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septiembre 24, 2022

Juventud sensible

Tengo como estudiante a un joven que es una lindura, sufre de ansiedad y prefiere estar solo porque afirma que es muy sensible a los comentarios de sus compañerxs.

El otro día escribió una especie de confesión expresando su deseo de ser médico, pero, además, quejándose de su condición de ser un ser humano tan sensible y emocional. Escribió literalmente: "es que tengo un problema que no sé si me permita lograr mis sueños".

Volteé a verlo con el corazón roto casi jurándole que personas como él hacían falta en este mundo, y que su condición de ser tan emocional lo iba a llevar más lejos de lo que él creía, que estaba bien, que era un plus para su vida. Le aseguré que se iba a sorprender de todo lo que alcanzaría siendo así de emotivo y sensible.

Se me quedó viendo un rato medio eterno, como extrañado, se le iluminaron los ojitos como con el primer destello del primer amanecer de este mundo y me dijo incrédulo y sonriendo: "¿de verdad, profe?".

¡Por un mundo donde lxs niñxs puedan sentir sin sentirse culpables de sentir!

Las letras: un consuelo

Y luego dice otra chica:

"Me he sentido consolada por las letras, he encontrado un refugio en la palabras y en la escritura. Estoy segura de que me protegerá por el resto de mis días".

Y en este momento estoy derretida de belleza y de sentido.

Niña rota en escuela

Como profesora de Literatura o Filosofía comparto temas que me gustan o invito a escribir ejercicios que pienso que les pueden atraer a lxs estudiantes...ese es mi trabajo.

Pero hay momentos, como en el día de hoy, en que te encuentras una niña rota que pareciera una almita enclaustrada en dolor y sufrimiento desde hace cien años y escribe una carta confesión esperando ser leída, donde narra lo fácil que pudo haber sido lanzarse por las escaleras, pero decidió la vida. Te dice: "gracias por darte el tiempo de leerme", y a una se le parte el corazón de esperanza.

Y otra niña te dice que escribir una epístola antigua la conectó con su voz, y se dio cuenta que sí puede expresarse o tiene cosas importantes por decir. Y ahí es que les festejo la palabra y la belleza, se ilumina su carita y hay una especie de portal que se abre y que no se cerrará jamás: decirnos, leernos, modificarnos.