septiembre 27, 2026

Si la muerte quisiera

Alfonsina,

Tú, como yo, pequeña niña verde, nunca estuviste sola, porque en tu andar te encontraste una rosa, una nube dorada, el viento en la cara.

Porque entre la muchedumbre me gritabas "no-me-olvides", y no lo hice, por eso te recuerdo, no con nostalgia, sino con ese fuego que arde en la poesía, y que despierta al corazón en las mañanas tibias, mañanas de papel, de humo y café, mañanas en que se fragua un futuro todavía desbordante, eclipsado por ninguna muerte, porque aquella mirada que te petrifica, aún no se acuerda de mí, y aún hay sal en el pan, mantequilla, romero, eneldo, tarde arrebolada que promete un mañana, sí, en el pan.

Porque no te olvido, Alfonsina, si todavía el néctar de tus letras y tu voz hace eco en mis días. 

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