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septiembre 14, 2025

Nadie se lo esperaba

El diablo vivía a la puerta del árbol más longevo del mundo. Estaba jubilado, se había cansado del libre albedrío humano porque sus maldades eran más inocentes y las de aquellas criaturas habían sobrepasado todo límite. Vivía en pánico de que si lo veían en algún callejón, lo cocinaran vivo y lo vendieran como carnitas, pero exóticas.

El diablo usaba botitas, nuestro diablo era un vaquero que de vez en cuando se robaba un caballo y lo montaba para cabalgar sobre el aperlado fulgor del mar. Sí, nuestro diablito era un romántico.

Un día, iba montando a caballo robado y los indios de esa comarca lo atestaron de flechas, y así, en cámara lenta, cayó en drama. Entonces gritó: "¡Ay de ustedes, humanidad rota!, ahora sí están completamente solos, ¡Dios ha muerto y yo, yo.... tam...".

Y una luz azufrosa iluminó la tarde.

Nota: inspirado en el diablito de la lotería y en Así habló Zaratustra de Nietzsche.

Polvo fuiste

La delicada luz emanaba de aquellos lúgubres aposentos, un olor a arsénico y vainilla provenía de aquel féretro sombrío.            

Su nombre era Artemisa, y su hambre de líquido escarlata lanzaba un gruñido estruendoso. Jamás se había visto en un espejo, eran siglos esperando, horas sinsentido que quebraban todos los relojes bajo la condena de la eternidad. 

Nadie le dijo, ¡nadie le avisó que esto era el infierno!, y que la soledad existencial sería la cruz que atravesara sus lánguidas noches. 

Tic-tac, tic-tac, espera, ¿espera?, ¿qué espera?, girar sin freno sobre el propio eje, una pelota que vaga esclava de una órbita: mañana, noche, mañana, noche, ¿soñar?, ojos bien abiertos, hambre feroz, ya no queda nadie, beber sangre infectada por un virus extraño sabor a rancio.

Artemisa se mira al espejo y comprende la pálida sombra que es, avienta el espejo al patio, ha amanecido, los rayos de sol la pulverizan, Artemisa,

                                                Artemis,

                                            Arte,

                                        Ar,

                                    A,

                                H...


noviembre 12, 2022

Entrevista al villano

No sé ni siquiera cómo acercarme a usted, si es prudente darle los "buenos días", no puedo percibirlo más que como a un monstruo, pero no un monstruo de la naturaleza, sino un monstruo humano, con consciencia, que es lo peor.

¿Qué es lo que usted considera su peor pesadilla?, ¿cómo describiría el miedo que les hace sentir a sus víctimas?, ¿en el momento de su fechoría, jamás pensó en su madre, en un pajarito, en una mariposa o en todo aquello por lo que vale la pena ser bueno?, cuando cae el día, después del horror atormentado de la eterna madrugada en la que el dolor y el terror vándalo del inframundo aconteció en su hogar, ¿cómo recibe usted la divina luz del sol?, ¿de qué modo anda por la vida cotidiana saludando al portero, diciendo buenos días a la vecina?, ¿no le hace un choque eléctrico en su química cerebral?, ¿cómo se vive la paradoja infernal de asesinar a un ser inocente y, a la vez, darle un abrazo al padre y decirle que le ama?

No lo entiendo, Dahmer, cualquier respuesta me resulta ruido de estática.

Novelita de terror de niño creepy

Por fin lo logré, penetré tanto en la imaginación de mi lectora, que está soñando con mi mundo, la iré a despertar para que se quede de este lado. 

-¿Qué?, ¿dónde estoy?, ¿de quién es este cuarto?, ¿qué es esa música siniestra de circo?, ¡nooo!, ¡de seguro es una pesadilla!

-¡Hola, lectora!, ¿de verdad crees que escaparás de mi mundo?, por algo te encanta leerme, te fascina el horror que te produce mi historia, mi condición de ser un niño sin brazos ni piernas como fenómeno de un circo. 
-¡No, pero solo me gusta leer, no vivirlo!
-¡Pues te quedarás aquí por siempre!

El pequeño fenómeno le chifla una tonada de circo a la mujer barbuda, al payaso y a los enanos, y todos llegan con una motosierra y los instrumentos necesarios para llevar a cabo su plan. Laura se despierta como sedada, sin saber en dónde está, ve a su alrededor y todo es blanco, no siente la mitad de su cuerpo, está en el hospital, piensa que quizá volvió a caer en uno de sus estados de esquizofrenia. La enfermera se acerca, de entre su cubrebocas sale una maraña de pelos.

octubre 27, 2022

La muñeca y la niña

La muñeca tenía el podercito de guiñarte el ojo cada que le llamabas por su nombre.

-Rosy - le decía la pequeñita, y Rosy le cerraba un ojito en modo coqueto.
-Rosy - jugaba la infanta, y Rosy deslizaba la pestaña en señal de juego.
-¡Rosy, Rosy, Rosy, Rosy, Rosy, Rosyyy! -decía la pequeñuela en modo insistente y enfadoso, y Rosy abría y cerraba los ojos con el entrecejo fruncido y los ojos sangrantes.