septiembre 27, 2026

Ambivalencia y ambigüedad

¡Cállate!, ¡no digas ambigüedades, tonto!, ¿acaso no ves que eso no está a la altura?, ¡entiende, sopenco!, porque la única forma válida de pensamiento es el ambivalente, y es que la no ambivalencia está sobre valorada, querido, y lo antiguo se vuelve ambiguo.

¡Sé moderno!, pero no moderno cartesiano, ¡porque guácala!, ¡qué flojera ser binario!, me da pereza el post-estructuralismo neo-marxista, que más que ambivalente, está de aquel lado del abismo profundo que cobra factura con el paso de los relojes quebrados.

Y es que jamás lo entenderías, ¿sí sabes cómo?, jamás tu mente proto-occidental procesaría este fuego post-colonial, ¿sí sabes?, ¡no, no creo que sepas, mi foucaltiano amigo!, ¿siquiera intuyes?, tampoco.

¡Basta de diálogos no fructíferos!, me diluyo en la liquidez de estos tiempos, me voy con mi coeficiente a otra parte. 

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