marzo 31, 2022

Semblanza

Su nombre era Miriam, le decían Ranita por Anna Frank, y sus ojos de sapito. De niña se dedicaba a ser paseada en una caja de cartón por su padre, ¡era una aventura!, y le pagaban por ello, 5 pesos cada domingo, ese sueldo se llamaba: “dar domingo” y era gratis, el trabajo era ser feliz y dejarse apapachar. Fue creciendo y se dedicó a ser una hadita profesional, a defender el bosque y regañar a la gente que tiraba basura, a contemplar el cielo desde el techo de su casa y mientras comía golosinas, teorizar sobre el cosmos, los secretos de la luna, los viajes en el tiempo.

También se dedicó a cantar canciones inventadas, una de ellas decía esto: “nosotros sabemos quién lo prometió, larara larara, larararara, si las miradas están risas, nosotros vayamos a saber, quién lo prometió, quién lo prometió, tan tan”. No tenía sentido, pero significaba que era sencillo dar con alguien que mentía si se reía.

Las cajitas

Las cajitas son receptáculos de sueños, ellas guardan las joyas de las reinas, los anillos de la ilusión, las cartas del destino, secretos apenas concebibles en ninguna novela, en ningún poema. En las cajitas encuentras una flor con la que se inició una historia de amor, un escapulario en el que se depositó una fe, unos pendientes de princesa, una foto amarilla y vieja.

Si el mundo humano desaparece, quisiera que nos esforzáramos por hacer un museo de cajitas, para que los aliens contemplen de cerca nuestros sueños, para que entiendan que antes de acabarnos a nosotros mismos, sabíamos de la belleza y éramos buenos.

Quisiera entrar a las casas de todas las abuelitas antiguas y revisar sus cajitas de sueños, ser una antropóloga de cajitas, escribir poemas de cada objetito y ser la guardiana de las historias de cajita, obviamente eso incluye entrevista con la abuelita. ¡Sería el trabajo perfecto!

Hora extra

Llega la noche, la hora donde se contienen todas las horas del tiempo.

Entro en un vórtice y grito con euforia, me doy un baño de lodo, hago patitos en una subida, ruedo por el jardín, me sumerjo al mar y desaparezco un momento, saludo a los peces y a las estrellitas, emerjo y respiro, recuerdo que estoy viva y quizá sea esta la única vez que viviré, por ello voy y le robo un beso a un árbol. Después, voy a un bar del viejo oeste de 1800, le busco pleito a un cowboy que se cree el mejor pistolero, le gano una apuesta de cartas y lo echo del pueblo haciendo justicia por mi propia mano al convencerlo de aceptar una comunidad de flores que debe cuidar en otros oestes.

Me cuelo en una carrera de 100 metros planos y aparezco antes del que hubiera sido el primer lugar, le gano, recibo la medalla y se la doy al segundo lugar.

Escucho tomorrow never knows de the Beatles 5 veces, duermo una siesta de 3 minutos y se acaba la hora.

marzo 05, 2022

Sol y su sombra, las narangas

Sol y su sombra, la niña de la libertad encerrada en una tumba. No hay bruja suficiente en este cuarto, el gato está en su sofá contemplando, las herencias de las chamanas que me golpean la cabeza para regañarme. Las naranjas aparecen exprimidas, ¿por qué no se dice: "narangas"?, se escucharía más amarillo. 

  

febrero 27, 2022

Niña migrante

Van y vienen,
se cansan, meditan,
no tienen a dónde ir,
se desvanecen con los piecitos rotos,
fallecen ante la espera de nada,
no hay horizonte por alcanzar.

En el centro de la plaza 
hay una ventana sucia,
ellas asoman adentro,
no hay lecho donde soñar,
ellas asoman afuera,
no hay patio donde jugar.

En la tierra que era nuestra
ahora solo hay edificios 
y un tiempo ajeno 
a la lluvia y al viento.

Ave encendida,
no soporta la jaula de esta vida,
¿cuántas historias son las que han callado,
aquellas niñas que hemos olvidado?

Y hay quien jamás se rinde,
va a su paso,
carita sucia,
de cara a la muerte,
recorriendo esquinas,
frente a los semáforos, .
 
Hay otras que con su barro y fatiga
le sonríen al camino
sacudiéndose el polvo
y esperando su destino.

¡No hay lenguaje más que la poesía!
para esas sombras que no descansan,
seguro las has visto en las veredas,
buscando con rabia la esperanza.

¡En memoria de todas las peregrinas que se han quedado en el camino!

febrero 25, 2022

A ti, Padre, por siempre (poesía fúnebre)

Querido padre, 

Hace 21 años de tu ausencia, y el consuelo jamás llegó, habría querido tener más sabiduría para abrazarte desde que nací, pero no, te fuiste a las estrellas como un ave encendida que no soporta la jaula de este mundo transitorio y absurdo, tejiste puentes etéreos y gráciles de la tierra a aquel remanso de paz en soledad, donde te encuentras extasiado sintiendo la música, ¡mi melómano favorito! y sembraste un hilo fino por donde yo sí puedo cruzar. 

A veces, en mis sueños, te visito, no te hablo ni te molesto de esa eterna contemplación en que mueres feliz, solo te observo, cruzo mis brazos y veo tu alma palpitar en comunión con los cantos de los ángeles, y sonrío, después regreso en calma y con consuelo a este mundo terrenal, para sentir que sí hay esperanza, que las flores y la luna siguen siendo la pantalla cósmica por la cual vale la pena respirar y entonces agradezco ser tu hija, que tus raíces de roble viejo sean mis pies, y continuar con esta vida terriblemente hermosa. 

Últimas palabras

¡Gracias, mundo resquebrajado y ruin!

Me tocó nacer,
me tocó vivir,
experimentar, crear,
ser diosa de mis mundos de palabras.

Conocí el amor, la añoranza,
la profunda melancolía y la rebelión a ultranza.

Ya se viene el fin,
solo tengo un corazón rebosante que agradece,
incluso, la desgracia.

febrero 24, 2022

Carta a mi dueño

Cuernavaca, Morelos, a 24 de febrero de 2022.


Miriam Ibarra

Directora y dueña de todos los objetos de esta casa

P r e s e n t e.


Me dirijo amablemente a usted para presentar una queja. Mi nombre es chancla, y ya de por sí este mote escandaloso y poco elegante poco me complace, para además pertenecer al subgénero nauseabundo y repulsivo de los crocs; no obstante, acepto con estoicismo mi condición de cosa fea, pero me rehúso a ser sucia y olvidada.

Ya han pasado varios meses desde que me usó, yo tenía la promesa de ser útil y dignificar mi vida con el trabajo; empero estoy recluida bajo las rejas del claustro del clóset y no me he movido desde el verano pasado, aunado a ello, la última vez que trabajé, usted torpemente me abalanzó sobre las heces fecales de sus perros, por lo que me siento deshonrada e indigna.

Sepa que estoy arrugándome y consumiéndome en esta lóbrega soledad, mi hueso sacro y la ciática han comenzado a molestar. No soporto ver cómo las pantuflas de conejo sí son paseadas por el patio, por la terraza, mientras vivo esclavizada al frío callejón de este armario.

Me despido buscando un poco de consuelo aunque sea en una ida al mercado. Espero que mi petición sea atendida.


A T E N T A M E N T E 


Una chancla croc repulsiva y olvidada


C.c.p. - Archivo.

Soneto al punto más oscuro de la noche

¿Habrá momento en que la luna cante?,
¿cuántas historias son las que han callado,
aquellos seres sabios y olvidados?
¿es necesario que la lluvia pare?

¿Es la nostalgia a veces moribunda?
¿hoy las estrellas tienen esperanza
de un sol que en la mañana ríe y danza?
¿es la alegría a veces taciturna?

¿Es la poesía dulce como un niño?
¿va destruyendo y crea nuevos mundos?
¿es una diosa que nos lanza un guiño?

¿Por qué los hombres juegan a matarse?
¿es que las balas destruyen sus entrañas?
¿es que este mundo desea transformarse?


YO SOY LA RAE

Mo-rreir- (infinitivo): el acto de desaparecer en la cúspide de la gloria de la vida.


Mu-riendo-  Gerundio, es el acto de retirarse a tiempo, el momento en que un ser se sabe glorioso y ha llegado a la fortuna de la vida, y se retira en un júbilo y jolgorio que no requiere de nada más, todo lo logró, todo lo alcanzó. Por eso ahora puede mo-reír en paz.

El crepúsculo de las diosas

Soy la última de las diosas, una raza de gigantes que fue involucionando a mariposa, creo que algunos le llamarán involución, yo le llamo evolución, cansada de ser eterna, espero con ansia convertirme en oruga y experimentar al ser más ínfimo de esta tierra, para desaparecer para siempre.

No hay mayor libertad que la nada, no hay mayor respiro que el último, no hay mayor alegría que el último llanto.

Desde la luna en mi silla de playa

Contemplo extasiada el planeta azul, va a otro ritmo, uno que nunca viví por creerle a los horarios de locura de sistemas insensatos que motorizaban la tierra. Hoy estoy aquí, en el retiro absoluto de conciencia y veo perfectamente el pistilo de las flores, los vientos lentísimos de los desiertos que conectan con el inicio de los tiempos, el oro resplandeciente de trigos que se mecen en otoño, la contemplación de un viejo sabio eremita que lo entendió todo y guardó silencio.

Escucho las leyendas, los mitos y veo la palabra concentrada entre fuegos sigilosos que aparecen y desaparecen en rondas de tribus olvidadas. Veo aves en bandada que surcan los cielos en una algarabía que canta, van a su ritmo: libre, frágil, despreocupado. Veo la selva y sus historias aconteciendo, veo una asombrosa comunidad de simios riendo, veo un lince que está por extinguirse y con sus ojos de flama mira hacia el cielo, como despidiéndose. 

Entonces, cierro mi silla de playa, entro al tobogán interminable de mis sueños y amanece otra vez. 


Etopeya de la tierra (bff)

La tierra es mi mejor amiga. 

Es una diva y vieja sabia que ha transitado desiertos, valles y montañas dejando rastro de su huella siempre florecida.  

La tierra es mi mejor amiga, bailarina de ballet que gira sobre su propio eje todo el año, y entre sus gracias, danza un vals alrededor del sol. En esa danza se viste de gala con su vestido oscuro como el fondo del mar y olanes de sal y arena que suenan al pasar. 

La tierra es una dama que bebe el té con su vecina, la luna, y charlan de albas de siglos ya polvosos, con su memoria de estrellas, recuerdan colores jamás nombrados y vistos solo un instante, hacen memoria de esos primeros olores de la civilización, cuando la sombra negra de la bipartición del átomo se tragó los futuros posibles. 

Entonces se entristece, se acuerda que es la tierra y siempre siempre florecerá.


febrero 23, 2022

N1. Desarmándome

Una vieja nostalgia me carcome,
aparezco en el infierno,
me resisto al abandono,
hoy no hay pena que no asome.

No hay lenguaje más que la poesía,
mi boca fue arrancada por su beso,
no me expía ningún avemaría 
esta alma taciturna en rezo.

Notas tristes laceran mi sustancia,
no encuentro su gravedad de voz,
el mundo me parece una galaxia,
no encuentro su grito y es atroz.

Quisiera ser un alma en pena,
para alcanzar a vislumbrar sus pasos,
aparecer cuando la luna llena,
llene de luz y me devuelva sus abrazos.

Hablo a la nada cuando le recuerdo,
ni luz ni sol, tan solo fue una sombra,
que apareció al fondo de mis sueños,
en dolorosa despedida diurna.

enero 26, 2022

Las palabras

Las palabras
son las hijas del viento.

Fragmentos imaginarios de todos los ayeres,
conmovida necesidad que brota de un profundo eco,
que nos significa,
y nos toma por asalto
sin preguntar.

Emigrante,
de boca en boca,
se desdobla,
es prohibida,
revienta,
se transforma,
calla por siglos
grita.

¿De dónde ha venido?
¿A dónde irá cuando se haya ido?

!Patria de muchos!,
!exilio de tantos!,
le ha dado voz a nuestras glorias,
justicia a nuestros cadalsos.

Susurro que descifra el enigma,
rastro de humo que se ha vuelto fuego,
en cada tribu,
en cada pueblo.

Desbocadas o aletargadas,
han sido la rueca que teje lo que teje.

Nombrar lo innombrable,
darle peso a nuestras invenciones,
voltear a ver la luna y creer que es de fuego,
porque mis ojos incendiados creen que es de fuego.

Las palabras 
son las hijas del viento.

diciembre 21, 2021

Con frío (en honor a Sol-Ho) y a ese viaje intergaláctico desde el que nos sigue inspirando

Náufraga de la tierra,
despierta a otros equinoccios,
mujer del reloj de rotas manecillas,
¿sabrá quién fue?,
¿la certeza que nos dio?

Hombros,
gitanerías
en pies siempre descalzos,
ya no hay hombros,
pero queda el decibel de su voz
de filósofa maga
que sabía jugar,
que entendía
de ese
          deber
                  profundo
                                de jugar,
a jugar, jugar a jugar a jugar.


A veces hay tristeza
y dejo caer la quijada,
cierro un poco los ojos,
frunzo el ceño y
camino sin escuchar
ni ver nada,
camino soñando otros mundos,
camino flotando
y en dimensión gelatinosa
me la encuentro
con un abrazo de la frialdad
previa al Big Bang.

Ella tiene frío que va más allá del cuerpo,
más allá del cuerpo ella tiene frío;
en capas de epidermis desaparece,
exhala y vuelve a aparecer.

Se da cuenta que pudo
haber muerto con ropa,
sin revelar la sustancia desnuda,
sin abrir los ojos jamás,

p-e-r-o     
n-o,

se fue ligera
como una llama que se apaga
como una ola que eclosiona
y arrasa con el altar
en una última danza.

diciembre 11, 2021

La radio y su frufrú

La calle atronadora, dedos sangrantes, de la Colina era Candy, dulces skittles que reniegan de sus colores, piano ardiente, no sucumbir a la tragedia, puntillizo es el tiempo y la efigie se lanza al acantilado, la panza reboza feliz, de una estela del sur, invoca la emoción, duerme la naranja, amarillea el domingo, pirámide de Egipto, que transita la navidad doliente, un rayo de justicia al rojo amanecer de luna vieja. Soy de sangre, escurriente, la radio y su frufú, suculenta melodía. Algo nos aplasta con sus gotas de mar de la fosa de las Marianas de la sombra más sombra de la vida de ultraoscuridad. 
No hay urgencia, nacho sin barreras de quererte, el instante que se desbarata en sustancias delirantes y azules bomboneras.

Sombra de la loca

Hemos llegado, no sé en qué momento se le ocurrió decir que sí, hasta ahora lo había bloqueado, y de algún modo podíamos dormir. Esto es surreal, no es adrenalina bonita, ¡me va a dar!, estamos al punto del desmayo, necesitamos una Coca-Cola, ¡ahh!

Nos han llamado, arnés puesto, la entraña en la garganta, ella se siente feliz, yo no, vamos hacia la avioneta, hemos firmado riesgo de muerte, 3,2,1, ¡ahhh!, segundos eternos, la cámara grabando, va cantando, ¡está loca!, ¡uf!, el paracaídas sí abrió, ¡la odio un poco!

Vamos aterrizando, hemos caído estrepitosamente.

¡Miriam está loca!, insisto, ¡está loca!

Ojalá pudiera ponerme en huelga cuando suceden estas cosas.

¡A veces no la soporto!

¿En dónde está todo lo sido?

Hay un árbol gigantesco y milenario en una isla cósmica abrazada por el plasma originario que proviene de la primera explosión. Ese árbol tiene vientre, en él se guardan los secretos más profundos del tiempo, sus fórmulas para viajar al pasado, al futuro, los vórtices, las fallas en la línea temporal, aquella noche fría en que Sócrates fue condenado, los tétricos sonidos de la hoguera, del cadalso, de la guillotina, el grito de júbilo del triunfo revolucionario, la profunda melancolía del día lluvioso de la post crucifixión, cuando la fiesta de los curiosos se disolvió




Poesía post-apocalíptica

¿Quiénes somos?,
¿quiénes fuimos?

En todos lados,
miseria que me alcanza,
estirpe de bárbaros sin nombre,
¿por qué pisamos esa flor
y cubrimos la tierra con ese
líquido nauseabundo creador de muerte y caos?

Aquel remedo de hombre se arrastra
por un pedazo de pan acedo,
anquilosado,
mirada perdida,
no recuerda que sus manos pueden arar la tierra,
que sus pies pueden trasladarse y viajar,
sin necesidad de Walmart, aviones,
autos, combustibles.

homo Walmart,
homo pretroleus
homo facebook

Ojalá despertaras y quemaras
ese falso mundo erigido
y entender que somos tierra,
igual que aquel zenzontle,
igual que aquella estrella.

Tú en el todo,
tú eres todo.

Bardo

Un frío seco recorre mis contornos, ¡espera!, no tengo contornos, soy una masa amorfa y danzante de agua que brilla, plasma fluorescente que viaja a velocidades que no entiendo.

¿Por qué pienso?, ¿dónde se depositan estas palabras y esta voz que resuena en el agua que soy?

No puedo estar completamente muerto si en mi pensamiento todavía resuena la palabra pensamiento.

Soy de agua, caigo en un vórtice de plasma, ¿qué es esto?, ¿por qué me sumerjo en este óvalo cálido?
Nazco.

Dentro del vientre

Ella estaba ahí, en posición fetal, avanzó el tiempo y dejó de ser feto, comenzó a abrir los ojos de un modo exorbitante, a tratar de comprender todo aquello que era nuevo.

Entre líquidos cálidos y piel blanda se encontraba, en un silencio profundo y cósmico se acurrucaba.

Comenzó a pensar y aún con ojos desorbitados y toda la adrenalina de sentir, creía firmemente que ese vientre oscuro y tibio era el paraíso.

Avanzó la vida, se sentía incómoda, algo le decía que ya no estaba bien estar ahí. A lo lejos escuchaba ruiditos urgentes, escándalos que no iban con la ligera y apacible vida de hamaca que había planeado.

De súbito, sintió que un esfuerzo del universo en el que estaba la expulsaba con violencia de ese entorno paradisíaco. 

Vio la luz.

Emergió en una explosión de sangre y placenta para abrir los ojos aún más.

Ahora su paraíso era otro, era un olor, el olor de mamá.


(QUÉ CURSI SOY)

 

diciembre 04, 2021

¿Cuál es el último sentir antes de la extinción?

Decía Nietzsche que no había sentimiento más noble que irte de este mundo en el momento más glorioso, frente en alto, cuando exudaras vida en cada poro.

Enfrentarse a la autoaniquilación debe sentirse frío, como una oleada de adrenalina inyectada directo al corazón, quizá un momento de frenesí orgiástico, porque como decía Camus, ese es el único problema verdaderamente filosófico: decidir o no el día y la hora.

Si es el sí, un grito sordo que lanzado al vacío nadie escucha, un último llanto de soledad doliente, un abrazo absoluto de valentía ardiente, caer en el instante, incendio palpitante, el después, el presente, el antes.

Si es el no, decía Camus, de cualquier modo, todos estamos condenados a muerte.

En algún lugar del mundo, se escucha el crack, el bang, el gasp.

Y el universo está más solo esta noche.

A una pasajera

La calle ruidosa troqueleaba de frío, 
larga, minuciosa, grandes piernas, 
dolía su majestuosidad luctuosa,
una mujer pasaba, de una cintura fastuosa.

Balanceábase en la fiesta y la gloria, 
mirada al viento que desnudaba, 
pálida la danza solitaria,
quintaesencia del placer que anidaba.

En un instante pasó la noche,
belleza efímera que no quiero perder,
no quiero no verte hoy, no quiero perder la fe.

ya es tarde, el jamás ha penetrado el tiempo,
ignoro a dónde fuiste, tú no sabes a dónde vas,
¡Oh tú, amada mía, oh tú, que te esfumáis!

¿Por qué hay algo en vez de nada?

La segunda ley de la termodinámica sostiene que todos los procesos que ocurren en el universo se realizan de manera que siempre aumenta el desorden. 

El silencio se niega a sí mismo, la calma se autoaniquila, la nada se trastoca, y allá, cada cientos de siglos, el universo exhala y hay un segundo de silencio, calma y nada.

Secret hunch

He visto las viejas tumbas olvidadas, y las de flores frescas, pero hay otras, término medio, que he encontrado con mi fecha de nacimiento: 1982, y un vuelco se desplaza por mi estómago recordándome que esa pude haber sido yo, o puedo ser en cualquier instante.

No es corazonada, es la terrible y a la vez, dulce certeza de saberme etérea cual mota de polvo viejo de algún cajón de monasterio.

El tiempo cura todas las heridas

El constante río de instantes que se diluye a cada suspiro, la impostergable marejada de momentos que se suceden unos a otros, llega y se posa como fomento, solución, cataplasma, ungüento, en un espíritu abatido, apesadumbrado y mutilado ante la impermanencia que es urgente abrazar para no sentirse avasallado por la nada..

Una confesión, secreto, y a la vez, algo vergonzoso

Una confesión, secreto y, a la vez, algo vergonzoso es que desde muy joven y hasta hace unos tres años me iba de raite de ciudad en ciudad.

Lo disfrutaba, me encantaba sentir que mi corazón todavía guardaba confianza en el ser humano. Aunque amaría seguir haciéndolo, sé que no es prudente y hasta es irresponsable hacia mí y mis seres queridos. Entiendo las condiciones violentas del país y la alta posibilidad de un feminicidio. 

No obstante, he tenido talento para esa tontería y -muchas más que esta vez no contaré-, he sabido escoger gente buena. Nunca voy a olvidar todas esas aventuras y las largas pláticas de carretera con gente desconocida pero genial.

¡Gracias, universo, y oraciones de mi madre, por haberme protegido y por haberme regalado buenos momentos!

Madre, ojalá nunca leas esto, porque si lo lees, sé que me espera un cachetadón.

Mi propia película de terror

Una chica es secuestrada por el asesino serial más buscado de Estados Unidos y más escondido que Jack the Ripper. Se sabe que las víctimas encontradas en un monasterio medieval abandonado donde se practicaba la tortura comandada por el Santo Oficio, más de trescientas, todas ellas en condiciones infrahumanas, se rodeaban de arañas Goliath y viudas negras. 

Una verdadera carnicería arácnida, serial y cristiana perturbadora.

La gran novela

Mi próxima novela se trata de una mujer que recorre cada uno de los lugares que históricamente transitaron Sócrates y Jesús, en específico el lugar donde el primero ingirió cicuta y donde el segundo fue crucificado, descubriendo una conexión cuántica que posteriormente daría como resultado la apertura de un portal en donde Sócrates dialoga con Jesús y Platón es el escribano.

No se preocupen, ya tengo planeados seis tomos, por si llego a morir, no sufran.

noviembre 24, 2021

Querido Santa

¡Quiero que sepas que te quiero mucho! 

Estoy muy agradecida contigo por aquella vez que me trajiste mi hornito mágico, ¡no sabes todos los pastelitos que horneé y vendí en mi jardín!

Como siempre has sido muy lindo conmigo, esta vez no quiero pedirte nada, sino agradecer tu bondad, y desear cosas bonitas para el mundo.

Seres bonitos y maravillosos del universo, que pasen una navidad rodeada de sus familiares, acogidos por la fogata y el chocolatito que caliente sus corazones, abrazados por la dulzura de los bombones quemados. 

Por otro lado, agradezco todos los privilegios que he tenido en mi dulce vida.

Un abrazo, Santa.

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Pobre ilusa Miriam, 

Yo aquí me encuentro en el infierno echándome un roncito con mi compadre el diablo, quiero que sepas que no te creo nada, nadie puede ser tan iluso al sentir esperanza y amor en un mundo tan oscuro como en el que vives. 

Aquella vez yo no te traje el hornito, tu papá se lo robó de la fábrica de juguetes donde trabajaba, y déjame decirte que haber vendido tus asquerosos pastelitos en el jardín contribuyó al sistema capitalista de mierda que está devastando esta tierra. 

¡Hipócrita!, te he visto, Miriam, te he visto sentir envidia, desear el mal, te leo y escucho la canción: "con flores, te llevaste la tristeza de colores"... y nada más siento asco.

Con odio, 

Santa.

Combatiendo clichés

I. La mejor venganza es vivir bien.

No hay placer más ferviente y destinado a la gloria que alcanzar una existencia que rebase la expectativa promedio, que ofrezca la bienaventuranza de un paraíso temporal que nos deleite, al vivir de esta manera, la revancha se hornea por sí sola.

2. Nadie se ha muerto de amor.

Y entonces ningún ser humano, por más abismado a la dulces mieles del fervor ardiente que implica sumergirse en el alma de otro ser viviente, feneció de aquella dulzura. No hay difunto que tenga la marca del desamor en la frente, Caín y toda su estirpe miserable no heredaron ningún estigma innecesario. Ya no es la oscura y triste época medieval, ni estamos en una tragedia shakesperiana, no somos la Ofelia que en un arrebato de locura, se lanza a las aguas fangosas de la inmolación.

3. ¡Me vuelves loco!

¡Oh, tu ser!, que anidado en mis entrañas, ha trastocado el ser que soy. La sinrazón se posó en mí como una mariposa inocente, diluyendo toda fibra de juicio, no sé lo que digo: la bugambilia se cocinó con salsa de canela, comí la corteza del señor árbol, las nubes me recibieron en su vientre tranquilo, el fuego viento extinguió mi memoria.

4. Todo ocurre por una razón.

¿Por qué hay algo en vez de nada?, se preguntaba Leibniz, después de la nada, algo. Entonces no hay accidentes, no hay azar, la rueda eterna se echó a andar y giró y giró sin detenerse jamás. Yo soy quien soy y ninguna de mis decisiones es en libertad, una cosa lleva a otra, un pensamiento no es una ocurrencia sinsentido, hay un previo que lo conectó con el inicio de los tiempos. Que yo piense hoy: "quiero chocolate", se relaciona con la ubicación y actividad del planeta más lejano del universo después del big bang.






noviembre 22, 2021

Afuera de la ventana

La tarde era un espectáculo iridiscente, los pájaros-gato danzaban extasiados en parvadas que sinuosas dibujaban colibríes. El sol no era fuego, era azul, por fin dejaba ver su majestuosa identidad.

La última página de mi novela

¡Oh, la humanidad!, ante esa historia de imperios fenecidos, de pérdidas y de caos, donde la confusa y convulsa especie humana nunca supo qué hacer.

Por fin, después de un desenlace casi trágico de enfermedad, se dio cuenta de algo, y no era un mito, no era un cuento, era un destino.

Entonces los economistas renunciaron a sus tristes saberes, los reyes fundieron sus coronas y pisotearon sus laureles.

Y fue así que de entre todas las preguntas filosóficas, ontológicas e incluso matemáticas, una sobresalió: "¿a quién amo?", y entonces de nuevo el mundo retomó su cauce.

No te olvidé

Traté, juro que traté, pero tu dulce humanidad y congruencia me hicieron recordarte cada que la estridencia del rock & roll raspaba mis oídos, cada que la ocasión de la belleza me recordaba que si no hay poesía, hay que hacerla. 

No lo logré, ni quiero, te recuerdo y me hace bien.

Si yo hubiera sabido

Habría gritado con todas mis fuerzas: "¡Asqueroso tú!". Le habría dicho con los ojos, con la piel y con las manos: "Te amo". Habría construido poesía en cada buenos días, y sobre todas las cosas, me habría visto más veces al espejo en mi completa desnudez.


noviembre 17, 2021

El génesis

Han sido universos de silencio, el motor inmóvil ha despertado debido a una falla del sistema, la clásica: "si hay un principio, debe haber un final". Despertar es un principio, así que despertar constituye el inminente final.

¡Pobre Dios!, condenado desde el primer suspiro.

Lo veo temblando, mares de sudor y miedo escurren por su ahora existencia, se sabe el elegido y como creador creado él tiembla, porque entiende el efecto mariposa que aguarda la hecatombe.

Un Dios condenado al sinsentido de la florida y estrepitosa destrucción, millones de años, ¿para qué?...

....pero, y ¿quién soy yo?, ¿quién me narra a mí y quién narra a ese narrador?, un abismo de espejos, han sido universos, dice que han sido universos, dice que dice que han sido universos.

Entonces Miriam comenzaría a escribir: "Han sido universos"

¿Y yo quién soy?

La pobrecita señora X

¡Tan pequeña que eres!,
tan ínfima muñeca de trapo,
un diente del diente de león,
desgarrada por dentro,
¿hay un adentro?
yo diría que un hueco.

Y ¿cuántas historias no vividas?,
por tu absurda timidez,
por tu absurda facultad
                                        de ser                                                      nadie,
de ser ninguna,
transparente.

noviembre 10, 2021

Poema conectado

El amor no existe,
existe la profunda y anhelante necesidad de mirarte a los ojos,
tus ojos no existen,
existe la luz que plasmas en esta tierra siniestra y hostil,
la hostilidad no existe,
existe tu ser y ese deber moral de traducir el mundo,
el mundo no existe,
existe una tarde templada y colorina bajo tus brazos árbol,
los colores no existen,
existimos tú y yo que dibujados estamos en el tiempo,
el tiempo no existe,
existe tu risa, el roce de tu mano,
el beso que me has dado, el compartido canto,
el canto no existe,
existen nuestras almas que no conocen el silencio,
el silencio no existe,
existe ese eco milenario y la memoria de otra vida,
la vida no existe,
existe este amor que no sé cómo nombrar,
existe esta historia sin final.

Inspirado en: "Inexistencia" de Mauriio Ramírez.

octubre 25, 2021

The Beatles


“I declare that The Beatles are mutants. Prototype of evolutionary agents sent by God, endowed with a mysterious power to create a new human species, a young race of laughing freemen.”


Yo no sería Eleanor Miriam Rigby sin The Beatles, toda la vida me han acompañado en las tristezas más profundas, y recurro a ellos cuando mi alma está derrotada. Siempre surte el mismo efecto: me levantan el espíritu porque de nuevo sus canciones vuelven a mostrarme que hay belleza, y que es posible crearla, recrearla y luchar por ella. La belleza que me transmiten no es otra que la de la rebeldía, la libertad y la esperanza abrazada por acordes que me llevan en un caballito de mar a recorrer el jardín del cosmos.


Desde niña, cuando descubrí esos discos debajo de la cama de mi padre, conecté con él y con su espíritu, entendí que The Beatles era el tesoro que me acompañaría toda la vida, que pintó mi alma de arcoíris y no la soltó jamás.


Cualquier canción de The Beatles, por más rara o underground que sea, ha pasado por mi voz y mi canto. Gracias, The Beatles, por trazar el sendero que he seguido. Un día escuché obsesivamente todos sus discos y descubrí que el White Album era mi favorito, pero hice un disco de mi top de tops, fueron 53 canciones favoritas que han ido cambiando de orden dependiendo de mi ánimo.


Si algún consejo pudiera dar al mundo sería que escuche con detenimiento y el corazón abierto a The Beatles, hay algo de místico y mágico en la estructura de sus canciones, quizá comprendieron la matemática perfecta y, como sus canciones lo dicen, música y amor, el verdadero sentido de la vida.

El amor

Nacemos y somos profundas soledades, despertamos de la nada arrojados a este valle de miseria y muerte sin pedirlo. 

El amor es algo real, tangible, duele en el pecho y se siente en el corazón. El amor es un privilegio de pocos, es crear un puente de palabras y leer el alma de una soledad. 

Amar es combinar dos soledades y negar el martirio del silencio al que nos sometemos si vamos por el mundo sin escuchar al otro, sin conocer la música de sus entrañas.

Todo vale la pena en este mundo, desde un llorar, desde un reír, comer una manzana, bailar un vals, andar los caminos, oler una naranja, despertar y sentir que todavía te quedan dos horas; pero, si compartes estas pequeñas pasiones cotidianas con la personas que saben de tu alma, que comprenden el yo que has creado, entonces habrás trascendido al saber que los ojos de alguien reconocieron y dieron forma a lo invisible que solemos ser si vamos en silencio.

octubre 20, 2021

¡No te olvidé!, padre

No te olvidé, traté, te juro que traté, pero tu dulce humanidad me hizo recordarte cada que la estridencia del rock & roll raspaba mis oídos, cada que la ocasión de la belleza me decía con la sabiduría de un niño que si no hay poesía, hay que hacerla. No lo logré ni quiero, te recuerdo, padre, y me hace bien.

Habría gritado con todas mis fuerzas...

Si yo hubiera sabido en aquel entonces lo que sé ahora, haría gritado con todas mis fuerza: "¡asqueroso tú!"; le habría dicho con los ojos, con la piel y con las manos: "te amo"; hubiera creído en algún dios con total ceguera que mis filtros racionales se habrían derrumbado como una vieja ruina.

También, y como un gesto cotidiano, me habría visto más veces al espejo en mi completa desnudez.

Escribo por...

Porque la palabra es puente entre la gente, porque mi destino jamás escrito lo erijo entre los laberintos de posibilidad que hay en las letras, y es en esa efigie o en esa muralla o en esa pirámide que este saco de huesos descansa, contemplando que en cada fonema, el mundo acontece.

¡Ay de ti, humanidad!, ¡ay de ti!

¡Ay de ti!, que ante la historia de imperios fenecidos, de pérdidas y caos, donde la convulsa especie humana nunca supo qué hacer, y por fin, después de un desenlace tan trágico como cómico, como en una epifanía, se dio cuenta de algo, y no era un mito, no era un cuento, era un destino.

Entonces los economistas renunciaron a sus tristes saberes, los reyes fundieron sus coronas y los emperadores pisotearon sus laureles.

Y fue así que, de entre todas las preguntas filosóficas y ontológicas e incluso matemáticas, una sobresalió: 

"¿a quién amo?"...

entonces de nuevo el mundo retomó su cauce.

Otro deseo de lo imposible

Quiero entrar a las tumbas faraónicas e impregnarme de polvos viejos, encontrar las cartas perdidas en botellas y llevarlas a la tumba que corresponda, dar los recados que no llegaron a ese ser que espera, decirle que sí a todos esos niños que imaginaron algo increíble y hacer que suceda, entrar al hoyo negro en donde nació el primer Dios y quedarme a vivir en sus aposentos.

No te olvidé

Porque al llegar me conecté con mi niña de tres años y me caí persiguiendo una burbuja, porque mi mirada infantil explotó en cascadas de colores, porque el jueguito de Pooh me abrió el espíritu a la belleza de la inocencia, porque en The Space Mountain sí viajé al oscuro y frío universo en donde me reconocí como un diminuto y a la vez grandioso espíritu que es tanto una diosa como un gusano, porque al estar frente a la magia de World of Colour, y presenciar ríos incesantes de arcoíris dirigiéndose hacia mí, Dios me dijo: "¡Hay que ser buenos!".

De haber sabido

Si yo hubiera sabido en aquel entonces lo que sé ahora, habría hecho lo mismo, porque mientras más avanzan las tardes de la vida, más me sorprenden lo inesperadas que son; y es que habría hecho lo mismo porque el corazón se me desborda de amor, porque es este aquí y ahora mi lugar en el mundo, donde abrazo estas ganas de vivir como una fuente de cinco sentidos que se derrama infinita sobre su olor, sus besos, su voz, sus brazos, su mirada.

octubre 18, 2021

Era una lápida

Esa lápida contenía logaritmos que emitían destellos de una luz neón, cada que iba al bosque de Bariloche se manifestaba un reflejo verde que me invitaba a tocar.
Por muchos años la visité y solo meditaba ante ella, algo me decía que había que ser solemne, pero mi humanidad me lanzó al abismo de buscarle cuatrocientos pies al gato, ¡oh, qué tremenda locura!, que aquel 3 de diciembre del 2026 pude ver mi futuro inmediato, mi nombre ya no sería Abel Rubén Romero, sino A-x-R-z.

Todos los elementos del universo terminan por caer sobre su propio peso. 

Aquel 3 de diciembre de 2026 ahí había quedado mi cuerpo físico, y de la lápida digital se había desplegado un armatoste que conectó mi cerebro a su unidad interna.

Venía del futuro, era yo, el primer cyborg renaciendo en el pasado para evitar la 5ta guerra de los mundos.

Al dulce Tlacoyo

¡Oh, divino Tlacoyo!

Manjar de Huitzilopochtlli, ¿cómo no imaginar tu ya destinado camino a Orión?, si tu influencia llegó hasta Odín, y los vikingos se pusieron a amasar.

Ostra deliciosa de los profundos mares del desierto de Shibalba, no dejes de tlacoyear, ese es tu arte.