septiembre 14, 2025
Se busca
Polvo fuiste
La delicada luz emanaba de aquellos lúgubres aposentos, un olor a arsénico y vainilla provenía de aquel féretro sombrío.
Su nombre era Artemisa, y su hambre de líquido escarlata lanzaba un gruñido estruendoso. Jamás se había visto en un espejo, eran siglos esperando, horas sinsentido que quebraban todos los relojes bajo la condena de la eternidad.
Nadie le dijo, ¡nadie le avisó que esto era el infierno!, y que la soledad existencial sería la cruz que atravesara sus lánguidas noches.
Tic-tac, tic-tac, espera, ¿espera?, ¿qué espera?, girar sin freno sobre el propio eje, una pelota que vaga esclava de una órbita: mañana, noche, mañana, noche, ¿soñar?, ojos bien abiertos, hambre feroz, ya no queda nadie, beber sangre infectada por un virus extraño sabor a rancio.
Artemisa se mira al espejo y comprende la pálida sombra que es, avienta el espejo al patio, ha amanecido, los rayos de sol la pulverizan, Artemisa,
Artemis,
Arte,
Ar,
A,
H...
Abajo y arriba
Abajo, el infierno, un mundo incendiándose en sistemas caducos, en fascismos, en crisis nucleares, en teléfonos rojos que no funcionan, en consumos absurdos, en balas que traicionan, en tiempos perversos de relojes de arena que ya no dieron vuelta.
Y arriba, ¡oh, arriba!, las aves y su canto sublime de lamentos de diosas olvidadas; arriba, las nubes y su campo de flores azules que perfuman pasado y futuro, que siembran poesía en cada gota, en cada vida.
Carta a la Noche Sol-Ho
Mi amada noche,
Sé que usted se halla flotando en la paz que da la nada, sé que en mi mañana podré verla y abrazarla, danzar en libertad y honrar la palabra, sé que yo aquí me encuentro entre la inmundicia, entre lóbregos callejones de miseria humana, esperando un putrefacto rayo de sol que me permita respirar.
Debo contarle que solo salgo de mis aposentos cuando las criaturas de la luna caminan entre monstruos, y es que es ahí mi lugar, el único resquicio de esta tierra maldita en donde encuentro paz.
Le echo de menos, amadísima, le echo de menos, mi gitana punk.
Siempre danzante,
Fortunata.
septiembre 07, 2025
El judío errante
¿Alguna vez has visto un hombre que lleva capa y camina arrastrando siglos viejos, que lleva sandalias y pies hinchados, que ha sudado su ser y a cada paso suenan las cadenas del arrepentimiento?, ¿le has visto a los ojos?, mirada gris, que guarda la noche lluviosa del calvario y el estallido del corazón del nazareno, que ha andado por guerras santas y medioevos, que ha guardado silencio y el dolor de la soledad que da ser visto por todos y por nadie.
¿Sí?, pues sí es, es aquel viejo que lleva báculo y anda en sembradíos, de piel agrietada por soles intensos, de sangre lenta por lunas muertas, creador de eclipses, instigador de tornados, sequías, maremotos, terremotos.
De ese hombrecillo te hablo, de aquel que lanzó la primera piedra y escupió la mano del santísimo, del que colocó la corona de espinas y se burló con la insignia INRI: Jesús de Nazareth, rey de los judíos.
Mi amado Lisandro
Dormir, soñar
me sumerjo en ese abismo circular,
me apago y caigo,
¿estar cayendo?,
el corazón late lento,
a mi ritmo.
Dormir,
preámbulo del río que lleva al túnel,
destino de todos,
ensayo breve de la muerte.
Apagarse,
bajarse del mundo,
remanso de paz incolora,
el silencio es el reinado,
ausencia de mí,
el olvido me toca,
la memoria es un río fugaz
que se vierte en el pasado,
late la entraña,
no hay más,
regreso a la tierra prometida,
donde el pan es el ojo cerrado
y la leche el eterno descanso.
Cae el tiempo,
no hay ayer ni futuro,
horizontes de mar muerto,
pájaros duermen,
ranas meditan,
follaje descansa,
viento enmudece.
Soñar,
porque el día no alcanza
para todas las vidas por vivir.
Escribir historias blancas,
sin punto ni coma,
dejar huella en la arena
de un desierto de sal,
inventarme alas,
desatornillar el pensamiento,
intuir cuáles son los infiernos.
Despreciar la recalcitrante
luz enceguecedora de las 7,
aborrecer el tic-tac
de un reloj quebrado hace siglos.
Morir,
poquito cada noche,
comer sopa de viento y brisa
hasta despertar.
Diálogos confusos
—Pero, ¿por qué?, ¿ha pasado la vida y no logras resolver el enigma?
—Es que la duda, la duda metódica.
—¿Y qué te lleva al abismo del signo?
—Yo y mi yo profundo.
—¿Qué es el "yo profundo"?, ¿acaso existe?
—Sí, es mi ser de madrugada.
—¡Entonces duérmelo!, calma ese monstruo que no sabe del mundo, tú sí has vivido afuera, la carne te ha dolido, la entraña se ha reconfigurado.
—¡No puedo, muero cada noche!
—¡Ya, ya, ya, suelta, yo soy el yo profundo!
Tomás de Torquemada
Aquella noche sí
May 16
El señor Reveles lo dio todo.
Año cero, ríos de lava radioactiva han tomado las ciudades, y él, en su ilusa fe en la humanidad, quiso dar reversa a los monstruosos planes de la franja roja de la URSS.
El teléfono no sirvió de nada, no impidió que esa gente y su hambre de poder presionara el botón. Al final, lo que importaba era alzar esa bandera y coronar aquella patria ensangrentada.
El señor Reveles lo dio todo, y, cubierto de ceniza, era el último hombre de la humanidad: un botón, dos patrias, el olvido.
Cartas a la noche
Antipoéticas
que viajas en alcantarillas de mar muerto,
que te desdoblas en la bilis de la rabia
que te da haber nacido escamoso y tortuoso,
¡pobre perro de mar!,
¡ay de ti, ay de todos, ay de tan poco!,
decía el poeta.
Navegas en la fosa de las Marianas
y ladras en burbujas que te roban el aliento.
¡Oh, destino inescrutable de las logias del pez tiburón!,
que todo lo ve y todo lo captura,
¡afloja la corbata, pobre perro nadador!,
¡quítate ese traje gris y ándate descalzo, pez!,
para que tus alas broten
y escapes volando de ese infierno marino.
octubre 22, 2023
"Se venden zapatos de bebé nunca usados".
Cuando nació Goliathcito pesó 12,300 kg, tenía barba cerrada, pelo en pecho y sabía decir:
"¡Tráeme unas cartablanquitas, jefa". Por lo que los dulces zapatitos de principito bello no le quedaron, pero se puso unas botas de maistro para comenzar a trabajar en la obra.
#truestory
10 minutos antes
¡Renuncio!
Renuncio a ser de carne y huesos. Renuncio a este cuerpo limitado que apenas respira.
Quiero ser un par de zapatos viejos de bajo perfil, que pertenecieron a la última estirpe de los Medici —quizá un pariente lejano que fue duque— y que en los cachivaches de uno de sus castillos en los acantilados de Eslovenia, allá por el sótano prohibido, lucen distantes.
Quiero sentir la mirada de nadie, el nulo paso del tiempo que abdicó de sus aposentos, la soledad de fuego de aquellos sirvientes que en el invierno van y desempolvan el entelarañado rincón de los zapatos, para así, de vez en cuando despertar a ese ilustre incendio de la mañana al correr la cortina, donde me recuerdo que existo, que soy un ser que habita en el silencio del sosiego.
De vez en cuando, cada medio siglo, quiero que algún pariente lejano me mire y no encuentre en mí ningún tesoro, me lance de nuevo al recinto cómodo de mi rincón y me deje en paz.
El grito fue dado
las manos vivas,
en polvos diurnos
los pies caminan,
la fuerza que somos
toca los cielos,
embrujos viejos,
hoy son incendio.
El grito fue dado
en camposanto,
la rabia asoma,
la llama agita.
Ya te vi,
ya te vi,
hermana mía.
Sal, cúrcuma, vainilla,
hormigas negras,
dos gotas frías,
a fuego lento
a fuego lento
es la poesía.
Hermana mía,
hermosa mía,
ya te oí,
ya te oí,
en azoteas
en danzas
en el caldero,
en la ventana.
¡El grito fue dado,
hermana mía!
octubre 02, 2023
agosto 21, 2023
La mejor decisión
Olvidada en Marte
Adicción
agosto 11, 2023
Aquella boca
En aquella boca se encontraba una selva fresca, llena de cascadas que hacían puente y se colaban en mi entraña.
En aquella boca carnosa que se antojaba morder y perderse en ella, y me perdía.
En aquellos labios había caminos sin retorno hacia mí misma y la sensación de ser piel, carne, sangre que corre en maremotos.
Mensajes para mí
Miri, anda, tú puedes, no postergues, entiende que eres más que un cuerpo, recuerda todo lo que has imaginado y ese poder inconmensurable de buscar la belleza. No claudiques, en esta y en todas las vidas por venir, la magia acontecerá.
Miri, puedes dormir todo lo que quieras, y te hundirás lentamente en el hoyo profundo de la procrastinación, ese que te lleva a bloquearte, a sentirte nula por no lograr el día a día. ¡Anda, duerme, piérdete de esta vida, insulsillo ser de la noche!
Lucho Gatica
Así se hace: disfrutar la música.
No le sé mucho a la guitarra; no obstante, lo que he aprendido me corresponde, me salva.
Algo por decir: café-tierra
¿No les da la impresión de que el café es tierra y que se están haciendo un té de tierra?, entonces ¿a veces no se les antoja comer tierra?
Cancelado
Los mocos, la popó humana en forma de nieve, que la vida se tenga que acabar, el hígado encebollado, los tacos de tripa, “el chemo”, las cortaditas con hojas de papel, el merthiolate, las arañas en cualquier presentación, la humillación, la palabra “tepalcates”, la palabra “patas”, el rábano, el reggaetón simple, el gis y pizarrón verde, el holocausto, la quema de brujas, el color rojo, la religión (cualquiera), que mi padre se haya muerto así, que Maxito se haya quitado la vida, la gente que secuestra, la basura en el mar, los pederastas, la educación de princesas, el pozole, el menudo, el dedo chiquito del pie y los muebles afilados, o los dedos de los pies porque me recuerda que vengo del chango (que nuestros pies fueran como los de los patos), los directivos, los presidentes.
Cicatriz
Mi alma es una cajita que...
Mi alma es una cajita que guarda ilusiones antiguas, como encontrar a alguien que me mire a los ojos y sepa en ese instante quién soy.
En mi alma hay tlacoyos de frijoles, tacos de huitlacoche, agua de cebada bien fría, también de sandía pero con hielos, en mi alma está mi madre y su carcajada bonita, está la playa de noche con un seven eleven en la esquina, está una galaxia muy colorida. En mi alma hay muchas bolitas de imaginación, que al reventarlas, huelen bonito y lanzan rayos de colores con brillitos.
En mi alma también hay celos y oscuridades, celos porque jamás seré Nefertiti, ni veré de cerca la luna, tampoco sabré qué se siente estar enterrada en la visitada tumba de Tutankamón, ni sabré qué es ser la diosa Coyolxhauqui, ni conoceré jamás lo que hay en los cajones de las abuelitas, ni sus recetas sabrosas de pozole o mole. No sabré los colores del primer día del mundo, ni cómo se siente respirar aquel amanecer, tampoco podré ver la hecatombe. Ni sabré qué se siente tener antenitas como las señoras cucarachas.
Por lo pronto agradezco lo que hay en mi alma-cajita.
Soy la bacteria de una estrella
Soy la bacteria de una estrella que el viento se llevó y que viajó entre galaxias, depositada en flores de otros mundos, soy la metamorfosis de un ser que sabe de la muerte, y no llora porque se le va la poca agua que guarda, y porque sabe que nacer, morir, transformarse, es parte de la metamorfosis, sabe que estar viva es ver, respirar, moverse, oler, morir, nacer.
Bacteria que se sabe número, que se sabe arjé y apeiron, que se sabe fuego, viento, agua, tierra, porque en su pequeñez, es parte de la sustancia eterna.
agosto 03, 2023
Soliloquio en el Everest
Respiro, el canto de los pájaros en un eco distante, me acompaña. Estoy sola, la gélida voz de la tarde me susurra al oído. A cada paso mis pies honran el camino de los muertos. Cierro los ojos, mi alma descansa en este saco de huesos y sangre que soy. Abro los ojos, mi cuerpo descansa en ese abismo insondable que soy.
En una complicidad cósmica el incendio de la vía láctea me acaricia quedito.
Pienso en el recorrido, en las horas de esfuerzo en que caía, y en las horas de triunfo en que me sentía tan pequeña.
Respiro, respiro, respiro, y el aire es agua en mis pulmones, entonces soy un pez, soy una estrella de mar, soy la brisa que acompaña la alegre mañana de domingo, soy el canto del viento, soy mortal y he llegado.
Existencialismo de tarde
que contra el viento planea en las noches,
soy un ave perdida entre el cielo
y el inframundo.
No comprendo el racimo de ayeres,
que sutil se ha posado en mi pecho,
son veinte años que ahora son polvo,
un retrato amarillo, un suspiro.
Lunas menguantes, lunas crecientes,
que en mi rostro arrugado se sienten,
soy arena en abandono,
ola que eclosiona y muere.
Soy fantasma que pisó la tierra,
fuego fatuo en camposanto,
eco de risa de nadie,
grito sordo de bruja olvidada.
La locura acontece,
el suspiro no alcanza,
y la soledad gana,
Su cuerpo
sus piernas se deslizan en los parajes de mis muslos,
sus brazos de incendio derriten el escudo de mi piel,
su voz de guerrero de otro siglo
susurra pasiones al oído,
y su piel,
¡oh, su piel!,
de olor a canela quemada
y a noche de pinos,
su perfil de vikingo en carabela,
su cabello de legionario imperial
Lo importante
Nada es para siempre, lo importante es amar, atreverte a sondear en los confines del espíritu, sin miedo a caer, porque ya te has caído otras veces, ¡y qué tiene!, ¿o no te has podido levantar?, ¡anda!, !no le tengas miedo a la vida y sumérgete en el abrazo, en el beso que besa los ojos, en la mano que toca la entraña, en la confianza que te permite mirar al abismo, en la palabra que rompe los límites y se atreve a pronuciarse en el amor.
Después de la muerte
Si después de la muerte mi letargo se desvanece y la memoria de mi vida aún perdura, volvería a aquella tarde de 2001, en la que mi padre con un cáncer terminal me preguntó si quería jugar baraja con él, y le diría mil veces que sí, beberíamos ponche de café y sería una larga noche de risas y apuestas tontas para ver quién es el mejor. Entonces, aquella noche rebozaría en mis recuerdos como una flor de nomeolvides, tan azul como él era.
Despedirme
Combatiendo clichés: "Las estrellas de tus ojos me deslumbran"
No sé qué pantanos de selvas aún no mancilladas por la mano humana sedienta de oro y elíxires infinitos, se asoman cuando me miras. Y, al verte, me hundo como en un vórtice al abismo pacífico de un sueño.
febrero 21, 2023
Toda mi infancia fue amarilla
Toda mi infancia fue amarilla, el iris de mis ojos se derramaba de sol y los cantos de las rojas catarinas me cantaban al oído.
Recuerdo a mi abuelo y se me llenaba al enunciar tan ilustre palabra.
Tuve mucho abuelo, puedo decir que aunque él ya se haya ido, su eco sigue presente en lo amarillo de mis días.
noviembre 19, 2022
Cartita al futuro
Monólogo de Maléfica
Doble en el espejo
Confesiones al del McDonalds
Glitch (tele para monstruos)
Hoy el cielo amaneció algo nublado, por lo que me acosté en mi silla de playa y muy atento contemplaba las nubes con admiración. De repente, comencé a sentir un escalofrío como si de un cambio de clima se tratara. En el cielo se dibujaba como una especie de estática, sí, como de esas que vimos en las teles de antes, con todo y ruidito. Entonces una serie de imágenes extrañas aparecieron de aquel lado. Un ser informe que tenía diez ojos se acercó al cielo y comenzó a maldecir en un idioma desconocido, pero de la nada aparecieron subtítulos en el cielo, decían lo siguiente: "pinchi tele, me fallas justo cuando viene lo bueno, ya Trump va a detonar la bomba, agarra, maldita sea, si hemos estado esperando este final desde hace siglos".
Después, se escuchó un golpe como cuando nosotros golpeábamos la tele cuando no servía. Luego, el ruido más aterrador aconteció, el ruido de sirenas de ataque de bombas, no me quedó más que darle un buen final a los aliens, me metí a las oficinas del área 51, sorbí de mi limonada de fresa y presioné el botón tranquilamente. Lo que los aliens no sabían era que esta bomba atómica alcanzaba para toda la vía láctea. ¡Malditos perros!, ¡¿querían acción?!, aquí tienen.
Y entonces, un vacío oscuro y espacioso quedó en aquel rinconcito del universo llamado vía láctea.