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septiembre 07, 2025

Aquella noche sí

Noches que abren hoyos negros,
lunas que arrastran mundos interiores,
desesperanzas del camino.

Verte a los ojos,
jamás la soledad.

Castillo de naipes me castigan,
dije que sí, dije que sí,
última partida,
última puerta,
última noche,
última risa,
última vez.

Par de sietes, escalera,
rey de espadas, 
paso, dame dos,
el tiempo se desboca,
no hay sendero,
tercia de tres,
flor imperial.

Le vi a los ojos,
casa llena.

agosto 11, 2023

Cicatriz

Siempre he sido muy niña, toda la vida imaginando, buscando los resquicios rosas de los oscuros mundos. Era tan niña que crecí lento, y en el ocaso de esa niñez, un suceso le hizo una cicatriz a mi niña interior: mi padre murió. 

Con él yo jugaba, aprendía literatura, hablaba de las melomanías del rock & roll, apostaba en el conquián, iba a la playa, y nuestros espíritus eran muy gemelos. Se murió y con él se quedó una cicatriz que, extrañamente, de ella emanan supuraciones coloridas. He podido comprobar que si la música me ha salvado, ha sido porque en lontananza, se sigue escuchando ese escándalo musical que mi padre mantenía en mi hogar, y también de esa herida a flor de piel todavía, siguen emanando letras que me comunican con mi padre, en los sueños, en mundos paralelos. 

Todavía de esa cicatriz brota su abrazo y de vez en cuando recurro a él para rescatar a esa niña que a veces quiere morir.

agosto 03, 2023

Después de la muerte

Si después de la muerte mi letargo se desvanece y la memoria de mi vida aún perdura, volvería a aquella tarde de 2001, en la que mi padre con un cáncer terminal me preguntó si quería jugar baraja con él, y le diría mil veces que sí, beberíamos ponche de café y sería una larga noche de risas y apuestas tontas para ver quién es el mejor. Entonces, aquella noche rebozaría en mis recuerdos como una flor de nomeolvides, tan azul como él era. 

julio 26, 2022

Sueño que este sueño fuera cierto

Ahí estaba, inerte, vacío, como una gélida osamenta de un ser que yo ya no reconocía. Todo era silencio y desolación, un cuarto lleno de gente y la soledad en medio, un abanico de techo que ambientaba el desierto que éramos. Después, sucedió, lo recuerdo bien, fue en cámara lenta, los blancos pétalos volaban por el aire enrarecido en un estruendo mudo que me dejó perpleja. Mi padre se erguía con desasosiego y confusión, respiraba como recién nacido y yo le decía: "¡Padre, entonces no estás muerto!, mi sueño es que estabas muerto, pero en realidad estás vivo. 

Así ha de ser, hija. - Me decías con parsimonia. 

Entonces ya nada era silencio ni desolación, ni había un cuarto lleno de gente con la soledad en medio ni un abanico de techo que ambientaba la soledad que parecía que éramos. Fue así que un aire frío de gratitud recorría mi ser por entender la verdadera realidad: mi padre estaba vivo, mi padre estaba vivo, el sueño era ese muerto irreconocible de masa gris. 

Mi padre estaba vivo.

mayo 31, 2022

Recuento

La caja con el cinto y yo volando,
tú me llevabas en los hombros,
yo era una princesa en tus brazos,
los días eran un regalo.

Caminábamos hacia la tienda de juguetes y era toda una excursión, 
comíamos pollo y puré en el "Kentucky" y era un manjar;
conducías hacia la "Pancho villa" como el cafre-as que eras,
y entrabas triunfante a tu colonia chiflándole a la gente, 
diciendo "!quíhúbole cabrón!" 
y al voltear orgulloso aclarabas "un camarada";
entrábamos a terrenos de misterio cuando 
con tus historias de la casa embrujada de la Altamira
nos hacías creer en caballos que volaban y seres mágicos.

Ir a la playa contigo cuando el domingo era tal,
respetar nuestro pacto secreto de golosinas,
los fines de guitarra y boleros con el tío Javier,
las visitas a tía Juanita y el tío Kelo, 
en esa dimensión desconocida con el "cachetitos".

Cuando convencías a mi mamá de no ir a la iglesia,
las tardes de "acción", Chivas y Padres de San Diego.
las eternas y apacibles caminatas por el sobre-ruedas,
que no tenían ningún sentido pero tenían todo el sentido 
cuando lograbas encontrar algún cassette lleno de rock, 
o los viejos aparatos que traías para desarmar 
y arreglar...para luego arrumbar.

Una caja de cassettes bajo la cama,
y una luz tocó mi alma;
largas discusiones sobre Lennon, Berry, Holly,
cartas, dominó, y rock & roll,
carros clásicos, 
Hendrix, Lennon y Presley, 
respirabas nostalgia,
siempre supe que no eras de este tiempo.



Y después, desapareciste para siempre.

Al Biliki de 74 años

Hay pocas personas que recuerdo con tanto fervor y cariño, y no creo que tenga que ver con que fuiste mi padre. 
¡Ah, la vida sencilla que me enseñaste a apreciar!, correr a la playa los fines de semana, subirse a esa ford y andar por las carreteras sinuosas de la Altamira manejando como un loco, llegar a la Pancho Villa, tomar el café con la abuela, comer arroz con frijolitos, y reír con los chistes y albures de los tíos. 

¡Qué persona eras, Biliki!, siempre me preguntaré por qué te decían así, qué pasaba por tu mente, cuáles eran tus ideales.

Hoy cumplirías 74 años, y se te sigue extrañando como desde el primer día que desapareciste de la faz de la tierra.

Hay pocas personas que recuerdo con tal agradecimiento, no solo porque me diste la vida, sino por haber compartido esas noches de conquián y rock & roll.

¡La vida sencilla, padre!, esa que vale, esa que se siente en una tarde amarilla de cualquier verano, y que guardas en la memoria, que en el lecho de muerte se recuerda.

¡Me hubiera gustado tanto que envejeciéramos juntos!, ¡pero en otra vida, padre!, en otra vida amaneceremos con la primera estrella del norte y nos reconoceremos como grandes amigos; y de repente una nota de Buddy Holly resonará en nuestros cuerpos conectando todos los puntos, diciéndonos con cautela que son muchas las vidas ya vividas, y otras tantas las veces que nos seguiremos encontrando.

¡Feliz cumpleaños, Bily!

¡Que tu nombre siga resonando, padre!: Manuel Salvador Ibarra Cota, porque tu breve vida nos sigue tocando el corazón y la memoria hasta el fin de nuestros días.

abril 17, 2022

Recuerdo de niñez primaveral

Mi padre regaba la calle para que no se levantara polvo, en un ritual de agua meditaba y pensaba en quiensabequé cada que las gotas en cascada brotaban para volver más fresca una tarde amarilla de cualquier viernes de cualquier año de la década de los noventa. 

Yo, descalza y pensando en el paraíso que emanaba de esa manguera, brincaba y saltaba para refrescarme mientras mi padre reía.

Tengo la certeza de que, al regar, él pensaba que no le pudo tocar una mejor vida.

Un 4 de julio del 2001 se cerró la manguera para siempre.

abril 06, 2022

Titanic y su carga de palomitas de maíz

Mi primer acercamiento con la muerte fue cuando tenía aproximadamente 7 a 8 años. Recuerdo que mi padre me contó sobre la terrible tragedia del Titanic, y al final, cuando le dije: "¿ah, ok, pero entonces, fueron por todas las personas y las ayudaron?, mi padre me dijo: "No, más de mil murió ahogado". Y lloré y lloré con un sufrir que se guardó en mi alma de niña.

Heme aquí resignificando el recuerdo:

El Titanic fue un viejo barco carguero de palomitas de maíz que iba y venía de polo a polo. Se creía el "muy-muy" porque era grandote y fuerte; también era bello el condenado, pero..., ¿saben qué?, era distraído como una hormiga que se separa de su flotilla para perseguir una paleta. Nada más veía aventura y cambiaba el rumbo.

El Titanic no seguía órdenes, nunca aprendió las reglas básicas marítimas. En una ocasión quiso probar sus propios límites y como todo joven intrépido ¡no fue a dar contra aquel iceberg, el muy socarrón!, que para probar sus músculos.

Al hundirse, el Titanic regó palomitas de maíz por todos lados, así, infladitas. Las pobres palomitas de tan asustadas, revertían su pancita y se volvían de nuevo maíz duro. Unas se quedaban en el barco cantando y tocando dixieland, otras saltaban para salvarse de la hecatombe, pero al tocar lo frío del mar, se cubrían de hielo y se hundían hasta tocar el silencio absoluto. Hoy son las perlas más cotizadas y extrañas. A esos hielos-palomita nunca se les quitó el gélido brillo de aquellos inviernos de 1912.

febrero 25, 2022

A ti, Padre, por siempre (poesía fúnebre)

Querido padre, 

Hace 21 años de tu ausencia, y el consuelo jamás llegó, habría querido tener más sabiduría para abrazarte desde que nací, pero no, te fuiste a las estrellas como un ave encendida que no soporta la jaula de este mundo transitorio y absurdo, tejiste puentes etéreos y gráciles de la tierra a aquel remanso de paz en soledad, donde te encuentras extasiado sintiendo la música, ¡mi melómano favorito! y sembraste un hilo fino por donde yo sí puedo cruzar. 

A veces, en mis sueños, te visito, no te hablo ni te molesto de esa eterna contemplación en que mueres feliz, solo te observo, cruzo mis brazos y veo tu alma palpitar en comunión con los cantos de los ángeles, y sonrío, después regreso en calma y con consuelo a este mundo terrenal, para sentir que sí hay esperanza, que las flores y la luna siguen siendo la pantalla cósmica por la cual vale la pena respirar y entonces agradezco ser tu hija, que tus raíces de roble viejo sean mis pies, y continuar con esta vida terriblemente hermosa. 

octubre 20, 2021

¡No te olvidé!, padre

No te olvidé, traté, te juro que traté, pero tu dulce humanidad me hizo recordarte cada que la estridencia del rock & roll raspaba mis oídos, cada que la ocasión de la belleza me decía con la sabiduría de un niño que si no hay poesía, hay que hacerla. No lo logré ni quiero, te recuerdo, padre, y me hace bien.

septiembre 29, 2021

31 de mayo de 1948

Hace 26,430 días de ese lunes 
en que tú naciste.
¿cuántas noches han quedado 
en el vacío desde que te fuiste?

53 años, 
un suspiro suspendido en el susurro 
                                                          de un ángel.

Niño siempre, 
niño que corre hacia la muerte, 
niño padre, padre hijo,
niño toda la vida.
no tuviste tiempo de ver las estrellas,
pero sí de ser un santo que me enseñó la grandeza.

39 años, 
un puente de 14 me separa de ti,
yo a los 14 arrullada entre tus brazos, 
arrullada en tu exquisita pasión musical,
arrullada en tu dulce frenesí matinal,
¡qué daría por ese 1996 en que restaban
5 años para tu partida.

¡No te habría dado muchos besos porque te los di!,
¡no habría hablado extasiada del Titanic porque sílloré!,
pero sí me habría fundido en ese arrullo de tu ser, 
padre-hijo,
para no olvidar tus ojos,
para no sentir este puente roto
para no clausurar esa palabra-padre 
que en contadas ocasiones puedo decir.

A mis 18, 35 años me separaban de ti,
estoy cerca de cruzar ese 53, padre,
y cuando llegue, honraré ese año 
entre el rock y el fútbol, 
entre los tacos y la playa,
entre manejar en carretera 
y echar mecánica.

¡Qué ganas de verte, padre, 
de cruzar una sola palabra!

¡Ojalá la luna y su fulgor sean puente no roto 
para que estos fonemas acaricien tu ser, 
donde quiera que no estés!

septiembre 15, 2021

Peregrinatio vitae

El tiempo no se va volando, hemos hecho, dicho y vivido un sinfín de aventuras que seguramente hemos volteado a ver, pero que hoy no reconocemos porque ya estamos de este lado. 

Tengo muy presente momentos que son balas de tiempo, en su historia contienen cascadas de emociones y experiencias que me hacen pensar que no duraron un día, sino dos años. 

Mi padre me daba vueltas en esa caja de cartón, mi madre planchaba y la tarde amarilla asomaba lenta, cruzábamos a otro país como si fuera un patio extraño, la marea de alcohol penetraba en mi cerebro, aquella biblioteca daba forma a mi espíritu, las estrellas sobre el techo de mi casa eran nuestro escenario, Tecate, The Beatles, el piano y él vestido de blanco hablando con certezas, la Coca-Cola, un futuro amplio y la juventud fueron eternos en ese instante. 

El desierto de Mexicali como un mundo nuevo, aquel amor que siempre será, la casita y el timbre que sonaba con clave. Luego un campo amplio de posibilidades que tuve que elegir, estar aquí, ser yo y todas las Miriams que he sido. 

La vida ha sido muy larga, la vida ha sido un viaje que sí he logrado apreciar. 

Epístola al ayer

El tiempo es un fósforo que nació oliendo a cenizas.

La ignorancia es el filtro con el que me enfrento al mundo, y bajo ese lente voy entendiendo que hasta el ayer, lo que sabía me hizo actuar en proporción. 

Nada de qué arrepentirme.

Volvería a caer cada una de las veces, abrazar cada dolor, sentir que el corazón reboza del mismo modo en que lo ha hecho. Voltearía a ver la lentitud sin tiempo con que la araña teje su tela... e insisto, mi lente ha sido la ignorancia, por lo que dedicaría un mes completo a jugar a las cartas con mi padre y le vería a los ojos, y me repetiría que los abriera muy bien, para que ese último mes no se me escapara de la memoria ni un suspiro. 

Soy quien soy porque mi voz y mis palabras son ecos distantes de aquel padre, y a la vez, en una sutil paradoja, no jugaría ese mes a la baraja ni le vería a los ojos más de lo que le vi, porque le recuerdo preciso, y esas cartas, esos ojos tristes, esa vida que vino a construirme, me alcanzará para dos mil vidas más.

junio 13, 2020

De mis padres

A veces quisiera quitarme este disfraz de hija y poder ver a mi madre y padre como dos seres humanos nada más. Aunque siempre seré la hija, lo intentaré:

Marina Páez Osuna es una mujer inmensa y hermosa en cada instante de la vida, que tiene afición por cantar todo el tiempo, que cree con una fe desmedida en un Dios que siempre la salva de cualquier mal. Su corazón es tan grande que todos los días dedica un tiempo del día a orar nombrando a quienes ama.

  • Es una excelente amante de la cocina: pastel de queso, asado mazatleco, gallina pinta, sopitas con huevo, nopales asados, ¡lo que haga!, pero sobre todo, los domingueros y ya clásicos de mi infancia: los jotkeis.
  • Le gustan las telenovelas y tiene una capacidad narrativa oral que siempre me tiene al tanto de la trama de cada una de ellas. Cuando se ríe, es a carcajada abierta, porque si no... ¡pa qué! 
  • Es una mujer trabajadora y organizada que ha vivido la vida que le ha dado la gana.
  • También le sé que es una mujer que se mantiene incólume ante el entierro de todos sus muertos, resolviendo, encontrando papeles que ya están ordenados, haciendo llamadas, y que se guarda sus dolores para sí misma. Pocas veces la he visto llorar, porque es muy fuerte, pero cuando he sido testigo de esas lágrimas, no lo puedo soportar. Nada más quiero que sea feliz y dichosa.
  • También sé de ella que es fan de los bebés, que siempre quiso ser abuela y ahora lo es con nuestro dulce Emilio. 
  • Sé que le encanta Mazatlán, lugar donde nació, y que en cuanto escucha banda sinaloense se pone a bailar. 
  • Sé que cuento con ella y que siempre que estoy en problemas, de todo el mundo entero, solo ella no soltará mi mano. 
Y hay tanto más que no conozco y que espero algún día conocer. También sé que soy muy feliz de ser su hija y haber aprendido de ella tantísimas cosas que hoy me tienen en pie.

****

Manuel Ibarra Cota fue un hombre también inmenso, que dejó huella y ecos por donde pasó, rockero hasta la médula, se sabía datos inútiles de Buddy Holly, Jimi Hendrix, The Platters, The Ronettes, y tenía esa chispa de melómano que es posible heredar -afortunadamente la heredé- : ) .


  • Era un hombre justo, mesurado, que no le gustaba pelear; él nada más quería la concordia, descansar y disfrutar. 
  • Cuando llegábamos a su colonia -la Pancho Villa- en Tijuana, saludaba con un chiflido y un "keobo" a quien le pasara por enfrente, y yo le preguntaba: "¿quién es, papá?" y él contestaba: "Un camarada". ¡Qué palabra tan pre-cio-sa!; entonces me daba cuenta de cuántos amigos tenía el apodado "Biliki" por aquí y por allá. 
  • También fue un hombre muy apuesto, que disfrutaba quitarse la camisa y andar así, mostrando los no-cuadritos en el sobreruedas. 
  • Le gustaban las carnitas en los puestos de la calle, era un hedonista de primera -eso también lo heredé de él-. 
  • Era fan de las Chivas del Guadalajara porque mi abuelo era oriundo de aquella ciudad; le gustaba escuchar al "Perro" Bermúdez.
  • Le encantaba ver "Miss Universo" y decir de las señoritas participantes: "¡Está fea la hija de la chingada!" -frase que mi madre reprendía contestándole: "Ni que tú estuvieras tan guapo" y yo reía. 
  • También era fan de manejar de la peor manera, acelerando y maniobrando en tono de broma como si fueran curvas, lo que me hacía reír -también me mareaba- y a mi madre hacía enojar por lo peligroso del asunto. Después, en ese mismo trayecto, pasábamos por una mansión grafiteada y abandonada por la Col. Altamira, y la historia era la misma cada domingo, me decía: "Hija, allí grabaron la película de Camelia la Texana, y por las noches se aparecen fantasmas y caballos con alas". ¡Y yo, por supuesto, le creía y sentía un miedo! 
  • También le gustaba juntar a todos los primitos y aventar "bolo". 
  • Era un maestrazo del "Conquián" -lo que también heredé- : ). 
  • Recuerdo que una vez me llevó a recorrer la Col. Agua Caliente ante mi petición de ver de cerca las mansiones que solo veía en películas. 
En fin, concluyo que mis padres son seres extraordinarios que se amaron hasta que la muerte los separó. ¡Qué suerte la mía por haberlo conocido/por tenerla!

De ahí vengo, de ahí venimos, hermano, ¡qué felicidad!

enero 06, 2020

De su voz y de sus pasos

Su voz era mesura, calma, siempre emanando dulzura a la vida, a la gente.

Sus pasos eran firmes, había sencillez, ¿llegar lejos?, ¿adquirir riquezas?, ¿para qué?, él nada más quería llegar a nuestra casa, pequeño paraíso donde nada faltaba.

Su camino fue breve, pero con su voz y con sus pasos lanzó semillas al viento que su hija recogió y plantó en la poesía, en los gritos de rabia, en construir la vida que le diera la gana.

Su camino fue breve, pero con su nobleza y honestidad plantó semillas que su hijo cosechó, ser humano íntegro que nunca se ha cansado de luchar, que ante la nada que implica nada que perder, se abrió sendas honestas ante una Tijuana ruda, ensangrentada, y con una gran mujer edificó un hogar en donde caben todos, en donde las navidades son la fiesta más esperada.

Su camino fue breve, pero su sonrisa, paraíso de todos, fue heredada por una almita noble, el precioso nieto, porque donde sea que estés, querido padre, serás el recuerdo de un gran abuelo.

Su camino fue breve, pero con su fugaz existencia y la debilidad de un cuerpo enfermo, abrió el camino al cielo al amor de su vida, mujer generosa, que le acompañó, le consoló, que le amó hasta el final.

Su camino fue breve, pero profundo y perenne para quien le recuerda y le sueña, para quien escucha todavía su mesurada voz, para quien sigue sus firmes pasos.

Emilio sabrá de ti.

junio 22, 2019

Encuentro y despedida

El día en que mi padre iba a morir, yo salí de trabajar y me fui a un evento de música; quise olvidar, sí, olvidar un rato que mi padre estaba tan enfermo, tan débil, tan delgado.

Aquella mañana él se había levantado y al ir caminando por el pasillo que conducía al baño, se cayó y le avisé a mi abuelo para que me ayudara a levantarlo y reincorporarlo. Lo dejé en el sillón, frente al televisor, me despedí de él como era usual, me dio la bendición y me fui a trabajar.

Al salir del trabajo asistí a ese evento, era 4 de julio de 2001 y nadie sabía dónde me encontraba, no había celulares, no había manera; no obstante al salir de ese bar rumbo a la calle de enfrente, mi hermano pasó a toda prisa con su auto y me gritó: "!Hermana, súbete porque mi papá se está muriendo!".

Enmudecí y subí con el alma destrozada. Mi mejor amiga me acompañó y al llegar al hospital encontramos a la familia afuera, como esperando, me dijeron que entrara a despedirme de él.

Recuerdo que entré, le miré a los ojos (aunque él ya no hablaba), le tomé la mano y le juré con lágrimas que sellaron ese pacto que iba a ser una mujer de bien, de bondad, como él era. Enseguida murió.

Nadie sabe cuan agradecida estoy por ese juramento y cómo ha sido guía de mis pasos el honrar con mis acciones a ese hombre que después de 18 años aún es estructura de mí y de mis decisiones. 

Todavía sigue doliendo su ausencia, pero gracias querido hermano, por encontrarme y llevarme a esa despedida, que hasta hoy sigue siendo luz que alumbra mis senderos en los momentos más caóticos.


abril 10, 2019

Recado

Vine a tu casa, padre, y no te encontré, pero encontré tu recuerdo y aquellas tardes de infancia en que regabas las plantas con la seriedad y ceremonia de quien lanza una plegaria; también hallé ecos de tu canto, comentaristas gritando "goool", olor a frijoles refritos a los que tú les decías "frijoles chinos". No había querido volver a esa casa porque hoy es una ruina de mis muertos. 

Hoy la visito con melancolía, porque la casita que erigiste con tu esfuerzo, en donde están mis memorias, en donde se encuentran pedazos de mí, ya no me pertenece, desde que te fuiste me fui, y por supuesto que a cada paso te llevo y en cada casa en la que he morado estás y siempre estarás.

Vine padre y te saludé en este sueño que es la vida.

septiembre 25, 2015

Antielegía

!Hoy no quiero recordar a los muertos de mi casa!

Porque la casa donde crecí perdió sentido sin ustedes,
y ya no volveré jamás, ¿para qué?
ir al zaguán no me da nostalgia,
me invade el terror,
ahí los vi por última vez,
fue en ese patio que el espacio-tiempo
me hizo un recodo para tocarlos,
olerlos, besarlos, cantarles, amarlos
en una casa que hoy es fantasma.

!Mis muertos!
¿dónde andas Justina?
¿dónde andas Manuel?
¿dónde andas Carlos?

Su presencia anega mis sentidos,
el olor de tus manos abuela,
tus vestidos, tus cariños,
tus arrugas tan tiernas,
tu pequeñez y tus bailes.

Y abuelo...
¿dónde tu explosión, tu chispa?
tus historias tantas veces repetidas
y tantas veces tu canto,
y tantas veces tu abrazo.

Y padre...
cuánto quisiera tus canas,
tus pocos pero tan honestos besos,
a mis treintas me sigues haciendo falta
¿a quién le pregunto?
¿a quién le menciono  a Buddy Holly?

Hoy no los quiero recordar mis viejos...
hoy sólo quiero reclamarles que me hacen falta
y quise más de ustedes, !aunque tuve tanto!

abril 15, 2012

Algunas consideraciones en torno a tu muerte

Quiero puntualizar que no quiero volver a sentirme víctima de la nada, porque no hay nadie a quien reclamarle tu partida y sé que en nuestro egoísmo desearíamos ser eternos, pero somos polvo y cuando alguien muere solemos victimizarnos, cuando la verdadera víctima es quien se va, pues a pesar del mundo tan oscuro en que vivimos, es hermosa la vida.

Me siento triste, sí... porque siento que me saliste debiendo unos 15 años más..., si lo analizo en torno a mi ego puedo decir que siento que una parte de mi ha sido arrancada, me pesa que te hayas ido de manera tan fulminante, en realidad me alegraba tu vibra, tus palabras, tus historias.

Ahora ya son tres los que se han ido, papá, abuela, abuelo.

Me siento un poco más sola.

Me sorprende que el mundo siga girando, que lo cotidiano entre en lo cotidiano con tanta facilidad, como si tu presencia fuera tan nimia como para que no pase nada si tú no estás, y duele tener que hacer como que nada pasa, porque los días avanzan y las actividades vuelven, y estamos vivos y no podemos parar.

Tengo algo de miedo, camino y manejo lento, hay un hueco.

Hay desasosiego ante este sentir.

Eras el consentido abuelo, y por más entrevistas que guarde de ti nunca alcancé a conocerte por completo.

Tus historias eran cajitas de sorpresas, las extrañaré.

POR OTRO LADO:

Me conforta saber que nunca te enfermaste.

Me alegra saber cómo viviste y disfrutaste de una vida sencilla.

Eres un ejemplo para muchos.

!Tengo tantos recuerdos de ti!, !pero el último es el más hermoso! Estamos mi madre, tú y yo en la playa, tú comiendo elote, embarradito de la cara, vamos caminando por el malecón y bailas al ritmo de alguna canción, me jalas y bailamos juntos, la gente nos mira y ríe; luego vamos a comer y se acerca un trío norteño, les pides la del "Sacrificio" y "Cruz de madera", cantas y cantas, después el trío se va a la mesa contigua y los señores piden y piden y tu sigues cante y cante, los señores se quedan viendo y a ti te vale, y les gritas "!Me equivoqué de profesióooonn! !ahí si me quieren contratar!" y ríes....; después nos vamos a caminar, comemos nieve y nos retiramos, abordamos el camión y me despido de ti, te digo: "!Te quiero abuelo, nos vemos en mayo!" y sonríes diciendo "!ándele pues mija!"...

Mi mayo será mi muerte para encontrarnos tú, mi abuela, mi padre y yo en la dulce nada.

junio 29, 2011

Carta a un viejo amigo

Querido Biliki, hace tiempo ya que llevas recorriendo este viaje, y siento que a pesar de que por un lado el tiempo se me ha ido volando, tu viaje ha sido largo, quizá sea porque te extraño. En casa todos lo hacemos, de vez en cuando sacamos tus cartas que traducidas en recuerdos son algunas canciones que llevan tu sello y tu esencia. He aquí algunas. Europa de Santana, pues siempre te ponías nostálgico cuando comenzaban a sonar los primeros acordes. Tu tu tu ru tu tu tuuuuuuuu… tu ru ru ru ru ru ru ru ru… Motivos, de Vicente... siempre haciendo gala de tu buena voz, voz que decías y jurabas era parecidísima a la de chente. “Unos ojos bañados de luz, son un motivo.. unos labios queriendo besar, son un motivooooooo.. y me quedo mirándote así y encontrándote tantos motivos, yo concluyo que mi motivo mejor eres túuuuuuu” O que tal ese Buddy Holly y todas las “oldies” como tú les llamabas. Recuerdo mucho una ocasión en que viajamos en camión sólo tú y yo mientras platicábamos de cómo queríamos comernos el mundo a dos mordidas o los tatuajes que nos haríamos, el fondo musical era esta vieja canción: “Dicen que la distancia es el olvido, pero yo no concibo esa razón, porque yo seguiré siendo el cautivo de los caprichos de tu corazón”… y lo recuerdo bien porque fue largo el camino, era de las llamadas “burras” de Tijuana, parece que lo guardo como una foto, tú y yo sentados hasta el asiento del frente, tú y yo hablando de mil cosas. Ha pasado largo tiempo querido Bily y tengo mucho que decirte. Por ejemplo, algo que te alegrará saber es que mi madre es feliz y que te guarda un lugar muy especial, mi hermano es policía como tu padre, y aunque es policía en Tijuana te puedo asegurar que es un hombre de bien. También quiero compartirte que contraje matrimonio con un hombre que al igual que tú, ama el baseball, el rock & roll y los carros viejitos, te encantaría conocerlo. He concluido mis estudios y voy por más, terminé Filosofía y luego una maestría en docencia, ¿cómo la ves Bili? ¡Soy Profe en dos prepas!. ¿Te acuerdas que solía ser muy tímida?, pues estuve cantando por casi ocho años en una banda de rock de puras mujeres, te hubiera fascinado escucharnos. ¡También soy la futura ex presidenta de un club de oratoria que me ha dejado tantos amigos y que me ha dado tanto! Incluso participé en un concurso nacional (acá entre nos, cuando estaba en el escenario, frente a tantas personas casi me quise hacer chis, pero me aguanté porque antes de subir al escenario le canté mi proyecto al mar y las fuerzas no me abandonaron, ha sido una de las mejores experiencias que he vivido). Todavía sigo leyendo selecciones cada vez que me las encuentro, todavía sigo con esa hambre de aprender que siempre vi en ti. ¿Sabes?, a pesar de vivir en un mundo tan caótico, injusto y a veces tan gris sigo creyendo en la magia, creo porque cuando estabas a punto de irte sucedió magia en el vasto universo de mi Tijuana, pues nadie sabía dónde estaba y tú ya te estabas despidiendo, de repente yo andaba por el centro y mi hermano se me atraviesa en su carro y me dice, ¡súbete hermana! el bily ya se va y quiere despedirse, … me subo, llego a donde estás, te miro a los ojos, me miras, te tomo de la mano y te prometo que seré una mujer de bien. ¡Qué hermoso regalo me diste, no sé qué sería de mí si te hubieras ido sin verme a los ojos, sin esperarme, sin ser la última que te vio y que con la mano y el corazón abiertos te dijo adiós! Créeme que no me he cansado de luchar, no me he cansado de que cada uno de mis pasos siga la huella que dejaste para mí. Quizá muchas veces he fallado Bily, suelo ser un poco egoísta y caprichosa, a veces necia, soy un humano que pretende ser fuerte, pero con miles de defectos y debilidades, no obstante pienso en ti y no sé qué me pasa que mi camino se endereza, la esperanza renace y mi espíritu se enaltece. Te extraño bily, son diez años, diez años en los que me ha faltado ese loco que manejaba como cafre, ese señor que andaba sin camiseta en donde sea y que se creía tan fuerte, y que lo era. Ese amigo que recorría el sobrerruedas por cuatro horas para comprar únicamente un casette, ese ávido lector y curioso personaje que fue mi padre. Siento que fue tan corto el tiempo que nos acompañaste bily…; pero te haces presente en todo lo que hago y lo que soy. Te aseguro que ningún momento has dejado de estar tan presente. ¡Son diez años mi viejito, diez años sin ti! y hoy te abrazo con la palabra que es lo único que tengo!