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abril 16, 2017

PESADILLAS

1- Iba a Mexicali, a mi antigua casa... y de repente recordé que ya no tengo llave porque ahí vive una prima.

2- Iba a Mexicali y le decía a Pajarito: "por aquí da vuelta" y Pajarito se seguía derecho, y le decía: "entonces por aquí" y Pajarito le seguía; entonces le dije: "Pajarito ya te pasaste" y Pajarito siguió derecho... nunca me llevó a mi casa.

3- Iba a Mexicali y le llamé a mi mejor amiga Liz, y un tipo me contestó diciéndome que ese celular ya no lo tenía ella, entonces entendí que le perdí la pista y me sentí un poco vacía.

4- Me enseñaron un cómic sobre un caso de feminicidio, era muy gráfico.

5- Mi maestra de flamenco estaba llorando mientras me mostraba un video de unas danzas flamencas, me quería compartir algo.

6- Pasé por una calle de Mexicali y un señor me quiso asaltar, no me dejé, le di dos patadas y me fui corriendo.

7- Dejé mi bicicleta afuera de una tienda de Mexicali y había varios hombres con aspecto de pandilleros; me metí a comprar algo a la tienda, salí y ya no estaba mi bici. Me encendí de coraje, les comencé a gritar lo siguiente (parafraseándome a mi misma): "!A ver cabrones, me van a entregar esa bicicleta porque ni siquiera tiene mucho valor, está viejita, pero es mi instrumento para irme a trabajar, ... sáquenla hijos de la chingada!... !no me voy a ir de aquí hasta que me devuelvan mi bicicleta!, ¿así los ha tratado la vida de horrible como para que se agandallen una bicicleta que le permite a una ciudadana irse a su trabajo? 

Y que me la regresan :)


NOTA: Todas estas pequeñas pesadillas sucedieron en una sola noche.

diciembre 07, 2016

En el tiempo

Me senté sobre una alfombra mágica, pero de espaldas, bajé a toda velocidad por una colina y podía ver cómo los edificios cambiaban de aspecto, la gente comenzaba a usar bombín y bastón, vestidos largos y elaborados, viajé en el tiempo.

julio 17, 2015

Soñando :)


















Mi padre llegó con un acompañante y me dijo:

-Hija, venimos a arreglar el mar para que puedas bucear.

Bajo mi casa estaba el mar, y mi padre me iba a adecuar ese espacio como una gran pecera mágica.

enero 15, 2014

Mi hijo.

Me encontraba en un campo de concentración, a punto de ser mandada a una cámara de gas, por ahí andaba un bebé de aproximadamente un año de edad, era varón, me escapé de la fila, robé un pedazo de pan, robé al niño que también tenía el mismo destino y me fui corriendo, lo arropé con la poca ropa que yo traía, le di de comer, el bebé me abrazó como prendiéndose a la vida, estaba tan pálido de hambre que cuando le di de comer me dio un beso, lo abracé y me abrazó, se incrustó en mi persona, ambos teníamos la sensación de que no podríamos vivir el uno sin el otro de aquí en adelante, logré escapar y salvé a mi hijo.

octubre 28, 2013

Segunda oportunidad

El alcohol nubló su juicio, de repente sacó un cuchillo insertándolo en mi cabeza, me dolió en el alma y emití un grito ahogado, pensé que hasta ahí llegaría, lo hizo una vez más con unos ojos que me miraban desencajados en un semblante perturbado, mi reacción fue tomar un picahielos que había por ahí y se lo encajé en el cerebro, mucha sangre corrió, cayó al suelo fulminado y mi terror sobrepasaba la razón, me fui de esa habitación y cerré con llave. Había asesinado a un hombre. 

No sabía qué hacer, corría sin detenerme y pensaba en que el sueño de una vida había terminado, no soportaría causar un dolor ajeno, a su madre, a sus amigos, a sus fans. 

La tarde arribó y yo caminaba como autómata sin saber qué hacer o a dónde ir, cuando me encontré de frente con una de sus mejores amigas, quise hablar con ella y decirle lo que estaba pasando, habían pasado catorce horas en que yo ya no existía, en que hubo un antes y un después y yo no podría con ese después. 

Cuando le dije a su amiga que me acompañara a la habitación, ella accedió y le transmití mi odisea, le mostré mis heridas, la sangre coagulada y le externé mi dolor. Ella comprendió y lloró desconsolada un instante, pero era valiente y me dijo que habría que abrir esa habitación. Después de pensar un poco me atreví a hacerlo creyendo que el cuerpo ya estaría un poco descompuesto, cuando entré estaba él en el mismo espacio en donde lo dejé, postrado, inmóvil, y volví a llorar desconsolada, al ver a un hombre que había sido mi familia por tanto tiempo. Cuando íbamos a hacer la llamada al ministerio público, noté algo extraño, sus párpados cerrados se movían, luego movió una pierna, una mano, bostezó y se incorporó como si nada hubiera sucedido, nos preguntó cuántas horas habían transcurrido, su amiga y yo no cabíamos de la felicidad, lo abracé, lo besé, le dije que me perdonara por herirlo, él no recordaba nada, le dije que en esas catorce horas mi vida se fue a la mierda, y que un golpe de felicidad había inundado mis sentidos, por verle vivo, por saberle presente en este mundo absurdo que sin él sería aún más gris, él sonrió, me abrazó fuerte y me dijo: "Tranquila", en ese momento una vida nueva empezaría, en donde a cada paso se dibujaría la esperanza, en un lugar del universo en donde las segundas oportunidades parecen una ficción.

Y la noche fue bonita otra vez.

septiembre 30, 2013

Pesadillas

Pesadilla 1:

Tocan el timbre, me asomo desde el segundo piso, veo que es él, volteo hacia otro lado por un par de segundos y después alguien toca la ventana, de nuevo es él, suspendido en el aire y con los ojos completamente negros, no dice nada, sólo me mira, tiemblo.

Pesadilla 2:

La sensación de opresión ha vuelto (se-te-sube-el-muerto), en la realidad las luces están encendidas, en el sueño apagadas. Voces cavernosas, no poder moverme, algún demonio muy alto tira de mi cabello, se burla de mi, !terror!

Despierto con sangre escurriendo de la nariz, luces encendidas.

agosto 13, 2013

Sueños que atormentan

Desperté y mi madre me dijo: "tu padre te tiene un regalo", la esperanza me recorrió el cuerpo, y en ese breve lapso en que se confunde el sueño con la realidad, pensé que si mi padre me tenía un regalo, entonces no estaba muerto.

Después le marqué a su número de celular, no me contestó, pero sonaba vigente, otra señal de que mi padre seguía aquí. Pregunté por él y me dijeron que andaba por ahí, luchando todavía contra el cáncer, llevaba cuatro años en la batalla y yo lo pensaba en la nada.  

Entonces hice memoria de todas esas ocasiones en que he soñado que está vivo y luego sucede en ese oscuro abismo entre lo onírico y lo real que me doy cuenta que no lo está, y pensé que quizá siempre fue al revés, pues era en mis sueños que estaba muerto.

Al final, extremadamente convencida y esperanzada de que mi padre sí estaba vivo, desperté, y en ese instante misterioso donde el tiempo y el espacio no tienen lugar, creí con toda la fe que nunca he tenido que mi padre vivía. Pero después, mientras el sonido estruendoso del tic-tac del reloj regresaba como tortura a mi conciencia, recordé que hace once años mi padre desapareció para siempre.

junio 16, 2013

Tan sólo comí una rebanada de pastel de queso : )


Hubo una balacera en el Florido, era de narcos, David se atrevió a jalar el gatillo para pararles el alto a esa gente que tenía tomada las calles de la colonia y como rehén a la juventud, hubo balazos, entre los narcos estaba el papa Juan Pablo II y David se enfrentó a él, ambos salieron lastimados, se miraba cómo el papa se tambaleaba y le escurría sangre por una túnica impecable y David intentaba retirarse una varilla en el costado de su cuerpo, mi abuelo Carlos y mi abuela Tina estaban ahí y también salieron heridos, yo no dejaba de llorar.

Todavía incrédula y con la poca fuerza con que contaba bajé los cuerpos hasta la calle contigua pidiendo auxilio, y en un reclamo le grité a David con toda mi fuerza: "!por qué! !al dispararles destruíste nuestras vidas!", arguyó que si moría por una causa justa aprovecharía y se iría con su Dios. 

Tomé el auto y fui en busca de ayuda, iba manejando muy rápido, y al ir pasando por una curva en un acantilado, no lo hice como se debe y estuve a punto de salir volando, grité con todas mis fuerzas: !Ayudaaaaaaaaaaaaaaa! y traté de controlarlo, pero me iba, rechinar de llantas, la parte derecha del auto ya estaba en el aire, y abajo un mar enardecido. 

En la carretera estaba Max, sentado a la orilla, solitario, jugando con las flores del camino, me miró y sonrió, de alguna manera jaló mi auto y no me fui volando hacia la nada, me bajé y le abracé mucho, él no dejaba de sonreír, yo de llorar agradecida por haberme salvado de la muerte que más temo... morir ahogada.

Me fui a buscar ayuda, regresé con un par de ambulancias se llevaron a mis abuelos y a David y subí a casa a ver qué pasaba, en el camino me encontré con Roberto Garza y me dijo: "¿cómo estás?" yo le contesté: "Mal" y me solté llorando, me abrazó, al subir pude contemplar a mi madre, le pregunté qué había pasado y lloraba desconsolada, me dijo que mi hermano tenía leucemia, no lo pude soportar y lloré muchísimo, después me adentré a la casa y fui a la habitación de mi padre, yo sabía que hacía años había muerto, pero al entrar pude reconocer sus cosas, le pregunté a mi madre por él y me dijo que estaba en la casa de abajo, en donde vivían mis abuelos, corrí a abrazarle.

Tantas veces le he soñado, vivo, muerto, que revive, que estoy consciente de que está muerto pero me doy cuenta de que estoy equivocada y está vivo, que mi confusión se ha anclado a mi espíritu. 

Ya no sé si mi padre esté vivo o esté muerto, pero en el sueño lloré como nunca, lloré todo lo que me contenía, lloré de angustia, de esperanza, de dolor por todas las circunstancias que extrañas transcurrían en mi familia, pero sobre todo lloré porque por fin podría darle ese abrazo con el que siempre he soñado, un último abrazo nada más, uno solo, volver a verle otra vez, a los ojos, saberle vivo, aunque sea un instante y no saberle inalcanzable.

marzo 28, 2013

En algún futuro

Del plano real se podía pasar al plano caricatura, sólo necesitábamos ingerir una cápsula con cierto líquido que transformaba la percepción.

Encontré unas monedas en la arena, eran antiquísimas, quizá de la época de las primeras civilizaciones, tenían trozos de oro amarillo y oro blanco. 

En la versión de la realidad, lo que antes era el mar se había convertido en un pantano, el cual estaba cubierto por cuerpos humanos inertes y mucha basura; en algunos lugares se había secado tanto, que si no se estaba atento por dónde se caminaba, se podía caer a una profundidad jamás imaginada. Lo más raro es que de la nada un cúmulo de agua brotaba con una fuerza descomunal, por eso era peligroso adentrarse a ese mar de basura y muerte.

Sin ninguna aparente razón, Homero Simpson era el personaje principal y yo la narradora omnisciente.

marzo 18, 2013

La hobbit de azúcar



Me encontraba en lo más alto de un pueblecillo mágico, el panorama era bello y en mis manos sostenía una cámara que fotografiaba de manera muy lenta lo equivalente al ojo humano, no sólo una dimensión sino varias y además, cual si tuviera el poder de observar periféricamente los paisajes que irradiaban paz, luz, humedad y vida. 

Mi amiga Julia le tomó una foto a una familia de hobbits, sus cuerpos eran de vidrio y por dentro estaban llenos de azúcar, el disparo de la foto le dio directo a la pierna de una hermosa hobbit, ella emitió un grito de dolor, se le hizo un hoyo y el azúcar comenzó a brotar sin detenerse. Todos nos asustamos y corrimos adentro de su casa, la cual se ubicaba en lo más alto de la iglesia y en lo más alto de su casita hecha de madera y velas, la subimos a prisa, hasta llegar al tope de su hogar, un hogar de escaleras que subían, bajaban, volvían a subir y nos dirigían a largos pasadizos adornados por un ambiente de olor a velas y de vista sepia. Llegamos hasta arriba de la residencia hobbit y a la chica le vendaron la pierna, el azúcar dejó de brotar, ella se sintió mejor. 

Todavía recuerdo los colores, los aromas, las texturas; la realidad es hermosa, la podemos ver en vivo y capturarla en su más profunda esencia, sin cámaras, sin más memoria que la nuestra. 

septiembre 29, 2012

Té verde

Hacía parkur en las pirámides de Egipto, y en las palmas me trepaba con la habilidad más simiesca jamás adquirida, dentro de las pirámides Alejandro Romero manejaba un carro de carreras que perteneció a un faraón a toda velocidad, pero era tan oscuro que no se sabía si había derrumbes, y la antiguedad de esos parajes lóbregos mantenía todo en una incógnita, la velocidad era tal en aquella abismal negrura que sentía que moriría estampada a 100 km/hra.

Me subía al techo de mi casa y las palomas habían hecho de las suyas, iba al mercado y me encontré a Reyna, nos dijeron que si eramos padre e hija, mis objetos fueron una falda de flamenco con tela de tutú, un pañuelo, una libreta, pero al pagar las monedas se hicieron pequeñas y no me alcanzó.

agosto 19, 2012

El fin


Hubo un terremoto, yo estaba en mi carro y de tan fuerte que fue, mi carro dio dos vueltas completas, el segundo piso se fundió con el primero, el suelo se desprendió, el agua no dejaba de brotar de la tierra, definitivamente era el fin.

Muchos decidieron quedarse, pero nosotros nos iríamos a China, lugar de oportunidades, lugar que estaba en la cima del mundo, lugar de montañas, en donde nunca pasaría nada. 

Lo primero que hice fue guardar cuidadosamente los cds y películas que realmente significaban, algo de ropa para cubrirme del frío y una mochila llena de latas de atún; la electricidad se había ido en todo el continente, afuera sólo reinaba la desolación y el terror, y por eso tenía que aprovechar la poca luz natural que quedaba para guardar todo lo que nos acompañaría en nuestro viaje sin fin.

Subí a lo que era el techo de mi casa y pude divisar un lúgubre éxodo hacia la antigua China, todos subían esa gran montaña para llegar a la indestructible China, ... quedaban los últimos rayos de sol y la tierra no dejaba de bailar, el llanto asolaba nuestros días. 

Nos unimos al contingente marchando silenciosos y desesperanzados de todo lo que alguna vez nos perteneció, ahora seríamos refugiados en un país que acogería al resto de la población, la cual se había reducido aproximadamente a un 30%.

Transcurrió un agitado y aciago año, después de haber marchado en la adversidad y el hambre, como animales que por puro instinto buscan sobrevivir, llegamos, y los que lo hicimos vimos un paraíso, mientras subíamos las elevaciones de la cordillera China, las flores engalanaban todo el horizonte, un mundo de colores y texturas recorría nuestros sentidos, los frutos frescos caían de los árboles por montones y los comíamos en un éxtasis frutal, la esperanza finalmente volvió y la danza era una fiesta de vida.

A lo lejos pudimos ver a muchísimos chinos vestidos de blanco que venían a recibirnos, aplaudían nuestra llegada y nos entregaban canastas de frutas y flores, nos abrazaban, nos sonreían y compartían con nosotros su edén. 

Ahora puedo decir que ni el lenguaje ni la identidad importa cuando hay fiel hermandad. El mundo era por primera vez uno solo.

agosto 01, 2012

!Adolebit, adolebit!, !damnant pythonissam!



Era un siglo viejo, cubierto de polvo y viento. En el pueblo ocurrían cosas raras, en alguna ocasión una mujer caballo vestida de novia realizaba piruetas mientras me sonreía, su mirada me decía que lo hacía para mi.

La superstición fue mi desgracia, tuve una gemela que el pueblo asesinó por creer que encarnaba el mismo mal, mi suerte fue distinta pero no menos terrible, me encerraron en su cripta para cuidar su sueño eterno, el pueblo creía que ella sostenía pacto con Satán. 

Me confinaron a esa oscura cripta mientras poco a poco me consumían los minutos, horas que parecían no tener fin, estuve a punto de la insania, deseaba con los restos de un espíritu aún no quebrantado que algo sucediera y al paso de ocho infernales años algo aconteció, el terror me invadió por completo, de manera súbita mi hermana despertó, lo único que alcancé a vislumbrar fue que ella abría lentamente su tumba y el chillido de los goznes penetraba con terror todo mi ser, se miraba idéntica al día de su condena, su cabello era espeluznantemente largo, liso y negro, por alguna extraña razón irradiaba lozanía y belleza, se levantó silenciosa, como si sólo hubiese pasado un instante, abstraida, adormilada, se encontraba de pie dándome la espalda. Me sobresalté e hice lo posible por escapar de ese castigo escalofriante que me había reservado mi pueblo. Que no quede rastro, dijeron, enterramos el mal por completo... 

Una fuerza descomunal me hizo presa, rompí las cadenas, encerré a mi hermana con un madero viejo para ganar tiempo y enadrenalidada llegué a casa de mi madre quien desde hacía tiempo me daba por muerta, le grité desesperada... -"No desmayes, no cuestiones, déjame explicarte!..., mi hermana ha revivido y yo nunca morí". Mi madre se sorprendió pero me acogió en sus brazos, ella comprendió y me escondió en un sótano  hace años clausurado, me tranquilicé y mi madre se fue; cuando encendí la vela ella estaba ahí, con su larga cabellera imitando mi voz detrás de un rostro que encarnaba el maligno. Tan sólo emitió estas palabras: "El pueblo viene por ti, hermana, convencí al cura de mi largo penar en esa cripta, !maldita bruja!".

marzo 12, 2011

Morir un poco


De nuevo las voces infrahumanas merodeaban mis sentidos, musitaban algo en un lenguaje no conocido, susurraban a mi oído con la terrible lascivia burlona de siempre, y parecía que a cada susurro mi cuerpo se tensaba y mi boca era censurada.


No sé cómo de repente me encontré cayendo en una especie de limbo o infinito abismo, el lugar (si es que se le puede llamar así) era un espacio que mis ojos no alcanzaban a comprender, no había absolutamente nada, era oscuro pero aún así podía distinguir que no había nada ni hacia arriba, abajo, a lado izquierdo o derecho; literalmente me encontraba cayendo en un abismo porque comprendo muy bien la sensación de caer, pues tengo como referencia la gravedad de mi planeta, esa ley física que le da sentido y lógica a mi universo.


Era yo, era Miriam cayendo en una especie de no espacio y de no tiempo, porque no puedo recordar algún momento o lugar en el cuál mi caída haya dado inicio, únicamente caía y lo hacía con esa sensación humana de adrenalina, una adrenalina lascerante que me ahogaba y mareaba, como un castigo eterno del cual jamás podría escapar, !desesperante sentir que no hay nada de lo que te puedas agarrar, que no habrá jamás muerte, que mis ojos y esa terrible sensación de lo eterno jamás se apagarán! que caeré en un grito ahogado, en una dimensión en donde nadie existe, excepto yo y mi corporeidad, yo y mi pesada existencia que no se desbaratará ni un átomo hasta el fin de los tiempos.

diciembre 02, 2010

En el baño de pozo

Las tablas crujían al pisarlas, era entrar ahí o que los intestinos explotaran, cuando recargué la mano en una de las tablas se quebró el soporte y me hundí en la mierda, no podía respirar, estaba comiendo excremento para poder aguantar más la respiración, no pude hacer nada y morí en la asfixia más absurda.

octubre 23, 2010

La clausura de la gravedad


Nos encontrábamos en Tijuana, una residencia enorme con múltiples habitaciones y largos pasillos que parecían interminables, cuando de repente se comenzó a balancear el jarrón que se encontraba a mi derecha, la lámpara se quebraba poco a poco en un movimiento lento, como si cada uno de sus cristales fuese emisario de la tragedia que los humanos viviríamos, un cúmulo de tierra brotó del piso como irguiéndose en una pequeña montaña.


Por doquier se observaba el nacimiento de pequeños volcanes y el caos reinaba. Estábamos viviendo la clausura de la gravedad, el mundo dejó de girar y los objetos ya no se mantenían en su lugar. Fue como si un niño gigante tomara la tierra como una pelotita y la lanzara contra otros planetas como si fuese pin pon.


De súbito, cuando todo parecía en calma y el silencio se imbuía misterioso en nuestras casas porque no teníamos respuesta ante lo que estaba pasando, algo peor sucedió, la tierra comenzó a girar como un trompo, me así fuertemente a una puerta cuando la casa de múltiples habitaciones se volteó completamente horizontal y mi cuerpo también se encontraba perpendicular a ese movimiento horizontal que nos sacudió las ideas y la razón.


No sé cómo salí viva de ese encuentro con la anarquía de la tierra, como seres humanos tenemos una capacidad para adaptarnos que sobrepasa los límites del entendimiento, aun cuando la tierra se tornara horizontal o volviese a su estado vertical con movimientos telúricos inimaginables a la cordura humana, el mundo volvió a organizarse incluso para seguir haciendo usura con lo que se podía comerciar.

¿Y si estoy dormida?


Analí, soñé que soñaba contigo. De repente despierto… ¿qué es lo que le tengo que decir a Analí?: “Analí, soñé que te decía Analí, soñé que soñaba contigo” ¿y si aun estoy dormida?, ¿y si cuando muera despierto?, ¿cómo tendré que decirle a Analí?, Analí, soñé que estaba despierta cuando soñaba que estaba despierta cuando te decía que soñaba que soñaba contigo. ¡Ah!… la palabra “soñé” ha perdido sentido.

Zombie alegre


Un zombie se encontraba viviendo en mi casa y me dijo que quería ir al OXXO, yo le prohibí que saliera porque no quería que hiciera banquete de cerebros con los niños de la cuadra; no obstante una vecina estaba platicando conmigo, lo cual me distrajo, al voltear el zombie se había escapado al OXXO y de pasada le había mordido la cabeza a mi vecina comiéndole los sesos. Este zombie era simpático, regularmente le hubiese tenido miedo, pero él me hacía reír, incluso le permití vivir en el patio de mi casa, pues algo me quería decir su mirada, una mirada de zombie alegre.

octubre 09, 2010

Just dreaming...

Mi padre tuvo cáncer en el 2000, y aunque estuvo a punto de morir se recuperó. Todos estos años ha sido hermoso tenerlo a mi lado, me ha acompañado a conciertos de rock, hemos ido juntos al baseball, me ha escuchado cantar, las navidades son lo más bello porque él sigue estando aquí, pero sobre todo nunca he olvidado el significado de ´papá´.

agosto 06, 2010

En la morgue

Esta vez no fueron pétalos, estabas ahí…en la morgue, envuelto en plástico…y te contemplaba triste…triste. ¡De súbito!, el plástico se movió y renacía la esperanza, mágicamente recobrabas la vida para mi alegría. Te levantabas sonriendo, vigoroso, fornido, casi podría describirte robusto; con tu mirada me decías que jamás estuviste enfermo, todo fue un gran error, te levantabas de esa habitación de hielo y con tu risa iluminabas al mundo.

Estabas vivo, te recuperaba y con tus brazos y tu siempre silencio me decías ¡aquí estoy hija!