Mostrando las entradas con la etiqueta Cine. Mostrar todas las entradas
Mostrando las entradas con la etiqueta Cine. Mostrar todas las entradas

octubre 10, 2016

Miss Peregrine

Yo sé que a diario suceden cosas terribles en el mundo, y que a veces pareciera que todo valdrá mierda; ayer fui al cine con mis amigas y vi una encantadora película de Tim Burton, y lloré... no por el argumento o los diálogos, sino por los efectos especiales, lloré porque me sentí privilegiada de haber nacido en el siglo XX y poder presenciar la transición al XXI, privilegiada de no estar sumergida en los muertos del pasado, ni en los próximos naceres, estoy aquí... respiro.

Pensar que alguien puede imaginar de ese modo la vida me hace creer que esta no es la única manera, y que toda realidad es una construcción.

Ver tanta magia y chingonada en el cine, me devuelve la fe en la humanidad y en este presente que sé que también se puede transformar.

febrero 04, 2012

The bridges of Madison county


No recordaba lo bien que se siente llorar cuando algo nos conmueve, ayer vi "The bridges of Madison county" y lloré involuntariamente por largo rato, ¿cuántas historias bellísimas, tristes, trágicas, casuales, frías, de gloria esconde la naturaleza humana?; recuerdo muy bien que hace casi veinte años, siendo una niña, escuché a una vecina afirmar cuán triste y hermosa era esta historia, "Los puentes de Madison" ella dijo, y esa voz se quedó grabada en mi memoria, pues imaginaba colosales puentes plagados de flores, magnos, de una naturaleza espectacular, con largas cascadas que caían regias y un olor delicioso emanaba de ellas, pero ayer me di cuenta que no hace falta una belleza descomunal para encontrar grandeza en la sencillez, los puentes son un espacio íntimo, un refugio para el viajero, una invitación para hacerse uno con el atardecer, una pausa para el silencio en el ajetreado mundo del ruido, un punto en el universo en donde se desdibujan espacio-tiempo y todo es presente, el puente es el hogar del peregrino.

septiembre 05, 2010

Al cine


Una de las cosas que más amo es ir al cine, última patria de este mundo decadente, esquina mágica, fragante de sueños, de esperanza lluvia, de colores canta ¡y qué importa si es una buena o es un churro de película!, mientras pueda respirar el olor a palomitas, escuchar las voces de niños y adolescentes rebozar de alegría; mientras los panckeckis con cajeta me embarren la cara y el frappé con óreo me haga bigotes de chocolate, mientras cada que vaya siga tomando del brazo a ese ser humano tan bello, entonces valdrá la pena cada churro, cada grito de adolescente o lloriqueo de bebé.

Creo que jamás saldré molesta del cine, pase lo que pase, aun cuando el sonido sea malo o la señorita de la caja me haya visto feo, el cine siempre me recordará que todavía tenemos la capacidad de dar, de amar, de tener un poco de fe, de ser todavía humanos.