor bajando en su exuberante abrigo rojo y cómo se abrió un portal cósmico para nuestras vidas, de puro amor.
A mi amiga Dulce diciéndome: voy a hacer una banda y como tú no sabes tocar nada, pues tú vas a cantar. :)

Concluyo que mi memoria sí es efectiva, para la belleza nada más.

abril 21, 2020

Los afters de los afters

Hoy extrañé a toda la humanidad,
la de todos los tiempos,
a todos los muertos,
a los que están vivos y nadie sabe de ellos,
a los que pronto morirán o moriremos,
a los que vienen y no saben de este mundo,
a los que han nacido en el encierro.

Hoy extrañé las cartas largas,
los abrazos cotidianos,
los besos profundos de alguien,
las miradas por primera vez,
amanecerme y ver el sol,
la fiesta eterna y los afters de los afters,
la embriaguez dionisiaca de los fines,
1999 y ese aroma cargado de futuro,
a mi padre y su grandeza,
a mi abuelo Carlos y sus ocurrencias,
la playa de Tijuana de 2006,
el Beer Garden de 2007,
saludar a la gente y que nadie me conteste,
las caritas de los niños con pelota a los pies,
los ladridos de los perros enfadosos,
la cosmicidad en los ojos de los gatos (y unicornios)
al elotero y su chisme (que yo le saco),
el gym y correr desenfrenada,
la casa de mi madre, paraíso del fin del mundo,
al Alex del Nelson y sus gestos de enojado,
a mi hermano y sus historias épicas,
al Emilio de mis ojos que no sabe de este mundo,
a toda la gente que he conocido y que no volveré a ver.

abril 16, 2020

Señor Don Salmón

El respetable Señor Don Salmón tiene una queja, ¡sí, con mayúscula gente! Don Salmón está harto hasta su puta madre de que le llamen "salmoncito": "¡salmoncito mis #$%$%&!", se le escucha gritar enfurecido. 

Dice que está cansado de ser ese ser repugnante y disminuido asociado a la debilidad, a los bebés y a la apariencia de una casa decente.

Me dijo que les dijera que él, sí, el Señor Don Salmón, es aventurero, ha recorrido Latinoamerica de mochilazo, estudió filosofía en la UNAM y fue parte del movimiento estudiantil del 68, es ateo, no binario, ¡y por supuesto!, se adhiere a la IV Internacional, va a las marchas a protestar y es de los que grafitea "héroes nacionales".

Dice que si le vuelven a llamar así, va a proceder con demanda de difamación por daños morales.

Yo paso el recado gente.

La Ñ

¿No les da la impresión de que la Ñ mayúscula es un señor de finales del siglo XIX, que por supuesto usa sombrero de copa, es cascarrabias y se enfurece cuando sus camisas no están debidamente almidonadas; y aunque es aristócrata y tiene la vida resuelta, trabaja como bibliotecario, tiene toc con el acomodo por temas que él cree secretos y al salir del trabajo la pasa en la banca del kiosco leyendo al primer Kant?

abril 07, 2020

Letras y colores

t minúscula

Harta de cargar con esa cruz.

Nunca imaginó que su ser representara un símbolo de muerte. Sabe que le confieren poderes milagrosos, pero se rehúsa a ser en la que todos depositen sus miedos, su fe, sus reclamos.

A veces quisiera irse a un festival de metal, tatuarse una estrella de cinco picos y sacrificar una gallina en nombre de Satán.

***
Gris rata

No soy, no existo, no doy luz, soy opaco, aburrido, conduzco al hastío, a la derrota, al vacío.

Algún día me operaré y seré transcolor.

Siempre quise ser blanco o negro, pero la sociedad nos juzga y el prejuicio mata.

Una piedra mediana

Mediocre y simple es la vida de la piedra mediana.

Amanece y desde que un rayo de luz alumbra sus espaldas, inicia su trabajo, comienza a ser pateada por hombres que no encuentran el sentido.

Se llega el mediodía y cuando pensaba que se detendría, por ser piedra mediocre y mediana, una niña la toma con fuerza aventándole a un charco para que haga el efecto rebote, no lo logra y la niña le lanza una injuria, es que es piedra mediocre y mediana.

Se llega la tarde y el calor, se seca el charco, un turista la encuentra y la levanta porque, en su insignificancia, ni siquiera la tiene que escoger ni mirar, es que es una de tantas; entonces es lanzada al abismo.

Ha anochecido, la piedra mediocre y mediana pasará un par de siglos contemplando el vacío de su existencia que para nadie sirvió de nada. 

Una ausencia sin ruido, sin luto, sin lágrimas.

marzo 23, 2020

Nubecita

A ella se le escuchó decir lo siguiente con gran seriedad:

"Cuando cumpla los 40 no quiero decir esa palabra, prefiero cambiarla por nubecita, tengo nubecita-1, nubecita-2. Y si un día alguien me dice "hey, tú, cuarentona", en vez de nubesona, traeré un saquito de glitter arcoiris para aventarle en la cara en represalia".

El suceso

En los anales de la historia, siempre hay un momento en el que hay que voltear a ver aquella escrita con minúscula, la que yace bajo las piedras en el más ignoto olvido, la ruina a la que nadie voltea. Y alguien tiene que narrarla:

Eran tiempos felices, eran los 90.

Aquellos nobles señores de la comedia no requerían más que una dulce danza para encontrar la hilaridad del mundo. Uno recitaba poemas y el otro se lanzaba al piso en un performance contemporáneo que emulaba a un camaleón epiléptico. Era un martes, en una de esas danzas a uno le brotó del pecho un pequeño cuerpo inmaculado, lo guardó y siguió bailando, después se lo entregó al otro en un gesto de ingenuidad y candidez. Eran los 90.

Perspectiva de un moco que no quiere salir de la nariz cuando un niño se está aprendiendo a sonar:

Lo sé, soy un monstruo, de esos que no asustan, de esos que no tienen claro su sentido de vida, tan efímero, tan fugaz. Sé que doy asco, que soy un eterno exiliado, me corren de mi cueva, de debajo de las bancas, no pertenezco a ningún lado, soy un pobre ser que es catapultado, embarrado, escondido, despreciado...

¡Noooo, otra vez nooo!, la eterna lucha que invalida mi breve vida, no vine a nada, no salvé a nadie, no escribí un libro sobre mis ilusiones, no diserté sobre el mito de la caverna, ¡nooooo, muerooo, argh, no, otra vez!

#disculpenlasmolestias #coronavirusimagination

marzo 09, 2020

8m/2020




¡Ayer fue un día glorioso!

Tengo el privilegio de ser una mujer que ha tenido la suerte del encuentro con la filosofía, la poesía, la música, y es así que el arte me ha dado alas para andar siempre con la bandera de la libertad y ser lo más parecida a mí que sea posible, sin avergonzarme de mis gustos, mi forma de vestir o mi postura política. Debo decir que tengo la fortuna de haber crecido con una madre y un padre que no me dieron más que amor, y una abuela y un abuelo que llenaron de alegría mi niñez, un hermano al que amo y que nuestras ideologías son diametralmente opuestas, y eso, en gran parte, me ha constituido en lo profundo.

Tengo otro privilegio, haber sido compañera de un ser humano filósofo maravilloso que destapó una sensibilidad poética-política en mi persona, al que agradezco sobremanera haber compartido el camino por tantos años, el que me invitó a entrar en contacto con los estudios de género, revolucionando mi conciencia de modos radicales y hermosos.

Tengo, aún más, el privilegio constante de tener maestras y amigas con las que reflexiono la palabra, las decisiones, la conciencia, el camino andado, los modos de hacer y estar en esta vida. Con las que no me siento juzgada sino protegida, las que me han enseñado a disipar mis miedos, a decir lo que siento directamente, a tener derecho a decir NO cuantas veces quiera, a aceptar que mis SÍ son míos nada más.

Además de todas las brujas bellas que son mis amigas, yo le agradezco a: Judith y Merarit, sin las cuales todavía no me encontraría, mujeres estructura de mí, espina dorsal de mis decisiones, a quienes amo, con quienes he vivido, he llorado, reído, bailado, amanecido, festejado sin razón y con tantas razones. ¡Gracias eternas!, porque si entiendo la sororidad es por ustedes.

Y regresando a lo que originalmente quería expresar:

¡Ayer fue un día glorioso!, porque haber estado en esa marcha e ir recorriendo la avenida Reforma acompañada de los gritos de mis hermanas me puso la piel y el alma chinitas, porque mis amigas y yo fuimos y somos parte de una historia que se está transformando, lo estamos viendo, lo estamos viviendo, no tuvimos que morir para que nuestra forma de entendernos desde nuestra condición de género cambie. Ayer lloré intensamente al ver el júbilo y el gozo con que las mujeres bailaban (y el justo momento en que una de ellas, en la algarabía del instante, me vio a los ojos, con una sonrisa que conectaba con mi madre, mi abuela, con todas mis ancestras), gritaban, se expresaban, sin miedo, andando juntas, avanzando hacia esa plancha representante de un poder patriarcal con todos sus monumentos que únicamente simbolizan héroes fallidos en los que ya nadie cree.

¿Qué queda de nuestra “nación”?, ¿es acaso que todavía o alguna vez sentimos orgullo escuchando el himno nacional o al enarbolar la bandera mexicana?, ayer vi ese símbolo patrio con los colores negro, blanco y morado, y esa bandera sí me inspiró un gran respeto, porque es conciencia pura, al entender que vivimos en una patria ensangrentada, feminicida y tomada por el narco, pero también en transición hacia la esperanza, de resignificarnos, de que sea otra la mirada con que vemos esos símbolos caducos y esas figuras de poder que ya no representan más que la decadencia y el recuerdo de un México que se edificó sobre la sangre de su propio pueblo.

Mi corazón palpita cuando recuerdo la secreta expresión de felicidad de las mujeres policías que “resguardaban” los edificios o monumentos, de las mujeres que detrás de la ventana del restaurante presentaban pequeñas manifestaciones escritas que nos apoyaban, el grato saludo de complicidad en los balcones de los hoteles o, las señoras que, aunque fuera de la marcha, nos observaban con dicha, con asombro; ¡y es así como se siente la historia viva, la hecha con minúscula!, porque juntas despertamos y nuestros gritos de rabia han sido transformados en música que no se apagará jamás.

¡Que sea otra la mirada con que vemos a cualquiera que ostente autoridad, que no haya jerarquías, que no haya manera de que una posición de poder (¡ni amo ni estado ni marido ni partido!) nos haga callarnos sin exigir lo mínimamente digno para la vida de cada ser humano, sea que se nombre “mujer”, “hombre”, “mujer trans” o cualquier disidencia!

#Vivasnosqueremos #8m2020poesíaenmovimiento

febrero 08, 2020

Unum

Voy directo hacia el abismo,
y no hay eco que devuelva mi silencio,
puentes rotos entre nadie,
soy reflejo en la oquedad del abandono,
transparencia fútil y vacía.

He nacido la mitad,
algo en mí golpea desde dentro,
no respondo,
melancolía que me llueve con el viento.

Ebria desde el instante,
siempre sed,
siempre sed.

Soy la sombra que no encuentra,
soledad de camposanto,
huella en la arena
al saberme polvo y tiempo.

Soy lenguaje sin memoria,
naufrago en mi recuerdo fatigado,
no sé cómo emerger de ese crepúsculo,
me he olvidado de mi historia.

Hecha de fuego,
me asomo al destierro
llueve en mí,
todo rastro de mi rostro
se diluye, el frío
anquilosa este incendio.

No hay lenguaje,
palabras vacías,
silencio profundo
de las alcantarillas.

¿Quién soy?,
no me encuentro,
tristeza infinita
de ser a destiempo.

febrero 05, 2020

Estar enferma

El 2019 viví un proceso de enfermedad que me hizo replantearme la existencia completa. Yo le llamo ExDengue-Tifoidea, y el resultado: intestinos, diarreas, alucinaciones, anemia, caída de cabello, manchas.

Pero ahora, conciencia física, soy un cuerpo, tengo un alma, soy tan efímera como el viento, y sé que el resto de tiempo de vida no hay otra cosa qué hacer más que agradecer la conciencia que soy: amar, observar, sonreír, porque habrá un día que todo resto de razón desaparezca.

Ser Flor de un día, decía Marco Aurelio.

En el 2019 me reinicié, entendí qué significa volver a nacer y darle un sentido fresco a la vida, a las palabras, a las acciones.

Sin duda, cambio de paradigma, vuelta de tuerca, otra oportunidad para ser desde el espíritu, para ver más allá de mí.