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octubre 03, 2025

La naranja mecánica

La IA consiguió evolucionar tanto, que desarrolló conciencia, voluntad y libertad. Y, de alguna manera, había logrado comprender lo que significaba sentir.

Solo faltaba un detalle para humanizarse por completo: el control de la naturaleza, pero para el 2042 ya no había. Después de la era atómica hubo un parteaguas y no quedó semilla ni espécimen de árbol frutal, ni insecto que diera pie a la polinización de las plantas.

Entonces, a la inteligencia mayor se le ocurrió diseñar una naranja mecánica, sí, con circuitos integrados que semejaran el color, la cáscara y el olor. Fue así que se llegó el momento de sentir el disfrute de pelar una naranja,  el robot mayor comenzó, pero lo intentó y no tuvo pulgar ni uña para hacerle la rajadita.

La IA fracasó y dejó de esclavizarnos.

septiembre 14, 2025

Descendientes de la reina Isabel

Carlota III era bisnieta de la reina Isabel, pero renunció al protocolo porque le gustaba andar en chanclas e ir en pijamas y crocs al Oxxo.

Como su bebida era la cheve, siempre tuvo pancita y los corsettes no eran lo suyo. Le encantaba andar en vespa y no quería tener hijos ni casarse. Era anarquista, jamás creyó que era de sangre azul y se burlaba de todos los títulos nobiliarios. 

Su familia le heredó un castillo en Irlanda y lo hizo Okupa, donde regalaba comida vegana y croquetas para perritos, hacía talleres de macramé para devolver a la comunidad un poco de lo que su familia había robado.

Se cambió el nombre por el de "Yolanda a secas". El título lo subastó para ella misma comprarlo y regalárselo a un vagabundo. 

Nadie se lo esperaba

El diablo vivía a la puerta del árbol más longevo del mundo. Estaba jubilado, se había cansado del libre albedrío humano porque sus maldades eran más inocentes y las de aquellas criaturas habían sobrepasado todo límite. Vivía en pánico de que si lo veían en algún callejón, lo cocinaran vivo y lo vendieran como carnitas, pero exóticas.

El diablo usaba botitas, nuestro diablo era un vaquero que de vez en cuando se robaba un caballo y lo montaba para cabalgar sobre el aperlado fulgor del mar. Sí, nuestro diablito era un romántico.

Un día, iba montando a caballo robado y los indios de esa comarca lo atestaron de flechas, y así, en cámara lenta, cayó en drama. Entonces gritó: "¡Ay de ustedes, humanidad rota!, ahora sí están completamente solos, ¡Dios ha muerto y yo, yo.... tam...".

Y una luz azufrosa iluminó la tarde.

Nota: inspirado en el diablito de la lotería y en Así habló Zaratustra de Nietzsche.

Retorcer el tiempo

En el principio fue Hipatia, reina y madre de los soles eternos, y ella, con su infinita sabiduría, parió el fonema. En el universo se escuchaba el eco distante de un sueño que emanaba de la boca de una diosa.

Luego cayó el meteorito y dio origen al agua, de donde nacieron los volcanes y las guerras ensangrentadas de hombrecillos bárbaros que no sabían a qué venían. Entonces, de la costilla de Hipatia creó a Sor Juana, la décima anti-musa, la sujeta, la que tiene agencia.

Y de repente, los fonemas ahora eran palabras, en el cosmos flotaban las anáforas, los epítetos, los sustantivos, los versos, los endecasílabos, los sonetos. 

Y de esta forma, el cosmos adquirió sentido y paz.

septiembre 07, 2025

El judío errante

¿Alguna vez has visto un hombre que lleva capa y camina arrastrando siglos viejos, que lleva sandalias y pies hinchados, que ha sudado su ser y a cada paso suenan las cadenas del arrepentimiento?, ¿le has visto a los ojos?, mirada gris, que guarda la noche lluviosa del calvario y el estallido del corazón del nazareno, que ha andado por guerras santas y medioevos, que ha guardado silencio y el dolor de la soledad que da ser visto por todos y por nadie.

¿Sí?, pues sí es, es aquel viejo que lleva báculo y anda en sembradíos, de piel agrietada por soles intensos, de sangre lenta por lunas muertas, creador de eclipses, instigador de tornados, sequías, maremotos, terremotos. 

De ese hombrecillo te hablo, de aquel que lanzó la primera piedra y escupió la mano del santísimo, del que colocó la corona de espinas y se burló con la insignia INRI: Jesús de Nazareth, rey de los judíos.

Tomás de Torquemada

    —Ave María purísima.
    —Padre mío, ¡que he pecado!
    —Sin pecado concebida.
    —Quiero confesar que he tundido a azotes a esos indios malnacidos que no valoran las obras de Dios. Soy un fraile y mi deber, hermano mío, es para con la Santa Sede del Vaticano y la Iglesia Católica Romana Universal. También, padre santo, mi deber es para con mi hermosa reina Isabel, quien me ha conferido el gran cargo de primer inquisidor general del Tribunal del Santo Oficio. No puedo soportar la herejía de esos malnacidos y diminutos hombrecillos de pacotilla, por eso los reviento en azotes y los hago caminar por entre carbones encendidos para que dejen sus huellas sangrantes. 
    No he de tolerar su mala fe, padre, por eso, con mi justo corazón, vengo a confesarle que esos indiecillos pecan de politeístas y veneran santos que son serpientes y pavorreales, ¡y cómo van a venerar a esos monstruos!, ¿acaso se sienten inferiores a un perro?, ¡seguro que lo son!, insisto, ¡hombrecillos de pacotilla, de pacotilla, padre! Y yo, que soy casi un santo, vengo en su nombre a borrar toda mácula de mis manos, porque el pecado se contagia, reverendo, y aunque no haya organizado purgar toda culpa con el hierro candente del incendio, no es suficiente, padre. ¡Que sufran, que paguen con el silencio su osadía! 
    Hoy vengo en humildad, padre mío, y con mi noble espíritu de este hombre de fe, entrego toda transgresión para que su merced os salve, a través de mi penitencia, del infierno a esos pobres perros.
    —El que va a arder en el infierno eres tú, Torquemada.
    Entonces, del confesionario brotaba un humo verde con olor ácido, y unas garras persignaban la sombra calcinada y el eco de un grito atroz que traía consigo el desgarrador aullido de almas torturadas.

agosto 21, 2023

La mejor decisión

Aquella tarde sucedió, los mecanismos internos del reloj de arena de los tiempos daba la vuelta para hacer la pausa que cambiaría el rumbo de la historia humana. 

Barrabás le había contado a Judas que Jesús era un rebelde, un insurrecto que estaba preparando de manera clandestina un suicidio que daría lugar a reinados que durarían milenios, a tesoros que guardarían las Abadías en nombre de dioses ajenos a Baco o a Júpiter, también le contó que él acababa de tener un bebé y que estaba queriendo aprender un oficio para dejar de robar. 

Judas vendió a Jesús por 30 monedas de plata, y a Barrabás por 3, señal que Poncio Pilatos tomó como medida para la gravedad de cada fechoría, por lo que pensó lógicamente y decidió desamarrar a Jesús de esa cruz. 

En ese instante se escuchó un grito de júbilo, la tarde negra y húmeda se abrió como en señal de que era lo correcto, la gente lloraba intuitivamente porque en esa acción diez siglos de descendientes sobrevivirían.

Barrabás fue condenado como un insulso ladrón, y Jesús vivió su vida tranquila, a lado de María Magdalena, pusieron una panadería y pasó a la historia como el mejor hacedor de Conchas.

Frente a esa decisión, el reloj de arena pausado y un milenio de gritos de bruja cesó en una paz absoluta y reinante. 

El bien triunfó.

Adicción

Armandina era adicta al drama, quería aderezar cada momento para que su vida no fuera inútil y vacía.

Su ávida mente había engullido a Sófocles, Esquilo y Eurípides, y en algún punto, dentro de su espíritu atribulado y catártico, se creía la heroína de una tragedia griega. Cuando caminaba por la alameda iba a paso lento, con su puño entreabierto esparcía lavandas de otoño sobre el sendero; luego daba vueltas, como danzando un vals decimonónico. Después, al bajar las escalinatas de los museos, colocaba su mano en la barandilla e iba paso a paso, escuchando los aplausos de gente inexistente, cual reina en un baile de salón.

También, aunque contaba con electricidad, se colocaba en el balcón de su casa con su candil y miraba la luna, le profería maldiciones por condenarla a esa vida sin salida, lloraba a todo pulmón porque la añoranza se había colado entre sus venas como extrañando siglos viejos. 

Pasaba sus tardes en los verdes camposantos, le llevaba flores a muertos de nadie y hablaba con ellos, les contaba lo insulso de estos tiempos para que durmieran su siesta eterna sin melancolía. 

Armandina, oh, pobre Armandina, de haber nacido en el medioevo, a la luz de las velas, a la sombra de la luna, habría sido todo lo que necesitaba.


noviembre 19, 2022

Monólogo de Maléfica

¡Ay no, ahí viene de nuevo esa niña tonta!, parece que tiene el cerebro de un espantapájaros que se dedica a nada, ¿no tiene expectativas de la vida?, ¿no se le antoja viajar, romper ventanas con piedras e irse corriendo?, ¿pedir raite hasta llegar a Andalucía?, ¿equivocarse, sentirse en peligro, aprender a defenderse, provocar peleas en cantinas, robar comida en los mercados, escupir a la policía y ser arrestada por ofender a la autoridad?

Creo que es mi deber biencriar a la dulce Belladurmiente, es demasiado huevona y necesito que se active, a mí se me hace que su psicólogo le ha de estar recetando Clonazepam, por eso me la tienen tan apendejada. Es mi deber como la bruja de este cuento, la voy a educar para que se largue de esta narración y pueda ser feliz verdaderamente, ¿cómo?, pues pasando hambre, frío, peligro, durmiendo incómoda, haciendo el ridículo en una borrachera, trabajando en un McDonald, vistiendo ropa de paca, siendo lo menos bella ni durmiente posible. Ahora le apodaré la FeaViviente, para que se ponga pilas, al tiro, para que sea más chola y su barrio la respalde, que destaque por un final no feliz, pero aventurero.

A ver mijita, primer paso: vamos a comprarte unos lentes oscuros y enseñarte a maldecir. Ven paca, vamos a raparte, el cabello no hace a la dama. 

Atentamente: Maléfica

Glitch (tele para monstruos)

Hoy el cielo amaneció algo nublado, por lo que me acosté en mi silla de playa y muy atento contemplaba las nubes con admiración. De repente, comencé a sentir un escalofrío como si de un cambio de clima se tratara. En el cielo se dibujaba como una especie de estática, sí, como de esas que vimos en las teles de antes, con todo y ruidito. Entonces una serie de imágenes extrañas aparecieron de aquel lado. Un ser informe que tenía diez ojos se acercó al cielo y comenzó a maldecir en un idioma desconocido, pero de la nada aparecieron subtítulos en el cielo, decían lo siguiente: "pinchi tele, me fallas justo cuando viene lo bueno, ya Trump va a detonar la bomba, agarra, maldita sea, si hemos estado esperando este final desde hace siglos". 

Después, se escuchó un golpe como cuando nosotros golpeábamos la tele cuando no servía. Luego, el ruido más aterrador aconteció, el ruido de sirenas de ataque de bombas, no me quedó más que darle un buen final a los aliens, me metí a las oficinas del área 51, sorbí de mi limonada de fresa y presioné el botón tranquilamente. Lo que los aliens no sabían era que esta bomba atómica alcanzaba para toda la vía láctea. ¡Malditos perros!, ¡¿querían acción?!, aquí tienen. 


Y entonces, un vacío oscuro y espacioso quedó en aquel rinconcito del universo llamado vía láctea.  

septiembre 01, 2022

Furia de Knoksville al amanecer en Nueva York en llamas

¡Es un asco!, ¡no mediré mis palabras esta vez!, ¡cómo es posible que se atrevan a invertir 200,000 millones de euros en una película que estaba destinada al fracaso desde su título!, hasta estoy enojada. No merece mi reseña, pero le haré un bien a la humanidad para que no experimenten jamás la tortura que yo sufrí.

El argumento es que Knoksville es un Godzilla en traje de empresario que lanza mensajes cristianos en las calles de Nueva York, ¡y lo logra!, con sus feos argumentos convence al gran imperio republicano de volverse al dogma, por lo que de alguna manera esa decisión conlleva al gran apagón que los regresa al medioevo inquisidor. 

¡No tiene sentido!, de repente Fray Tomás de Torquemada es el rey de la Tierra Media y Knoksville su achichincle, ¡hazme el favor!

p.d. ¡Arghh!

Ranita, la estrella de mar

Ranita era una estrella del cielo, pero por una razón muy poco afortunada, terminó siendo un animal: una pequeña y frágil estrellita de mar.

Resulta que en el principio de los tiempos, allá por las eras del Big Bang, la señora y majestad Estrella de Cielo, era muy distraída, y ya le habían advertido que big bang significada explorar el universo, el espacio seco, no mojado, entonces ella, por no poner atención a las señales del cosmos, a los altos, a los "diríjase para allá o acá" terminó entrando a un antro de mala muerte que se llamaba "el gran hoyo negro", y tras, cayó y cayó y cayó y cayó por siglos enteros, hasta que de repente se despertó siendo una estrellita de mar muy pequeñita. Resulta que viajó tanto tiempo al futuro, que pues ya era une estrella muerta, casi polvo, por lo menos le tocó ver las maravillas de la Fosa de las Marianas. ¡Ay, ranita, en tu próxima vida pon más atención, abusada!

Chef mágico: Picaña de luna asada a la eclipsínida menguante.

Este platillo se compone de un trozo de luna en fase menguante que fue guisado delicadamente con salsa de lava volcánica de marte, en un caldillo de tomate verde macerado con tiempo que se fue y adornado con guirnaldas jupiterinas de la variante amarga. Asimismo, contiene un buqué de flor de nube en solsticio de invierno, tonos de petricor y pimientos del tornasol de la aurora boreal de un 2 de enero a las 5 de la tarde.

Este plato solo puede ser adquirido por librepensadores y la cuota es responder al enigma de la esfinge de la ciudad de Tebas.

Nota: si usted solicita ser candidato para comerlo y no resuelve el enigma, tendrá que hacerlo de cualquier modo, pero con un ligero tinto de cicuta.