Es el lenguaje, las palabras, poder decir, hablar, pensar, la capacidad de la poesía de echar a andar mundos sin pedir permiso. Verdadero regalo divino, verdadero poder el fuego robado por Prometeo.
Las palabras son las hijas del viento, con el lenguaje se teje la consciencia colectiva.
Decir es encarnar la realidad.
Hablar es, decía Pizarnik, que la jaula se vuelva pájaro.
Pensar es recordar que no solo somos tránsito, sino incandescencia pura que tal vez no será recordada, pero que mientras habló, cantó, pensó, fue incendió en esta Tierra, y la huella es huella, aunque sea de barro, aunque sea de humo, aunque sea de paso.
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