Aquí estamos, nosotros, los que nos quedamos ante tu partida, frente a ese vacío inconmensurable que deja tu ausencia. ¡Oh, dulce y lóbrega tarántula que abrió el paraje de la noche como una Dalia que extiende sus negros pétalos a las 12, instante en que doblan las campanas cuando la luna se enseñorea de las estrellas, y allá en lontananza, quedará por siempre esa sombra que caminaba con la quietud con que se arrastran los gusanos del camposanto.
Te echaremos de menos, a ti y a toda esa fuerza que te engrandeció el corazón al haber nacido despreciada, a ti y a toda esa dignidad que se fue tejiendo ante cada rechazo, ante cada bofetada del destino, ante esa burla cruel de la vida al haberte dado el regalo de existir y no nacer para amar.
¡Oh grotesca y gótica animala de 8 patas!, dejas a tu paso melancolía de la mala, y este triste y fatal mundo se siente más solo sin ti.
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