






Brindo por la palabra, porque es por ella que esta tarde nuestros caminos se han encontrado, porque para muchos de nosotros ha significado una cárcel gracias a nuestros miedos, cuando en realidad siempre ha sido un campo de flores abierto al cielo azul, liberador.
Brindo porque es sorprendente poseer un lenguaje y compartir con los demás lo que sentimos.
Brindo porque entre este cúmulo de experiencias, de angustias, de sentires tan humanos, podemos tender un puente de símbolos para cruzar y tomarnos de la mano.
Brindo porque les puedo escuchar y les entiendo y todo nuestro ser no se encuentra encerrado en un edificio gris de cuatro paredes, pues son las palabras alas que nos posibilitan salir y mostrar un poco qué hay acá adentro.
Brindo porque es la palabra una máquina del tiempo para encontrarnos con seres humanos cuya flama jamás se extinguirá, pues es la palabra fiel veladora de otras almas.
Brindo por la libertad de expresión, derecho inalienable que será preciso defender con la vida.
Brindo porque sea la palabra en nuestro mundo el único recurso, la única arma para luchar por una humanidad emancipada de la tiranía y el fascismo.
Brindo, finalmente porque sea nuestro lenguaje templo sagrado de amor al prójimo y el primer peldaño para transformar este mundo a veces tan violento, a veces tan absurdo.
Brindo, amigos… porque sea la palabra fuente inagotable de belleza, sentido y esperanza.



Querido Biliki, hace tiempo ya que llevas recorriendo este viaje, y siento que a pesar de que por un lado el tiempo se me ha ido volando, tu viaje ha sido largo, quizá sea porque te extraño. En casa todos lo hacemos, de vez en cuando sacamos tus cartas que traducidas en recuerdos son algunas canciones que llevan tu sello y tu esencia.
He aquí algunas.
Europa de Santana, pues siempre te ponías nostálgico cuando comenzaban a sonar los primeros acordes. Tu tu tu ru tu tu tuuuuuuuu… tu ru ru ru ru ru ru ru ru…
Motivos, de Vicente... siempre haciendo gala de tu buena voz, voz que decías y jurabas era parecidísima a la de chente. “Unos ojos bañados de luz, son un motivo.. unos labios queriendo besar, son un motivooooooo.. y me quedo mirándote así y encontrándote tantos motivos, yo concluyo que mi motivo mejor eres túuuuuuu”
O que tal ese Buddy Holly y todas las “oldies” como tú les llamabas.
Recuerdo mucho una ocasión en que viajamos en camión sólo tú y yo mientras platicábamos de cómo queríamos comernos el mundo a dos mordidas o los tatuajes que nos haríamos, el fondo musical era esta vieja canción: “Dicen que la distancia es el olvido, pero yo no concibo esa razón, porque yo seguiré siendo el cautivo de los caprichos de tu corazón”… y lo recuerdo bien porque fue largo el camino, era de las llamadas “burras” de Tijuana, parece que lo guardo como una foto, tú y yo sentados hasta el asiento del frente, tú y yo hablando de mil cosas.
Ha pasado largo tiempo querido Bily y tengo mucho que decirte.
Por ejemplo, algo que te alegrará saber es que mi madre es feliz y que te guarda un lugar muy especial, mi hermano es policía como tu padre, y aunque es policía en Tijuana te puedo asegurar que es un hombre de bien.
También quiero compartirte que contraje matrimonio con un hombre que al igual que tú, ama el baseball, el rock & roll y los carros viejitos, te encantaría conocerlo.
He concluido mis estudios y voy por más, terminé Filosofía y luego una maestría en docencia, ¿cómo la ves Bili? ¡Soy Profe en dos prepas!.
¿Te acuerdas que solía ser muy tímida?, pues estuve cantando por casi ocho años en una banda de rock de puras mujeres, te hubiera fascinado escucharnos.
¡También soy la futura ex presidenta de un club de oratoria que me ha dejado tantos amigos y que me ha dado tanto! Incluso participé en un concurso nacional (acá entre nos, cuando estaba en el escenario, frente a tantas personas casi me quise hacer chis, pero me aguanté porque antes de subir al escenario le canté mi proyecto al mar y las fuerzas no me abandonaron, ha sido una de las mejores experiencias que he vivido).
Todavía sigo leyendo selecciones cada vez que me las encuentro, todavía sigo con esa hambre de aprender que siempre vi en ti.
¿Sabes?, a pesar de vivir en un mundo tan caótico, injusto y a veces tan gris sigo creyendo en la magia, creo porque cuando estabas a punto de irte sucedió magia en el vasto universo de mi Tijuana, pues nadie sabía dónde estaba y tú ya te estabas despidiendo, de repente yo andaba por el centro y mi hermano se me atraviesa en su carro y me dice, ¡súbete hermana! el bily ya se va y quiere despedirse, … me subo, llego a donde estás, te miro a los ojos, me miras, te tomo de la mano y te prometo que seré una mujer de bien. ¡Qué hermoso regalo me diste, no sé qué sería de mí si te hubieras ido sin verme a los ojos, sin esperarme, sin ser la última que te vio y que con la mano y el corazón abiertos te dijo adiós!
Créeme que no me he cansado de luchar, no me he cansado de que cada uno de mis pasos siga la huella que dejaste para mí. Quizá muchas veces he fallado Bily, suelo ser un poco egoísta y caprichosa, a veces necia, soy un humano que pretende ser fuerte, pero con miles de defectos y debilidades, no obstante pienso en ti y no sé qué me pasa que mi camino se endereza, la esperanza renace y mi espíritu se enaltece.
Te extraño bily, son diez años, diez años en los que me ha faltado ese loco que manejaba como cafre, ese señor que andaba sin camiseta en donde sea y que se creía tan fuerte, y que lo era. Ese amigo que recorría el sobrerruedas por cuatro horas para comprar únicamente un casette, ese ávido lector y curioso personaje que fue mi padre.
Siento que fue tan corto el tiempo que nos acompañaste bily…; pero te haces presente en todo lo que hago y lo que soy. Te aseguro que ningún momento has dejado de estar tan presente.
¡Son diez años mi viejito, diez años sin ti! y hoy te abrazo con la palabra que es lo único que tengo!
11:11 pm
Todo era un susurro, una imagen borrosa, un murmullo...
Hoy lunes 6 de junio de 2011 he descubierto la puntita (aprox. 1 cm.) de uno de mis cabellos color blanco y como alguien me ha comentado, he sentido el peso del ANTES y el DESPUÉS.
Me agrada crecer, pasar por otros parajes, enfrentarme a otros retos, sonreír de otro modo, pero nunca me había hecho conciente del paso del tiempo, pues casi me encuentro a la mitad de este viaje (si es que tengo la suerte de tener una vida promedio).
Este año he podido sentir que he madurado poquito, quizá muy poquito pero ha sido un gran paso para todo lo que nunca había madurado. No puedo decir que no me arrepiento de la forma en que he llevado mi vida porque creo que no soy perfecta y los errores que he cometido han sido muchos..., pero también creo haber dado un poco; lo que quiero decir es que me gusta mi vida, mucho, volteo atrás y me observo en las huellas que he dejado y sonrío y lloro; no obstante sí me arrepiento de mi soberbia, de mis orgullos, de mis celos, de mi insensatez, de mis irresponsabilidades, del tiempo que he tirado a la basura y del daño que he hecho siendo conciente o no.... !sé que no es fácil, el decir perdón no construye los lazos rotos, pero aún así siento la necesidad de gritar !PERDÓN raza humana si alguna vez te herí!
Es curioso, ese cabello cano sí que me ha hecho pensar, asumir que no soy una niña, que mi cuerpo tiene caducidad, que soy vulnerable y mi cuerpo se marchita, que he de morir.
Siento un corazón pleno, de alegría, de amor, de música, de cariño...; son 28 años, de mucho, de tanto, de cientos de amaneceres, de tantas oportunidades, de abrazos, de envolverme en las letras, la música y el café, de amar y ser amada; !agradecida!, por tanto, por tener la suerte de ser conciente en este breve lapso, en este suspiro.
Siento que he cruzado el umbral, que ahora sí soy merecedora del señora, del dama, del doña Miriam; sin embargo no puedo dejar de pensar en jugar, en brincar, soñar, amar, seguir siendo una niña.
!No imagino la belleza que me depara este viaje!, !no imagino lo lindo que estaré sintiendo en el lecho de mi muerte, cuando mis caprichos sean cumplidos y mi espíritu esté tan sensible a la vida que quién sabe qué estaré imaginando o soñando... o entendiendo!...
!Qué agradable sensación esta... la de amar cada proceso, de apreciar esta magia depositada en un saco de sangre y huesos!
A veces me pregunto si en realidad me dará satisfacción el hecho de "trascender", si es eso lo que como especimen de la raza humana busco, ¿qué caso tendría el ser recordada?, ¿qué clase de ego engrandecería si ya habré muerto?, ¿el ego de cientos de gusanitos que ya se deleitaron con mi sangre y mis entrañas?... !no!
¿Qué es lo que busco? siento que toda la vida lo estaré buscando, quizá en esa búsqueda está la clave, .... no entiendo si soy tan mediocre que me siento tan feliz con lo que tengo o tal vez tengo la suerte de tener los ojos y los brazos bien abiertos, siento que todo es tan gratis que es demasiado, !pero qué alegría!, sí que extrañaré dejar todo esto, aunque sea a veces una mierda, aunque se vuelva tan gris, no somos más que una pequeña parte de la cadena alimenticia, que aunque se diga "la más inteligente" seguro que hemos de terminar alimentándonos de nosotros mismos, y aunque la humanidad se sienta "gloriosa" y así me lo haga sentir la música y las letras, quizá la mayor gloria radique en nuestra desaparición, en el melodioso silencio cósmico, en el umbral de la nada, en la noche de la antimateria, en el latir de los tiempos, en el vacío inmenso de la inexistencia.
Lo único que sé es que en todo ese lapso de tiempo que es infinito, en donde hubo un antes en el que no existía y donde habrá un después en el que ya no estaré, hoy soy, hoy siento, hoy escucho y amo, hoy Miriam tiene sentido, es en este preciso instante en el que respiro y canto y río, mañana...ya no.

Ese viaje era tan cotidiano que pocas veces acostumbraba a echar un vistazo al paisaje; mi trabajo me exigía recorrerlo casi cada fin de semana, lo cual me parecía tan repetitivo, aburrido, que hasta me sabía la cantidad de cruces que adornaban tétricamente el camino (muchísimos accidentes habían ocurrido y seguían sucediendo en esa carretera); podía distinguir el kilómetro en el que íbamos a partir de las formas de las colosales piedras; sin embargo, algo me decía que hoy el espectáculo sería distinto.
Un grupo de viajeros veníamos subiendo el sinuoso camino llamado burlonamente ´el espinazo del diablo´, cuando nos percatamos de que nada estaba en su lugar, el paisaje había cambiado y se encontraba perdido en lo que anteriormente parecía un laberinto estructurado.
Cuando íbamos subiendo, un par de piedras enormes tomaron lugar en medio de la carretera, el viento soplaba interminable, era una sensación incómoda que incluso parecía querer deirnos algo; al principio el conductor no le dio importancia y creyó que era una azarosa coincidencia, empero al seguir avanzando volvió a suceder y tuvo que maniobrar para no caer por aquel abismo que prometía ser una muerte por demás escandalosa, esa enorme montaña de piedra convergía al fondo en un extraño recoveco de un mar en furia.
Cientos de científicos alrededor del mundo habían estudiado el lugar como una excepción a todas las formaciones naturales del planeta, sin dar alguna explicación coherente al extraño fenómeno, nadie se explicaba que una montaña que medía aproximadamente 3, 200 metros de altitud, tuviera enormes piedras que hacían las veces de cerco natural, en donde en algunas partes del año se colaban los restos de un mar aguerrido y lo puntiagudo de sus formas hacían que pareciese una explosión cada que el agua retornaba; naturalmente toda la flora o fauna que pudiera existir desaparecía al chocar con esas punzantes piedras, pues el mar literalmente se daba de golpes con la sinuosidad castrante del suelo accidentado.
Hacía tiempo ya que había estudiado la universidad y recuerdo muy bien que de entre las investigaciones que mis colegas y yo habíamos realizado estudiando el área, pudimos encontrar notables hallazgos, dado que al tope de esa montaña de piedra había restos de coral, de sargassum y de liquen gomosso, vestigios que databan de hace millones de años. Lo cual implicaba que el mar estuvo ahí, en todo su esplendor, en otros tiempos. Ese fenómeno se presentaba los últimos dos meses de cada invierno, y cuando asomaba la primavera un cementerio de animales marinos asolaba la región, el olor era putrefacto y el paisaje asemejaba la desolación; a veces me preguntaba a qué Demiurgo burlón se le habría ocurrido fraguar este bárbaro final.
Lo narro de esta manera porque uno de mis miedos se vio materializado el día de hoy; anoche había tenido un sueño algo extraño, vivía en un valle al sur de la metrópoli, e iba subiendo una montaña llamada extrañamente "La Rumorosa", pues se decía que en las noches de vientos, aquél lugar cantaba murmullando ciertas frases ininteligibles al oído humano; en ese momento nevaba y mientras iba conduciendo la carretera se congeló, el auto derrapó en el hielo y al fondo de ese gran abismo había mar, la máquina que conducía pareció tener el peso de una pluma y salió volando hacia ese horrendo lugar de muerte, alcancé a salirme y a tomar con fuerza uno de esos riscos de hielo, quedando suspendida y horrorizada; eso es todo lo que recuerdo y siento horror profundo porque esa sensación de un viento que algo quiere decirme la siento en este preciso instante.
No sé nadar, lo profundo del mar siempre ha sido una constante de terror para mi vida, prefiero evitar a toda costa estar cerca, alguna vez estuve a punto de ahogarme y en lugar de hacer algo contra ello me dejé hundir, no sé qué fuerza misteriosa ejerce sobre mi que no le opongo resistencia; en otra ocasión viajé cuatro horas mar adentro para contemplar a las ballenas, pero el malestar no se hizo esperar, mareo constante, vómito y una debilidad que casi me cuesta la vida, realmente fue una de las peores experiencias, pues vomitaba al grado de sentir que me asfixiaba. En ese momento sólo pensaba en una cosa, morir sería más placentero, ese total de ocho horas viviendo un suplicio me hizo desarrollar una extraña fijación con el océano, pues era una constante en mis sueños.
II
Han pasado ya diez horas, hemos querido avanzar poco a poco pero las piedras se encuentran por todos lados, hemos removido algunas con ayuda de todos y avanzado a vuelta de rueda, casi sucede lo que en mi sueño y siento vértigo de sólo pensarlo; me encuentro mal, mareada y desorientada así como muchos de mis compañeros; quisiera saber qué está pasando, !otra piedra!, ahora sí el camino parece haber sido bloqueado, creo que saldré un momento.
III
El viento no había dejado de soplar, lo peor es que esos sonidos chocaban con las abismales piedras rebotando y construyendo ecos que me resultaban escalofriantes. No sé por qué razón pero esos sonidos me parecían conocidos, había tenido algunos estudios en filología y la lengua muerta del latín arcáico era mi especialidad. Siempre llevaba conmigo la grabadora de mano por si se ofrecía, se me ocurrió grabar aquellos rumores, y lo que a continuación describo puede resultar inaudito, pero la reproducción de esos sonidos y lo que escribo es fiel transcripción.
´Itzuka yukuo no mahou no torica´, es esto lo que a mis oídos parecía una mera suposición, extrañamente parecido a la fonética celta, la cual tiene un significado aproximado a una de las lenguas indoeuropeas, en específico al latín arcáico que data del siglo XVIII a.C., y haciendo una comparación de fonemas y significados pude concluir que ese musitar del viento era algo así como "Alea iacta est, bellum omnium contra omnes, hoc voluerunt", "La suerte está echada, guerra entre todos, contra todos, ellos lo quisieron".
El camión avanza...
Entonces pude constatar algo, la lógica me decía que (de manera extraña a toda ciencia humana) quienes emitían esos sonidos bizarros eran las piedras, !estaban vivas! y en su conjunto guardaban los ecos secretos de una civilización altamente inteligente y perceptiva que vivió antes de que la especie humana evolucionara, quienes habían sido capaz de vivir bajo el mar, y que de alguna suerte de superstición nos dejaba un mensaje que debía ser transmitido a la humanidad a la que pertenezco, una especie que no se ha dejado de matar entre sí, con una historia que bien pudiese identificarse con el nombre de !Barbarie!; quizá sea ese el murmullo del cataclismo que nos espera, finalmente...´la suerte está echada´."
Sus restos fueron encontrados ccuando la marea bajó, después de que la carretera se congeló, una piedra obstruyó su camino y el camión en el que viajaba se fue al voladero, no hubo sobrevivientes.